Dani Dayan: «Israel necesita un cambio y Gideon Saar es la única opción real»

Dani Dayan nació en Argentina pero es un veterano en la escena pública israelí. Ahora es uno de los candidatos destacados en las próximas elecciones por parte del partido Tikvá Jadashá (Nueva Esperanza) liderado por Gideon Saar (que a su vez es hijo de argentino). Aunque creció en el seno de la ideología nacional-liberal israelí, […]

Cortesía Tikvá Jadashá

Dani Dayan nació en Argentina pero es un veterano en la escena pública israelí. Ahora es uno de los candidatos destacados en las próximas elecciones por parte del partido Tikvá Jadashá (Nueva Esperanza) liderado por Gideon Saar (que a su vez es hijo de argentino).

Aunque creció en el seno de la ideología nacional-liberal israelí, Dani se enfrenta ahora en las elecciones al partido Likud de sus padres ideológicos. En cada momento de la entrevista se hace palpable su apego a los valores y pensamientos de figuras como Menachem Begin y Zeev Jabotinsky, a los que, según Dani, el Likud de Benjamin Netanyahu ya no representa.

Tras haber pasado cuatro años como Cónsul General de Israel en Nueva York, Dani Dayan está listo para su próximo paso en la política israelí y afirma que “será un privilegio ser el representante de la comunidad latina en la Knesset”.

Entrevista exclusiva de Dani Dayan para Aurora en la que repasa la propuesta de Tikva Jadashá, las opciones de cara a las próximas elecciones (en las que afirma que solo Gideon Saar puede traer el cambio necesario) e incluso sus impresiones sobre la relación de Israel con los judíos de la diáspora y el partido demócrata.

Gabriel Chocron: ¿Qué va a pasar el próximo 23 de Marzo?

Dani Dayan: No sé qué va a pasar, pero sé qué debería pasar. Israel necesita un cambio dramático en muchos aspectos. Esa es la razón por la que me uní a Tikvá Jadashá, porque creo que realmente, como lo dice su nombre, que trae una nueva esperanza para el mejoramiento de la situación en Israel.

Creo que este mejoramiento se tiene que dar en diferentes aspectos. En primer lugar, en la mala gestión de las cosas. Es cierto que Netanyahu hizo un esfuerzo y trajo las vacunas, pero no se tenía que llegar a lo que se llegó. Un final espectacular no justifica lo que se vivió en estos meses.

Cosas como que padres y niños estaban a las 12 de la noche escuchando la radio para saber si el gobierno ya decidió qué se hace a la mañana siguiente, o por ejemplo lo que sucedió en el aeropuerto Ben Gurion que estuvo abierto un largo tiempo dejando entrar a israelíes y extranjeros sin siquiera exigir un test negativo de COVID-19 para luego unos meses después pasar de un extremo al otro (en el que nadie puede entrar).

La manera en que las cosas están siendo administradas en Israel en el último gobierno en especial, es totalmente inaceptable en un país moderno en el siglo XXI.

En segundo lugar, la “higiene” política de Israel. Cada vez es más claro que las razones personales y políticas preceden a las razones de Estado en el gobierno de Netanyahu. Un gobierno de 36 ministros, 8 viceministros, y sobre todo quizás el hecho más injustificable es que para no cumplir una promesa política, Israel lleva sin presupuesto desde el año 2018 en medio de una crisis económica y laboral tan grande. Se está manejando la economía del país de una manera improvisada.

Además, la cultura de decir la verdad, en la cual fui educado personalmente e ideológicamente por Menachem Begin y Jabotinsky, ya no existe más. Uno de los propios voceros de Netanyahu admitió que cuando este fue a la televisión y prometió a todo el pueblo de Israel que iba a cumplir su acuerdo con Benny Gantz “sin trucos ni vueltas”, no tenía la menor intención de hacerlo. Hay que volver a una política de decir la verdad porque eso influye sobre toda la sociedad y tiene ramificaciones en toda la sociedad, la juventud, en todos.

Ha llegado la hora de un cambio que el único que puede llevarlo a cabo es una persona que ideológicamente está en la centro-derecha. La mayor parte de la población vota por la centro-derecha y por eso el primer ministro tiene que venir de ahí.

Conozco a Gideon Saar por más de 30 años y sé que él tiene las condiciones, la seriedad, la profundidad y el liderazgo para llevar a cabo ese cambio. Y eso es lo que debe pasar el 23 de Marzo.

GC: Según las encuestas, Tikva Jadasha está en el tercer o cuarto puesto, por lo que parecería bastante difícil que Gideon Saar sea el próximo primer ministro. ¿Ven en Tikva Jadashá como opción entrar a un gobierno bajo el liderazgo de Netanyahu con ciertas condiciones o lo principal para ustedes es generar el cambio?

DD: La coalición que Netanyahu puede formar es una coalición que incluye al Likud junto a los partidos ultraortodoxos y ortodoxos, con candidatos como Smotrich, Ben Gvir, Bennett y quizás incluso el islamista Mansour Abbas – Netanyahu es capaz de hacer también eso.

Una coalición así llevaría a Israel a un camino del cual no podríamos ser parte. Si el pueblo decide darle 61 escaños a este grupo que respalda a Netanyahu, vamos a, como decía Menachem Begin, servir al pueblo desde la oposición.

Nosotros por supuesto vemos las encuestas y nunca creímos que iba a ser fácil esta misión, pero sabíamos la importancia vital que tiene para Israel.

En las elecciones hay tres opciones reales: La primera un gobierno de Netanyahu con los ultraortodoxos, ortodoxos y los ortodoxos islámicos, como planteamos antes.

