El dilema de Israel: ¿agua o energía?

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La explotación del gas puede perjudicar el futuro
Donald Schaefer
Quizás pocos recursos son más valiosos para una nación que los suministros de agua y energía. Israel pronto llegará a lo que podría ser un punto de no retorno en el que el gobierno de Netanyahu tendrá que decidir qué priorizar: el agua o la energía. Esa decisión, si fuera necesaria, sería el resultado del probable impulso del presidente Donald Trump para el acceso a depósitos de gas natural para compañías con sede en Estados Unidos dentro de Israel.
Por lo tanto, la lucha consiste en buscar la mejor manera de proteger el suministro de agua de Israel, dada la continua demanda de recursos energéticos. La riqueza que los recursos naturales de Israel pueden generar es enorme, pero podría llegar a un precio alto: la posible contaminación de los acuíferos y el mar de Galilea, haciendo que las plantas de desalinización sean inutilizables o disminuyan su capacidad para producir agua potable.
El gobierno israelí debe poner el acceso al agua potable en la parte superior de su lista de asuntos de seguridad nacional. Debe abandonar cualquier intento de la Administración Trump de abrir las reservas de energía de Israel al desarrollo y la extracción. El futuro de Israel depende de esta decisión.
El acceso al combustible, en forma de carbón, petróleo o gas natural, ha sido históricamente una preocupación casi tan vital para Israel como la seguridad nacional. El país ahora se encuentra en las primeras etapas de un boom masivo del petróleo y del gas natural, pero está luchando para encontrar un medio de explotarlo mientras que asegura su supervivencia como estado judío.
El desafío es encontrar un equilibrio entre la necesidad de proporcionar a los ciudadanos de Israel agua potable y el deseo de generar el nivel de riqueza que se puede obtener a través de las nuevas reservas de energía. Del mismo modo, los EE.UU. está experimentando un auge a través de la extracción de petróleo y gas natural propios, debido, en parte, al uso extensivo de fracturamiento hidráulico (fracking).
Se sabe que existen depósitos de esquisto en Israel desde hace algún tiempo, pero sólo recientemente los investigadores han descubierto métodos para extraer el petróleo y el gas natural. Al considerar el uso de la fracturación hidráulica para acceder a las masivas reservas de petróleo y gas natural que se encuentran debajo de los Altos del Golán y en gran parte de Israel y Cisjordania, Israel debe considerar no sólo lo que ocurrirá en los próximos años, sino los próximos veinte, cincuenta, cien, y así sucesivamente.
Los Altos del Golán, donde el agua fluye de los afluentes y el río Jordán superior hasta el mar de Galilea, requieren una atención especial en términos de pureza del agua. Conquistados de Siria en la guerra de junio de 1967, el Golán tiene ahora implicaciones para la estrecha relación que el gobierno de Trump tiene con Moscú debido al patrocinio de este último del régimen de Assad.
La lucha central por el futuro de Israel a largo plazo bajo el gobierno de Netanyahu, junto con la administración de Trump, demostrará estar equilibrando las necesidades de energía y agua potable. No está claro si Israel aceptará un quid pro quo que permita la extracción de su petróleo y gas natural por compañías con sede en Estados Unidos a cambio de apoyo financiero o político de la Administración Trump.
Israel tiene suficientes reservas de gas natural frente a sus costas para sus necesidades domésticas. Pero la escala de la riqueza pura combinada de la tierra y el mar podría ser suficiente para tentar a Trump y Netanyahu a considerar hacer lo impensable al permitir la extracción a gran escala de petróleo y gas natural.
El futuro de Israel depende de fuentes duraderas viables de agua potable. Las continuas luchas por el agua entre sus vecinos, especialmente Siria, y la relación en evolución entre los presidentes Trump y Putin deben tener en cuenta las decisiones de Israel sobre si debe perseguir sus recursos naturales y en quién confiar por ayuda (por ejemplo, los que apoyan las energías renovables y el acceso a los recursos hídricos viables, o aquellos centrados en la extracción de recursos energéticos a expensas de las preocupaciones ambientales, como la Administración Trump). Se espera que Netanyahu y Trump hagan la elección correcta para todos, no sólo para esta generación, sino también para las futuras. El acceso al agua potable debe ser la primera de las metas de seguridad nacional de Israel.

Fuente: BESA Center
Donald D.A. Schaefer tiene un Ph.D. en ciencias políticas de la Universidad de Michigan y un J.D. de la Universidad de Washington. El autor agradece a Charles C. Grimm, Judith Levy y a Ma Crisha Fiel por su ayuda editorial.

Otro título del autor: Donald Shaefer “Water, Trump, and Israel’s National Security”  https://besacenter.org/mideast-security-and-policy-studies/water-israel-national-security/

3 Comentarios

  1. Please consider adding the link to my recently published paper entitled,
    “Water, Trump, and Israel’s National Security” to your web site. Here is the link https://besacenter.org/mideast-security-and-policy-studies/water-israel-national-security/
    EXECUTIVE SUMMARY: Access to potable water is critical for Israel’s future, yet the country depends more and more on its desalination plants, aquifers, and water from outside its borders. Pollution and other factors may jeopardize water supplies as Israel extracts oil and natural gas on and off its coast. American oil and natural gas firms, with the assistance of the Trump administration, may pressure the Israeli government to allow the extraction of these resources in exchange for additional assistance. Jerusalem must put access to potable water at the forefront of its national security goals.

    Sincerely,

    Dr. Donald D.A. Schaefer

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