El día después de la Guerra de Gaza

Replantear una estrategia para el día después de la guerra entre israelíes y Hamás debería ser uno de los principales objetivos de la comunidad internacional

Especialmente de la Unión Europea (UE), los Estados Unidos y el mundo árabe, los principales actores con más influencia en la región y en las dos partes enfrentadas.

por Ricardo Angoso

El ataque terrorista de Hamás contra Israel, en que hubo más de 1.400 muertos, tres mil heridos y 244 rehenes secuestrados por esta organización, acabó degenerando en una guerra del Estado hebreo contra la Franja de Gaza. Este territorio, desgajado de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en el año 2006 tras haber ganado las elecciones Hamás, ha sido la principal base terrorista de los radicales palestinos contra Israel en los últimos diecisiete años. 

Hamás nunca aceptó los acuerdos de Oslo firmados en 1993 por los palestinos más moderados, que hoy representa la ANP y que entonces lideraba Al-Fatah conducida por el mítico Yaser Arafat, y se ha negado a reconocer al Estado de Israel como un acto político. La división en el bando palestino acabó en un conflicto abierto en Gaza entre diciembre de 2006 y enero de 2007, en que Al-Fatah se llevó la peor parte y muchos de sus militantes fueron fusilados, linchados y arrastrados sus cadáveres por vehículos conducidos por Hamás en las calles de Gaza. Se calcula que algo más de seis centenares de palestinos murieron en los combates entre ambas fuerzas.

Desde entonces, el liderazgo palestino sigue dividido entre la ANP y Hamás, pese a los intentos de mediación árabe para reconciliar a las partes y unificar el liderazgo palestino, los ataques con cohetes  a Israel desde Gaza se han intensificado y todas las tentativas por lograr un acuerdo entre israelíes y palestinos han fracasado, mostrando a las claras el naufragio de la política en Oriente Medio y la poca voluntad de las partes para llegar a acuerdos duraderos. 

El ataque del 7 de octubre provocó la reacción militar de Israel y acabó en la guerra en curso de Gaza. Los fuerzas militares israelíes (FDI), que se habían retirado de la Franja de Gaza en el año 2005 bajo el gobierno de Ariel Sharón, regresaron a Gaza de nuevo con la intención de borrar de la faz de la tierra a Hamás, un objetivo poco realista en el corto plazo y que, seguramente, devendrá en un conflicto de larga duración que desgastaría con altos costes a Israel en la escena regional e  internacional.

Una vez concluya la guerra y las armas dejen de sonar, estos serían los principales desafíos para israelíes y palestinos en el camino para lograr una paz duradera que sea capaz de garantizar seguridad y estabilidad para toda la región:

1.Recuperar la confianza. Tras los brutales ataques de Hamás a Israel y la ofensiva de Israel en Gaza, que han dejado miles de muertos y heridos, recuperar la confianza entre israelíes y palestinos será una tarea ardua, compleja y se prevé que larga. Sin embargo, sin esa recuperación de la confianza entre las dos partes será realmente difícil volver a la mesa de negociaciones y emprender un diálogo sincero, fructífero y que siente las bases para lograr una paz duradera en Oriente Medio. 

    2. La fórmula de los dos Estados sigue estando vigente. Pese a que esta vieja fórmula parecía definitivamente abandonada y casi caducada, sobre todo debido al desdén que mostraba con respecto a la misma el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, hoy más que nunca aparece como la única solución posible para poner fin a este largo conflicto de una forma duradera. Ya en una fecha tan lejana como 1947 las Naciones Unidas plantearon la misma e incluso definieron las fronteras de ambos Estados en un intento fallido por evitar una guerra que, sin embargo, finalmente llegó impuesta por loa países árabes más radicales. Ahora, en las actuales circunstancias, cobra más vigencia que nunca y parece el único camino para lograr la paz.

    3. Volver a la mesa de negociaciones.Después de años de una ausencia total de la política para llegar a acuerdos entre las partes, es más necesario que nunca retomar la cordura, volver a sentarse a negociar con un liderazgo palestino responsable y sentar las bases para un verdadero acuerdo entre las dos partes. Sin esa voluntad política de las partes por abandonar la violencia, nunca habrá paz en Oriente Medio. El problema, sin embargo, sigue siendo Hamás, que se niega a reconocer a Israel y preconiza la completa desaparición del Estado hebreo. 

