16 noviembre, 2021

Turismo de terror

Natali y Mordy Oaknin, una pareja de turistas israelíes, fueron detenidos en Turquía.

Primer Ministro de Turquía Tayyip Erdogan – Foto: REUTERS/Murad Sezer/

Elías Farache S.

Las últimas informaciones, al momento de escribir esta nota, son que deben esperar unas tres semanas hasta que se le imputen cargos y haya un juicio. Se les acusa de espionaje.

Los Oaknins tomaron fotos del palacio de Erdogan mientras estaban en la Torre Camilca, una torre de televisión que se inauguró a principios de este año y es la más alta de Europa. Una camarera los escuchó hablar de ello y los denunció a la policía. La pareja trabaja en la famosa compañía de autobuses Egged en Israel, y durante sus vacaciones se cansaron de enviar fotos a sus familiares y amigos resaltando lo bien que lo estaban pasando.

Turquía es un destino popular para los israelíes. La belleza de los lugares, su accesibilidad en cuanto a precios, las comodidades, la cercanía. La línea aérea Turkish Airlines ha de tener a Israel como una de sus rutas más concurridas y rentables, además que, por regulaciones internas turcas, El AL, la línea aérea de Israel, no toca ese destino por no tener permiso de utilizar personal de seguridad armado.

Israel y Turquía han tenido desavenencias en los últimos años. Desagradables por demás. Sin embargo, una cautelosa relación de conveniencia y de apariencias se ha ido manteniendo, a pesar de mucha diplomacia de micrófono y señalamientos agresivos. Hace unos meses, el presidente Herzog conversó por teléfono unos cuarenta minutos con Erdogan, y parecía que las cosas se estaban encaminado a evitar las confrontaciones directas. Hace un par de semanas, quince palestinos fueron detenidos en Turquía acusados de espiar para Israel y ahora, la pareja Oaknin cae en desgracia.

Israel ha querido mantener un muy bajo perfil para con este incidente. Los voceros de gobierno han sido muy cautelosos en sus declaraciones a los medios de comunicación, a pesar de lo incisivos de estos últimos y lo noticiosa de la situación. El viernes último parecía que todo terminaría, pero a última hora, en vez de liberación, llegó la noticia de las tres semanas de período de detención a la espera de un juicio. Ello despertó en muchos los más oscuros y temores, empezando por la preocupación de un largo y penoso proceso judicial que se enredaría cada vez más.

La reacción de todo Israel ha sido de solidaridad con los Oaknin. El gobierno inmediatamente ha negado cualquier relación de ellos con cuerpos de inteligencia. El consulado de Israel en Estambul se activó a la brevedad. El primer ministro Bennett, el canciller Lapid y el ex primer ministro Benjamín Netanyahu, se han involucrado en el tema. En un panorama político israelí tan hostil entre los partidos y los miembros del parlamento, esta unidad de acción y criterio para traer a casa a ciudadanos israelíes ciertamente reconforta. No hay duda de que Israel hace y hará toda la presión pública y también discreta para liberar a los Oaknin.

Con mucha frecuencia aquellos que no simpatizan con Israel se equivocan respecto al espíritu, la responsabilidad y el compromiso de los israelíes para con sus conciudadanos. Lo mismo aplica para los judíos en general, sean o no israelíes. Las diferencias internas pasan a segundo plano, lejano, además, cuando se trata de la vida y la libertad de judíos, de israelíes.

Esperamos que prive la razón y la buena voluntad. Que los Oaknin sean liberados a la brevedad y este episodio no sea nada más que un malentendido. Que el turismo de los israelíes, sus destinos tan apreciados y deseados, sean para disfrute y como mecanismo de incrementar lazos de amistad entre los pueblos.

Los israelíes son unos turistas empedernidos. Vale la ocasión para validar aquellos destinos que son turismo de placer y no de terror.

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