5 septiembre, 2021

Terror y muerte durante el Holocausto ucraniano

Tradicionalmente el Holocausto en Ucrania, junto con sus víctimas, era incluido dentro del que acontenció en toda la Unión Soviética, de la que formaba parte este país hasta 1991.

Ricardo Angoso

En Ucrania, como en tantas otras partes de Europa, no faltaron los verdugos voluntarios de Hitler, que perpetraron las más bárbaras matanzas con la ayuda de los nazis, como la tristemente conocida del barranco de Babi Yar. 

En los últimos tiempos han ido apareciendo algunos estudios sobre los dramáticos acontecimientos ocurridos en esta nación durante la ocupación alemana, el colaboracionismo de miles de ucranianos en la «solución final» y, paralelamente, se han sucedido algunos gestos de reconocimiento por parte de las autoridades ucranianas a las víctimas judías de este negro periodo de la historia. 

Pese a todo, el nacionalismo ucraniano más radical práctica el revisionismo histórico y reivindica a algunos de estos colaboracionistas, como el controvertido Stepán Bandera, al que se le erigió una escultura de homenaje en la ciudad de Lviv ante las protestas de numerosas organizaciones por un turbio pasado que incluyen algunas matanzas de judíos a cargos de la formación que él mismo fundara.

El Holocausto en Ucrania comienza trágicamente, como en otras partes de Europa, con la ocupación por parte de Alemania del territorio ucraniano, que había sido invadido a sangre y fuego por los soviéticos en su mayor parte en 1920, apagando por la fuerza de las armas el sentimiento nacionalista ucraniano. Pero, las cosas cambiaron tras el ataque alemán a la Unión Soviética, tal como nos relata el centro de documentación del Yad Vashem: «Alemania atacó a la Unión Soviética en junio de 1941. Hasta octubre de ese año el ejército alemán había ocupado la casi totalidad de Ucrania. Gran parte de la población, sobre todo la de Ucrania occidental, que era extremadamente antisemita y además aborrecía a los soviéticos, recibió con satisfacción a sus “salvadores” alemanes, convencidos de que éstos les otorgarían completa independencia. Muchos ucranianos se ofrecieron como voluntarios en el ejército y la policía alemanes, e incluso se creó una división ucraniana dentro de las SS, como parte de las Waffen-SS».

Las primeras matanzas contra los judíos, generalmente progroms organizados en su mayoría por las fuerzas auxiliares ucranianas con la ayuda de los nazis en Ucrania occidental y la Bukovina, comenzaron en octubre de 1941. Paralelamente a estas matanzas masivas de judíos perpetradas por los ucranianos en sus pueblos y ciudades, el terror muy pronto se extendió a todo el territorio de Ucrania con la llegada de los temidos Einsatzgruppen alemanes, unidades de elite formadas por soldados experimentados y preparados para ejecutar matanzas rápidas y sin contemplaciones, en las que eran exterminados por igual mujeres, hombres, niños y ancianos judíos. 

Así explican las diversas técnicas usadas por estos grupos en las páginas de Yad Vashem: «Además, con el ejército alemán llegaron los Einsatzgruppen -unidades móviles de exterminio- cuya tarea principal era la de aniquilar judíos y comunistas.

En lo que había sido la Ucrania Soviética, antes de la guerra, los Einsatzgruppen establecieron un programa destinado a exterminar a los judíos, que se cumplió en líneas generales.

Cuando los alemanes llegaban a una ciudad o pueblo, se establecía un Judenrat; los judíos eran obligados a portar el distintivo judío, para ser fácilmente identificados, confinados a determinadas calles o a un gueto, y algunos enviados a realizar trabajos forzados.

Después de un corto período comenzaban las ejecuciones: los judíos eran reunidos en un grupo rodeado por policías alemanes y ucranianos y en algunos casos por unidades militares alemanas, y conducidos a canteras vacías, hondonadas o zanjas antitanque, donde eran fusilados por los Einsatzgruppen. Los que intentaban escapar en el trayecto eran asesinados en el acto, al igual que los que no podían mantener el paso junto al resto». 


