Beit Shean aventuras culinarias, arqueológicas y turísticas

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Ruinas iluminadas

Por Chiquita Levov

Beat Shean es una localidad que ofrece grandes sorpresas turísticas, en temas como naturaleza, arqueología, culinaria, artística y étnica. Traemos aquí novedades y sugerencias para una visita muy completa, tal como la presenta el guía local Igal Mazor.

Durante los meses de julio y agosto se lleva a cabo el Festival étnico artesanal y culinario Skitomarket todos los jueves. El festival se realiza en el edificio de la Saraya, (palacio en persa y turco) fue construido en 1892 al final del gobierno turco, sirvió como la casa del gobierno local y como el administrador de la tierra del sultán, una construcción del período otomano. Este es un evento que aprovecha este ambiente pintoresco y encantador y en el que se combina muy bien lo culinario con lo artesanal y los sonidos. Es muy colorido y se presentan numerosos puestos de comida étnica casera y autentica. La “Saraya” está ubicada en la ruinas de Beit Shean y actualmente se abre para eventos especiales, con entrada gratuita.

En el Parque Nacional se realizan las “Noches de Shean” en los que se muestra la belleza y el poder de la antigua ciudad que se llamaba “Skitopolis”. Por la noche se presenta un fascinante audio visual proyectado en las ruinas. Las famosas ruinas y excavaciones ofrecen un panorama indescriptible y son una importante atracción arqueológica, con el laberinto que representa 700 años de historia, Bet Shean existe hace más de 6000, fue una ciudad romana y más tarde bizantina. Aún se pueden apreciar las columnas del siglo 500 ubicadas en la calle Paladium. Se pueden ver los vestigios de un gran terremoto ocurrido en el año 749, la reconstrucción es una de las más importantes del mundo, se cuida de representar también las costumbres y formas de vida de aquellas épocas.

Lili Sonia y el intendente

Desde hace dos años Beit Shean es accesible también en tren y desde la estación hay una nueva ruta de senderismo rodeada de increíble paisaje, para peatones y ciclistas, que llega al renovado “Park Beit Shean”. A lo largo del camino hay áreas para sentarse, sombreado, árboles ornamentales e iluminación, el sendero que lo conecta se extiende a lo largo de la orilla del río “Nahal Harod”, con miradores, áreas de descanso e iluminación decorativa. No es para bañarse, pero está llena de pájaros y vegetación natural. Un gran lugar para un picnic para la mañana temprano o al atardecer y un punto de partida para excursiones.

Se puede conocer la historia de la ciudad en el Museo de Beit She’an, su establecimiento y su crecimiento en las últimas décadas. Fundado hace 4 años, está ubicado en una fortaleza cruzada que servía como la antigua oficina de correos. Es una iniciativa de la gente del pueblo que quería conservar las historias de los fundadores y sus imágenes. Atendido por voluntarios todos los días de 10 a 13hs.

Michal Dayan y su comida

Pero para degustar la verdadera comida étnica en Beit Shean y disfrutar de la experiencia, se puede participar en el proyecto “Ollas e historias” (Sirim Ve sipurim). Un grupo de mujeres cocineras que bajo la iniciativa de Avital Koplezda decidieron poner la ciudad en el mapa de la buena cocina local. Un proyecto que atrajo el interés de varias otras mujeres e invitan a los comensales a su casa para servirles comida casera en varios estilos étnicos. Entre ella Michal Dayan que abrió en su hogar “La Cousine” comida tunicina con platos originales y únicos y además cuenta sobre su infancia y su visión de vida. Lili Twizer prepara suculentos platos de la realeza persa y cuenta la historia de su fascinante vida que comenzó en Shiraz, Irán. O los dulces de Marruecos que prepara Sonia mientras explica cómo recibió el nombre que no tiene nada de marroquí. El evento dura aproximadamente 4 horas dependiendo de la cantidad de participantes y el formato de la hospitalidad, una verdadera culinaria.

 

 

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