18 octubre, 2017

Menos de un 25% de catalanes votó por la independencia

Santiago Trancón Pérez* El pasado 2 de octubre apareció en “Aurora” un artículo sin firma titulado “El 90% de los catalanes votó por la independencia”. Todavía no he salido de mi asombro e indignación ante semejante titular y artículo. Aún sigo sin comprender cómo un medio como éste ha podido publicar tamaña barbaridad, un ejemplo […]

Foto Wikipedia

Santiago Trancón Pérez*

El pasado 2 de octubre apareció en “Aurora” un artículo sin firma titulado “El 90% de los catalanes votó por la independencia”. Todavía no he salido de mi asombro e indignación ante semejante titular y artículo. Aún sigo sin comprender cómo un medio como éste ha podido publicar tamaña barbaridad, un ejemplo cegador de lo que significa la postverdad, o sea, la mentira como arma de propaganda política. Basta leer el propio artículo para darse cuenta de la descomunal manipulación informativa que contiene.

No sólo es periodísticamente inaceptable que se use una sola fuente de información, y que no se diga que esa fuente es totalmente parcial e interesada, sino que ni siquiera se saquen las conclusiones de los datos que esa fuente manipuladora ofrece. Dice el gobierno independentista catalán que han votado sí a la independencia poco más de dos millones (dato ofrecido sin prueba alguna), lo que, con relación a los posibles votantes (5.300.000) no llega al 40%, muy lejos del 90% del titular. Con relación a la población (“los catalanes” del titular, unos 7.500.000), no llegaría ni al 25%. Así que el titular, de acuerdo con los datos falseados e inventados de un “referéndum” que no fue más que un simulacro, debería decir: “Menos de un 25% de catalanes votó por la independencia”.

Más allá de tan descarada y burda tergiversación de los hechos, me asombra que sea precisamente un medio judío y sefardí (al menos por la lengua que usa), quien propague estas mentiras que no persiguen otro fin que dar cobijo informativo y propagandístico a un proceso de naturaleza cada día más nazi, neofascista y antijudía como lo es el nacionalismo secesionista catalán. ¿Tan ciegos están para no olfatear, y ver, y comprobar, que en Cataluña se está generando un movimiento inconfundiblemente nacionalfascista, con todos los ingredientes ideológicos, políticos y segregacionistas, que ha encontrado en el odio a España y a todo lo español un sustituto de lo que los judíos y el judaísmo lo fue para los nazis? No lo digo yo, lo dicen la mayoría de los judíos que viven hoy en España, a los que la noticia ni siquiera nombra. ¿Qué piensan hoy los judíos españoles?

Yo soy uno de esos españoles que ama a Israel y admira la aportacion judeoconversa a la cultura española, y me duele mucho más que en Israel se tenga una visión tan equivocada de lo que hoy está pasando en Cataluña. Contribuye a ello el que haya personas como la activista independentista Pilar Rahola, que dice ser projudía, pero que no denuncia los atropellos que hoy están sufriendo los propios judíos en Cataluña; que no denuncia que el movimiento separatista lleva en su seno una poderosa corriente antijudía que no permitió, por ejemplo, que ni una sola bandera de Israel apareciera en la manifestación contra los atentados yihadistas de las Ramblas, arrancándosela a quienes la portaban y atacándoles violentamente.

La inconcebible cobertura periodística que se ha dado a todas estas mentiras incluye el relato que se ha hecho de la actuación de las fuerzas de seguridad el 1 de octubre. Se falsearon imágenes al más puro estilo palestino, inventándose víctimas y heridos, tomando imágenes de otros conflictos o añadiendo chorros de sangre que se difundieron como ejemplos de la brutalidad de las fuerzas de ocupación españolas. ¿No les recuerda esto algo a lo que viven y están viviendo los israelíes cada día?

Se dio por válida la cifra de 900 heridos sin prueba alguna, ni imágenes de ese montón de víctimas, ni certificados médicos, ni altas en hospitales, ni nada de nada. Sólo aparece un herido registrado en un hospital. Tampoco se nombra a las vístimas de las fuerzas de seguridad, que fueron atacadas con vallas metálicas, empujadas, pisoteadas, escupidas e insultadas groseramente. Una joven se vendó la mano para decir que le habían roto los dedos y que la había atacado sexualmente la policía española. Esa mano está perfectamente bien, como se ha comprobado con imágenes del momento, y la vejación sexual no aparece por sitio alguno. ¿Se imaginan a un policía dando a alguien un porrazo al mismo tiempo que ataca sexualmente a esa pobre chica indefensa? Es tal el grado de manipulación que sorprende, repito, cómo un  medio informativo serio da pábulo a tan increíble tergiversación e invención de los hechos.

Bueno, me fatiga tener que alertar sobre todo esto a quienes, por su historia, por su realidad, por su experiencia, deberían estar más que prevenidos. Y si no, al menos deberían contrastar las informaciones y preguntar a quienes están viviendo muy de cerca este asalto golpista, anticonstitucional y antidemocrático, promovido por una minoría corrupta, ambiciosa, supremacista, xenófoba y antijudía, que va en contra de la España democrática, legítima y legalmente constituida en un Estado de Derecho, que garantiza todas las libertades y que nada tiene que ver con la grotesca imagen que los secesionistas están haciendo de España, esa España que para muchos quiere seguir siendo Sefarad.

*Impulsor del partido Centro Izquierda de España (dCIDE)

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