El barranco de Babi Yar

El 28 de septiembre de 1941, los ocupantes alemanes publican en las calles de la capital de Ucrania el siguiente bando tajante y taxativo: «Todos los judíos residentes en Kiev y sus alrededores deben presentarse mañana lunes a las ocho de la mañana en la esquina de las calles Melnikovsky y Dokhturov. Deben portar sus documentos, dinero, objetos de valor y también ropa de abrigo. Cualquier judío que no cumpla estas instrucciones y que sea encontrado en algún otro lugar será fusilado. Cualquier civil que entre en las propiedades evacuadas por los judíos y robe sus pertenencias será fusilado».

Al día siguiente comenzarían las matanzas en Babi Yar; Miles de judíos morirían fusilados por los grupos alemanes llevados hasta Ucrania para perpetrar las matanzas con la ayuda de algunos ucranianos.

El terror apenas acababa de comenzar. «Hay un informe de situación, el 101, del Einsatzgruppe destacado en Kiev. Entre el 29 y el 30 de septiembre 33.771 judíos fueron ejecutados. Pero las matanzas fueron mayores, hasta 50.000 judíos por lo menos durante esos días. Y seguirían en los meses siguientes con otras minorías«, explicaba el periodista Xavier Colas, del diario español El Mundo.

Los cadáveres se apilaban en el barranco de Babi Yar y los nazis, una vez que los soviéticos comienzan su ofensiva y están a las puertas de Kiev, trataron de ocultar la matanza tapando con tierra las pruebas inequívocas de sus terribles crímenes. Después de los judíos les seguiría el turno a los gitanos, los enfermos y los prisioneros de guerra, todos ellos asesinados por miles en el mismo lugar.

En 1941 se calcula que el número total de judíos que había en Ucrania era de unos 2,7 millones, según fuentes rigurosas, y se calcula que durante el Holocausto perecieron algo más de un millón y medio, más de la mitad de la población hebrea que había en 1939. Hoy la vida judía en Ucrania es absolutamente irrelevante, contando con una comunidad hebrea de algo menos de 56.000 personas. 

Como en otras partes de Europa ocupadas por Hitler, el asunto del Holocausto siempre ha causado una gran controversia en la sociedad ucraniana, en la cual un sector de la misma, principalmente nacionalistas y periodistas revisionistas, se niegan a aceptar toda participación de los ucranianos en las matanzas perpetradas por los nazis e incluso pretenden reivindicar algunas figuras colaboracionistas que tuvieron un papel destacado en la puesta en marcha de la «solución final».

Sin embargo, está fuera de toda duda para la mayor parte de los historiadores rigurosos y serios la participación de miles de ucranianos enrolados en las fuerzas que colaboraron con los nazis en dichas masacres, incluyendo aquí a la de Babi Yar. Los verdugos voluntarios de Hitler, al igual que en otras partes ocupadas del continente por los nazis, también estuvieron presentes en Ucrania y dejaron su imborrable rastro de sangre, dolor y muerte. 

Termino con las palabras del escritor ruso Yevgeny Yevtushenko, en las que recuerda en uno de sus poemas a la matanza más conocida de Ucrania: «…Y en torno a Babi Yar suena la hierba que ha crecido salvaje desde entonces. Los árboles nos juzgan. Todo grita, pero el grito está hecho de silencio. Al descubrirme observo mi cabello. También ha encanecido. También grito por los miles de muertos inocentes masacrados aquí. En cada anciano y en cada niño al que mataron muero…»

Fotos del autor

Fuentes usadas y consultadas:

Zadoff, Efraim (Ed.), SHOA – Enciclopedia del Holocausto, Yad Vashem y E.D.Z. Nativ Ediciones, Jerusalen 2004.

Rozett, Robert & Shmuel Spector (Ed.), Encyclopedia of the Holocaust, Yad Vashem and Facts On File, Inc., Jerusalem Publishing House Ltd, 2000.

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