La conjura de los diputados árabes contra el talón de Aquiles de la Knéset

Los diputados árabes de la Knéset en un alarde de desprecio y odio público a Israel, país del que son ciudadanos con todos los derechos y deberes, han jurado sus cargos empleando una fórmula que es toda una declaración de intenciones y que debe ser tenida muy en cuenta. Los miembros de la Liga Árabe […]

Foto: Knéset vía Facebook

Los diputados árabes de la Knéset en un alarde de desprecio y odio público a Israel, país del que son ciudadanos con todos los derechos y deberes, han jurado sus cargos empleando una fórmula que es toda una declaración de intenciones y que debe ser tenida muy en cuenta.

Los miembros de la Liga Árabe Unida se confabularon en la misma Knéset contra Israel y su democracia. Una confabulación que puede ser constitutiva de delito de alta traición contra el Estado de Israel.

El juramento de Sami Abu Shehadeh no es nada más y nada menos que una flecha lanzada contra el ya nombrado Estado de Israel y su parte más débil que es su ala liberal. La conjura de la Lista Árabe Unida es un libelo de odio y muerte en el mismo corazón del pueblo judío que representa la Knéset ¿Es legal que alguien se conjure en la misma Knéset contra el pueblo judío? La libertad de expresión que personalmente defiendo a toda costa no puede servir para incitar al odio mortal contra los judíos en su propia tierra.

Por muy repetida que esté la frase tenemos que volver a mencionarla: Los que olvidan la historia están condenados a repetirla. Las hordas árabes en la Knéset en la actualidad siguen la misma línea de conjuros contra Israel que siguieron sus antecesores árabes.

En la memoria histórica quedará para siempre Muhammad Amin al-Husayni que con las manos manchadas de sangre judía se juramentó junto al del Tercer Reich para aniquilar a todos judíos. Un cruel asesino que encabezó numerosos pogromos contra los judíos durante el Mandato Británico de Palestina. ¿En qué se podrían diferenciar Sami Abu Shehadeh de Amin al-Husayni? Los que no ven la gran traición que se está fraguando contra Israel dentro de su mismo parlamento es que ya han sido heridos en su talón de Aquiles progresista. La ley en Israel es clara en cuanto que aquellos que no juran lealtad al Estado de Israel no se pueden beneficiar de los derechos que emanan de ser elegidos para representar a sus ciudadanos.

Los diputados árabes conjurados contra Israel son la flecha venenosa lanzada contra el talón de Aquiles de la democracia israelí representada, como dijimos, por el ala progresista en la Knéset. La libertad de opinión, conciencia, prensa y religión están en peligro en Israel si la Knéset permite que sus miembros juramentarse contra la esencia del Pueblo de Israel. El camino a la libertad exige firmeza contra quienes nos quieren aniquilar bajo las sucias botas del odio provenga del desierto árabe o de las heladas ciudades de Europa. Los mitos mortales pueden hacerse realidad con una simple votación.

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