5 agosto, 2021

Sobrevivientes ponen rostro al Holocausto en una exposición en Londres

A Joan Salter, que con 3 años huía junto a su madre por los Pirineos, la encerró la policía española en una prisión por ser inmigrante ilegal. Estas son algunas de las historias que se esconden detrás de más de una cincuentena de retratos en la exposición “Generaciones: retratos de sobrevivientes del Holocausto”, que se […]

Museo Imperial de Guerra de Londres Foto ilustración: Wikimedia Dominio Público

A Joan Salter, que con 3 años huía junto a su madre por los Pirineos, la encerró la policía española en una prisión por ser inmigrante ilegal.

Estas son algunas de las historias que se esconden detrás de más de una cincuentena de retratos en la exposición “Generaciones: retratos de sobrevivientes del Holocausto”, que se podrá visitar a partir de este viernes en el Museo Imperial de la Guerra, en Londres, en la que también ha participado la duquesa de Cambridge, Kate Middleton, como fotógrafa.

John Hajdu (1937, Hungría), uno de los sobrevivientes que protagonizan la muestra, mira su retrato con un pequeño osito de peluche en la mano, el mismo que lo acompañó durante el periplo de su niñez, que empezó cuando tuvo que abandonar su casa de Budapest para mudarse a un edificio con una estrella amarilla en la puerta.

“Vivimos en la casa con estrella amarilla hasta que los alemanes vinieron y cogieron a todas las mujeres para llevarlas a campos de concentración. Mi madre fue a Mauthausen, en Austria”, relata en una entrevista con Efe y agrega que su madre salió con vida de ese centro, pero con secuelas de salud física y mental.

“Yo tuve suerte porque me escondieron, junto con mi tía, en el armario de unos vecinos que no eran judíos. Esto salvó mi vida. Cuando salimos, no tuvimos más opción que mudarnos al gueto”, apunta, en referencia a una zona restringida con 290 edificios donde vivían una veintena de personas en cada piso, con “comida básica”, “nada que beber” y “muertos por todas partes”.

“La vida allí era insoportable», zanja.

HISTORIAS DE PERSECUCIÓN Y PÉRDIDA

A Martin Stern (1938, Países Bajos) lo interrogó la policía secreta nazi tras irlo a buscar a su pequeña escuela cerca del centro de Ámsterdam. Todavía recuerda cómo empalideció su maestra cuando él levantó inocentemente la mano ante los hombres que irrumpieron en el aula preguntando por su nombre.

“Esto no era habitual para un niño judío tan pequeño. La razón era que habían detenido a mi padre en una granja que estaba involucrada con la resistencia a los nazis”, señala a Efe el ahora octogenario.

“Mi padre había disparado a dos de los que le perseguían antes de detenerle. Creo que nos querían a mí y a mi hermana (ella solo tenía 1 año), para usarnos contra nuestro padre. Esta es mi suposición», remacha.

Historias de persecución, condiciones infrahumanas y pérdida de seres queridos no solo han marcado la vida de los sobrevivientes, sino que también han configurado la historia familiar que les tocará sostener a las próximas generaciones.

Por esta razón, el resto de la familia de los sobrevivientes también ha posado ante la lente de fotógrafos contemporáneos de la Real Sociedad Fotográfica, un ejercicio al que se sumó la Duquesa de Cambridge, que no dudó en situarse detrás de la cámara e “ir más allá de cumplir con el deber” con una imagen al estilo de la pintura de Vermeer, según palabras del periodista Justin Cohen, impulsor del proyecto.

ENCARCELADA EN ESPAÑA

El periplo de Joan Salter (1940, Bruselas), por su parte, pasa por territorio español, tras escapar de la ocupación de la Francia de Vichy y cruzar los Pirineos con su madre y su hermana pequeña.

La policía española detuvo a ambas en la frontera y las encarceló por inmigración ilegal, mientras que a su hermana pequeña la entregaron a un convento de monjas.

“No nos devolvieron”, destaca Salter, sorprendida por este giro inesperado del régimen de Franco. “Mi madre nunca habló mucho sobre lo que pasó entonces, pero contaba que los locales, la gente de allí, les llevaban comida. Nos dejaban jugar durante el día, la gente nos llevaba juguetes”, cuenta.

Su madre optó por salvar a sus hijas mandándolas en un convoy de rescate de Estados Unidos para menores, aunque implicara estar separadas por el Atlántico.

Salter fue adoptada por una familia estadounidense y olvidó su pasado por unos años hasta que se reunió otra vez con su madre en Europa y recuperó sus raíces.

Ahora, dedica su tiempo a la divulgación y memoria histórica para que nada vuelva a quedar en el olvido. EFE

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