La victoria del silencio. Breve reflexión.

"El Eterno peleará por ustedes, y ustedes permanecerán en silencio". Libro del Éxodo. Parashat Beshalaj 14-14

Set completo del Talmud de Babilonia – Foto: Wikipedia – CC BY 3.0

Dr. Natalio Daitch

El silencio en las Sinagogas.

No voy a ser novedoso, pero es un tópico sobre el cual siempre conviene insistir. Hacer silencio durante los servicios y rezos y evitar hablar con los compañeros de cosas vanas, intrascendentes, que siempre terminan molestando al conjunto y además muestran una falta de respeto hacia la Santidad del lugar.

Están son las palabras del profeta Moshé al pueblo hebreo, cuando Israel se vio atrapado entre el mar por delante y el ejercito egipcio a sus espaldas. Ustedes no murmuren entre ustedes, hagan silencio, y entonces D’os les mostrará la victoria de una manera impensable para cualquier ser humano.


Paz y armonía.

En el libro Likutei (recolección de discursos) Abraham, del Rab Abraham Wengrower, y en esta fuente y otras como el propio Shulján Arúj (código de leyes judías) y en otras fuentes, se advierte de la conducta que debe tener cada judío en los Batei Knéset y Casas de estudio.

También Jajamim (sabios), Rabanim y mekubalim (cabalístas) como el Arizal, se cuidaban de no pronunciar palabras que no tuvieran que ver con la tefilá o el rezo.

Existen severas advertencias de grandes sabios como Moshé Cordovero y del Sabio Itzjak Azkenazi, de grandes castigos que pueden generarse como consecuencia de disputas entre judíos durante el oficio religioso y tener conductas no acordes a la santidad del lugar.

Debemos recordar que el Satán o Ángel acusador, siempre está pronto a presentar ante Hashem como los gentiles guardan silencio en sus templos paganos y se encuentran en un estado de subyugación, por el contrario, muestra ciertas incoherencias e inconductas de algunos iehudim en las diferentes sinagogas sean reformistas, conservadoras, e inclusive ortodoxas, donde no se guarda el recato ni la compostura acorde a encontrarse en un Templo en pequeño.


Silencio y Holocausto.

Para nuestra desgracia, en el último gran Holocausto judío entre 1939-1945, hay muchos relatos que relacionan esta terrible desgracia, con ciertas inconductas en momentos de la Tefilá y donde hablar en los momentos inadecuados, logran liberar enormes fuerzas destructoras. E inclusive en las películas nazis de aquel momento, películas tales como «El Judío Eterno» y otras donde se documenta a judíos conversando sobre temas monetarios en el momento de las plegarias.

No cabe duda que nuestros enemigos, han sido muy observadores de nuestras incoherencias, y se han sabido aprovechar muy bien de ellas para expandir su ponzoña y tildarnos de falsos e hipócritas.


Final.

Mas allá que todo lector pueda estar de acuerdo o no con lo expuesto, los judíos debemos sacar buenas conclusiones de toda la experiencia vivida y rectificar conductas. Debemos entender, que estamos sometidos a diversas fuerzas más allá de lo físico y de nuestra capacidad sensorial. Para concluir: «no despertar al oso». Y seguir las palabras del Pastor Fiel, aquel que sentenció: «ustedes guarden silencio y compostura, y D’os peleará por ustedes».

Aquí hay una condición o cláusula establecida entre el infinito y lo finito. Se trata de un contrato o pacto asimétrico, pero eterno, por lo tanto, hagamos el esfuerzo conjunto de no despertar nuevamente al destructor.

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