Film poderoso, atrapador

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Por Henry Weich

Iom Nifla (You were never really here, EE.UU., 2017). Dirección y guión: Lynne Ramsey. La producción de Ramsey es una de extremos, las locaciones van desde casas y lugares de trabajo de los que viven en los márgenes a las casas de los ricos que tienen el poder.
La película se mueve de la oscuridad a la luz cuando va progresando, de interiores a exteriores, de la parte interna de la ciudad al campo. La música agrega tensión y temor, el diseño del sonido refleja la visualidad fracturada, y fragmentada. El retrato psicológico combinado con el cine negro no es para los débiles de corazón, agregando de cierta manera un no velado homenaje a la famosa Taxi Driver de Scorsese.
Cuando lo encontramos por primera vez a Joe (Joaquín Phoenix), está tratando de respirar con dificultad, tiene la cabeza envuelta en una bolsa de plástico. Si bien es un hombre de edad mediana, musculoso, con una barba de veterano tal vez suicida pero tiene demasiadas cosas que solucionar para entregarse a tal intento. Tiene a su cuidado a su madre que está entrando en un estado de demencia progresiva y se gana la vida rescatando a mujeres jóvenes de la prostitución, pero su último trabajo es rescatar la hija de trece años de un senador.
Pese al tema sombrío y de extrema violencia se trata de guión de gran belleza, adaptación de una breve novela de Jonathan Ames, que ganara el palmarés de Cannes para el mejor guión adaptado. Después del momento de suicido el film empieza en la mitad con Joe caminando por un corredor, limpiando porquerías, más bien humanas, de un martillo, su arma.
Sale a un callejón, tiene un encontronazo con un hombre y se mete en una casa donde una vieja está sentada está mirando la película Psycho y uno se pregunta si será ella su próxima víctima. Pronto nos enteramos cuando Joe hace chistes con su madre que se trata de una relación de ternura y a veces exasperación, tiene que proteger a esa mujer, asegurarse de que ha tomado las medicinas y ha comido. Joe es el problemático anti héroe de lo que piensa que es otro de los casos de los que se ocupa.
La historia va desde el secuestro inicial de Nina, su liberación y se hunde en la corrupción a los más altos niveles. Hay obviamente mucha violencia y Ramsey hace un gran trabajo construyendo tanto el carácter como la visualización de escenas fuertes que mantienen al espectador en vilo. Joaquin Phoenix ofrece una gran actuación, un estudio de un hombre acosado por un pasado que irrumpe de tanto en tanto en flashbacks.
El rescate de Nina viene a ser un catalizador para su redención final pero el coste humano es alto. Joe es un hombre violento pero muchas de sus maneras de librarse de los malvados, sus métodos y las armas que usa aparecen más en un monitor de vigilancia que en directo en pantalla.
Joe despacha a sus enemigos sin ambages, excelentes escenas de acción pero más aún el estudio psicológico del personaje. No en vano Phoenix recibió el palmarés a la interpretación masculina en Cannes. Un film potente, a veces tremendo, méritos de la cineasta y la interpretación. El título local es un enigma de creatividad, si se quiere, para decirlo suavemente. ■

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