    4. Unificar el liderazgo palestino. El problema en estos últimos años es que el liderazgo palestino se ha debilitado notablemente. Desde la llegada al poder Hamás, en el año 2006, este grupo radical islámico ha competido por acaparar todo el liderazgo palestino y arrinconar a Al-Fatah, el partido del teórico presidente de Palestina, Mahmud Abás. Todos los intentos por coordinar una dirección conjunta, después de varias mediaciones árabes, han fracasado y ahora con Hamás debilitada y arrinconada por Israel y desautorizada por la comunidad internacional, no parece que vaya a ser tan fácil lograr el objetivo de unificar ese liderazgo palestino hoy ausente en el tablero de juego.

      5. Impulsar de nuevo el diálogo entre Israel y Arabia Saudí. El ataque del 7 de octubre, sobre el cada vez pesan más las sospechas que apuntan a Teherán, provocó el final del diálogo entre Israel y Arabia Saudí que tenía como objetivo que ambos países establecieran relaciones políticas y diplomáticas. Volver a esas negociaciones es absolutamente necesario porque aislaría a Irán del tablero regional y contribuiría a normalizar las relaciones entre todos los actores de la región. 

      6. Neutralizar a Irán. Mientras Irán siga interviniendo en los asuntos de la región a través de sus tres principales socios, Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza y Siria, no habrá paz en Oriente Medio. Cualquier propuesta negociadora se verá abocada al fracaso mientras Irán no pierda su capacidad de provocar atentados contra Israel y desestabilizar periódicamente la región, tal como hizo el pasado siete de octubre atizando el ataque de Hamás contra Israel. Los daños colaterales de dicho ataque terrorista a la vista están y constituyen un gran éxito para Teherán, que consiguió bloquear el acuerdo entre Israel y Arabia Saudí y está logrando desestabilizar al Líbano, objetivo siempre en el punto de mira de Irán. 

      7. Estabilizar al Líbano restando protagonismo a Hezbolá. Dicho lo anterior, debería ser un objetivo prioritario de la comunidad internacional la estabilización del Líbano y la inserción de este país en la escena regional. La normalización política del país de los cedros sigue siendo un objetivo lejano pero que no debe abandonarse. La instalación de un gobierno democrático, responsable y ajeno a las veleidades terroristas de Hezbolá -el segundo partido del Líbano-, que sigue atacando a Israel desde la frontera, será la base para reconstruir la confianza en el país, tanto a nivel interno como en su proyección hacia el exterior. 

      8. Definir el nuevo estatuto político para Gaza, Israel asegura que no tiene voluntad de quedarse y establecerse como potencia ocupante en Gaza, pero que tampoco tolerará que Hamás vuelva a establecerse en el poder en este territorio hoy pasto de la guerra y la desesperanza. Las únicas dos vías razonables para normalizar este territorio y comenzar un necesario proceso de reconstrucción material, social y económico aparecen claras: un protectorado internacional, bajo la protección de las Naciones Unidas o la UE, o que la Autoridad Nacional Palestina se haga cargo del territorio sin la presencia de Hamas. 

      9. Normalizar las fronteras. Las fronteras entre Israel y sus vecinos, pero especialmente con Gaza, Siria y el Líbano, deben normalizarse y ser desmilitarizadas. Es absolutamente demencial que pese a la presencia de un contingente de las Naciones Unidas en el Líbano se sigan produciendo ataques de Hezbollah contra Israel periódicamente. También Siria e Israel han mantenido y mantienen enfrentamientos militares de tanto en tanto y la tensión siempre está presente en la frontera entre ambos Estados. Y, finalmente, las fronteras de Gaza se han revelado como poco seguras para Israel en vista de lo que vimos el pasado siete de octubre. Normalizarlas será vital para poner los raíles para la paz y la seguridad y estabilidad de todos. 

      10. Implicar a la comunidad internacional en la reconstrucción de Gaza. Una vez concluya la guerra, es absolutamente necesario iniciar un proceso para la reconstrucción de Gaza que garantice a sus ciudadanos una vida segura, tranquila y con todos los servicios básicos garantizados. En el pasado, el dinero de la comunidad internacional destinado a Gaza fue empleado por Hamás para comprar armas, entrenar a sus hombres para la guerra contra Israel, adoctrinar a los niños en su odio contra los judíos y prepararse para atacar a Israel, tal como vimos este mes de octubre. Además, la corrupción en las filas palestinas es endémica y habrá que tener especial cuidado en fiscalizar cómo se emplean los fondos futuros destinados a esa necesaria reconstrucción tras el día después de la guerra.

      Fotos: Del autor de la nota El Muro de las Lamentaciones

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