9 octubre, 2021

Hagamos un hombre. Breve reflexión

«Hagamos un hombre con nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza».
Génesis 1, 26.

Foto: Wikipedia – Dominio Público

Dr. Natalio Daitch 

Hagamos en la gramática.

El versículo arriba citado, siempre ha suscitado (de promover) múltiples comentarios y explicaciones de tradicionales comentaristas como Rashí (1040-1105) y de otros como el Maharal de Praga (1520-1609), y obviamente de muchos otros intentando explicar la razón de que D’os se expresa en plural, siendo que Él es único.

La explicación de Rashí es que Hashem quiere mostrar su humildad y se aconseja con sus ángeles. No debemos olvidar que la Torá considerada eterna es siempre una guía para la moral y el comportamiento humano en todas partes y en todos los tiempos.

Del punto de vista gramatical (conjunto de normas y reglas para hablar y escribir correctamente, incluye la morfología y la sintaxis), y es parte de la lingüística, y aquí concluimos que lengua es la capacidad propia del ser humano de expresar pensamientos y sentimientos por medio de la palabra.


Hagamos. Un imperativo.

La palabra «hagamos» se trata de una palabra grave del presente del subjuntivo que no lleva tilde, que no lleva acento. Se trata de una palabra que denota plural, en primera persona (nosotros), y que significa producir, fabricar, realizar o ejecutar. Es decir, convertirse o llegar a ser algo.

El imperativo para cerrar este segundo bloque es un modo verbal que implica orden, ruego o mandato.


Imagen y semejanza.

Si buscamos ayuda en el diccionario, vemos que imagen viene de figura de una persona o cosa, que es captada por nuestro ojo, por un espejo o por un aparato óptico, o una fotografía. Proviene del latín «imago» que refiere a una imagen, retrato o copia o imitación.

En verdad, cuando pensamos en imagen se nos representa la figura o forma física.

En segundo lugar, la palabra semejanza se refiere a la relación entre las personas o cosas que tienen características comunes.


Una invitación a participar. Reflexión final.

No cabe duda que el Génesis es el libro más complejo del Pentateuco. Y claramente, muchos de nosotros los de mediano entendimiento, siempre quedamos a mitad de camino en la compresión del texto. Igualmente, y de todas formas nos arriesgamos e ingresamos en estos enigmáticos senderos de palabras y letras cuya secuencia y forma ocultan inmensos secretos que no ha todos le es permitido acceder.

Para concluir, siempre ronda en mi cabeza que la palabra «hagamos» es una invitación del Todopoderoso a ser socio en el proceso de la Creación del mundo y su cuidado. Resulta claro que el Rey de Reyes no desea un ejército de autómatas u obsecuentes. No es su deseo de contar con un colectivo de aplaudidores seriales y por conveniencia.

Para terminar, D’os desea un hombre que pueda elegir el bien pudiendo o enfrentado a la tentación de poder continuar un camino opuesto y que conduce al ser humano a errores, penas, y toda clase de castigos o necesidades de rectificación. O para decirlo de otra manera, el amor verdadero solo puede darse en el ejercicio de la libertad de elegir responsablemente.

La invitación a participar en la construcción, es la que utilizamos muchos con nuestros hijos, al decir: «cuidémonos entre todos, ayudémonos en preservar una casa limpia y ordenada». La forma gramatical es en tiempo presente, ya que alude a que la tarea del hombre es hoy y cada día y no una tarea que solo compete a D’os y fue (pasado) en el principio de los tiempos. La palabra imagen alude más a las características físicas, mientras que semejanza designa un parecido o características comunes por ejemplo de esclarecerse y comprender a la que aluden los exegetas tradicionales, una capacidad que comparte el hombre con los seres angélicos y con Hashem mismo.

La Creación del mundo es un acto perfecto, y siempre debería haber armonía (equilibrio) arriba y abajo, entre los mundos espirituales y el terrenal, y esa fue, es y será la intención divina.

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