Ópera Prima meritoria: gran elenco Bait Bagalil (Israel, 2017)

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Por Henry Weich

Dirección y guión: Asaf Saban.

El film comienza con un plano secuencia en el cual se presenta un modelo de computación de la casa que Iaara y Guili, los protagonistas quienes se proponen construir en la Galilea, incluyendo las figuras imaginarias de un hombre y una mujer que los representarían, algo que ha traducido el arquitecto correspondiendo a lo que ha entendió de los potenciales clientes, el modelo es dinámico y permite pasar virtualmente a los ambientes diferentes escuchando observaciones respecto a este u otro detalle.

Es una manera inteligente de meter al espectador en lo que el futuro depararía cuando se ponga manos a la obra, si se quiere hay un elemento irónico que se percibirá más adelante cuando se entre en la concretización. Noa Koler encarna a Iaara, que ha dejado de lado su dedicación al arte y estudia terapia ocupacional. Uri Ratzin que le da vida a Guili es su esposo, un escritor de teatro que todavía no ha llegado a tener éxito en su desempeño. Ellos son los padres de Noa de 5 años de edad e Iaara está embarazada, no quieren saber qué género será el vástago, para guardarse a sí mismos la sorpresa.

Están viviendo en Tel Aviv y deciden construir una casa, en la Galilea, con el dinero de la herencia de los fallecidos padres de Iaara, que han muerto en la población en la cual han vivido toda su vida y donde se construirá la casa. Quieren un espacio amplio y ese deseo tiene también una dimensión simbólica, ya que a través del proceso vamos conociendo a los personajes sin necesidad de agregados, ya que las cosas se dirimen en el lugar físico de la construcción a medida que va avanzando.

Está muy clara la frustración profesional de Guili, para él, el pasó a un lugar lejano de la acción le es extraño y hay también ambivalencia emocional en Iaara volviendo al lugar donde creció y al cual no tenía idea de retornar. La construcción del film se da en episodios, paralelamente a cuando se va echando la losa van surgiendo los problemas conocidos de cómo son las cosas en la vida real de muchos israelíes que lo hacen, refaccionando o construyendo y cómo esos detalles de la vida influyen en las relaciones de la pareja.

La película ocurre en locación en el lugar donde se va construyendo la casa y se pasa de suceso a suceso, algunos menores y otros con toques dramáticos, en ocasiones cada uno de los protagonistas está solo y generalmente es Iaara la que se encuentra la mayoría del tiempo en el poblado donde van apareciendo nuevos personajes, algunos del pasado, otros meramente curiosos respecto a los futuros nuevos vecinos.

El cineasta no se permite sentimentalismos melodramáticos pese a que algunas escenas de conflictos de la pareja tienen su dosis adecuada de intensidad. Hay una visita de los padres de Guili, actores conocidos y famosos en la realidad pero aquí son meramente personajes del episodio en el cual Guili le pide dinero que el padre no tiene, ocasión en la cual éste niega el pedido, ya que para eso tendría que abrir la cuenta de la pensión, dilema muy conocido de padres a los que se les pide renunciar a lo poco que tienen para ayudar a los hijos y las cosas feas se van echando en cara.

Hay también una visita de un probable amante del pasado de Iaara con su nueva familia holandesa y el detalle de que van a construir la casa vecina, de modo si se quiere es la rival de la protagonista. La discusión sobre el tamaño de la ventana y el color de las baldosas, situación en la cual, Iaara le echa en cara a Guidi su indiferencia dejándola sola con estas decisiones, como se ha llegado al embarazo superando ella la pusilanimidad de él. Se distingue la actuación de Koler sobre todo, el guión es un poco endeble pero el elenco suple eso, obviando sin embargo el tema de los obreros árabes que sólo aparece tal vez como insinuación. ■

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