La segunda es un gobierno, pese a los números, dirigido por Gideon Saar. Interesantemente, Gideon Saar es el único al que nadie boicotea. Yair Lapid dice que no aceptará a Naftali Bennett de primer ministro, Bennett dice que no aceptará a Lapid, pero nadie dice que no aceptarán a Saar. Por lo cual Saar puede ser el primer ministro. Es cierto que necesitamos más votos para que sea posible, pero es la única opción real.

La tercera opción, si Tikva Jadashá no consigue suficientes votos, va a ser lamentablemente lo que Israel no necesita que es una quinta ronda de elecciones.

Por lo tanto, un voto para Saar es un voto para un cambio y por otro lado para la estabilización del sistema político de Israel. Dos cosas increíblemente necesarias. Solo un voto a Tikva Jadashá nos dará las dos cosas.

Dani Dayan junto a Gideon Sa’ar

GC: Se habla mucho de la posibilidad y la necesidad de cambiar a Netanyahu, pero poco se habla de qué vienen a proponer los partidos. ¿Cuáles son las primeras prioridades que tendría Tikva Jadashá en el próximo gobierno?

DD: Tikva Jadashá es un partido, como llamaba Menachem Begin, nacional liberal. Nosotros prometemos que nuestros primeros 180 días vamos a hacer un cambio radical de 180 grados en muchas cosas.

La primera es la necesidad imprescindible de restaurar el crecimiento económico, algo que vamos a hacer en tres pasos. En primer lugar, una ayuda de emergencia a los independientes y personas desempleadas. Hay que hacerlo de forma eficaz y escuchando las verdaderas necesidades de la gente.

Nosotros debido a la situación económica en la que estamos dijimos que vamos a nombrar Ministro de Economía a la persona más capacitada en Israel para eso. No un político. Vamos a sacar la cartera de economía de la negociación política de coalición.

Tras la ayuda de emergencia vamos a reestructurar la economía, eliminando mucha burocracia. Estamos proponiendo un sistema similar al de Estonia, que tiene la misma superficie que Israel relativamente y con menos habitantes. Es un país en que la relación entre el ciudadano y gobierno es totalmente automatizada.

Un país que tiene la capacidad de innovación que tiene Israel no hay ninguna razón para que todavía en una oficina de gobierno nos pidan que mandemos un fax.

La segunda prioridad es la educación. El actual gobierno falló tremendamente en el área de educación. Nombraron como ministro de Educación a una persona buena pero que no tiene experiencia en este rubro y quizás tampoco quería el cargo. Gideon Saar fue un excelente ministro de Educación por muchos años y la Dra. Shasha Bitton es PhD en educación y vamos a hacer un cambio radical en el sistema educativo, descentralizándolo. Vamos a dar más autoridad a las autoridades regionales y los directores de las escuelas.

En tercer lugar, vemos lo que está sucediendo en términos de violencia en el sector árabe, aunque no solo. La falta de soberanía en muchas partes del país, y no me refiero a Judea y Samaria sino a la Galilea y el Neguev, es el resultado de una apatía del gobierno hacia ese tema. Nosotros vamos a restaurar la ley y el orden en todas las partes del país.

Vamos a traer un nuevo espíritu en el cual el ciudadano está en el centro, un espíritu de liberalismo que no existe hoy en Israel.

Proponemos también que parte de la Knesset sea electa en elecciones personales, que la gente vote por quien quiera como diputado, una forma híbrida de elegir. De esta forma damos estabilidad al gobierno y también responsabilidad a los oficiales electos.

Somos un partido con una identidad judía muy clara y no hay ninguna contradicción entre ser un país judío y democrático.

GC: Vienes de ser cónsul general de Israel en Nueva York, siendo testigo por un lado de la brecha creciente entre Israel y los judíos de la diáspora, y por otro lado entre Israel y el partido demócrata en EEUU que hoy en día es el partido de gobierno. ¿Cómo ves la relación con la diáspora y la relación con EEUU?

DD: Cuando fui cónsul cuatro años de Israel en Nueva York, tenía tres prioridades de la cual nombraste dos.

Primero la relación con la comunidad judía. En el área geográfica sobre la que yo era responsable vive más de la mitad de los judíos del país, y yo volví de allá una persona cambiada.

En Israel hay indiferencia hacia el judaísmo mundial.

Menachem Begin dijo una vez que la orilla del Mar Mediterráneo no es el límite de nuestro pueblo. Pero a veces nos olvidamos de eso, casi todo el tiempo. Veo como una de mis prioridades personales hacer todo lo que pueda para reforzar ese lazo. Eso quiere decir hablar y dialogar con todos, tanto con los que aceptan la política de Israel como los que no. Hablar con todos aquellos los que creen en la existencia del Estado de Israel como judío y democrático.

La segunda cosa de la cual me ocupé mucho fue fortalecer los lazos con el partido democrático. Durante demasiados años nuestra embajada en Washington, bajo la directiva de Netanyahu, fue percibida como partidaria en la política norteamericana, identificándose con el partido republicano. Por supuesto que es más fácil. Pero es vital para Israel mantener el apoyo de ambos partidos.

Por eso cuando era cónsul le dije a mi gente que por cada republicano con el que me encuentro debo encontrarme con 4-5 demócratas. Creo que hicimos una buena tarea en fortalecer los lazos con el partido demócrata, algo que es vital para Israel, y ahora lo vemos cuando el partido demócrata volvió a ocupar tanto la Casa Blanca como ambas cámaras legislativas en Washington.

La tercera cosa, en la cual en mi opinión Israel hizo poco en los últimos años, es en el tema de las minorías en EEUU. Nosotros siempre pedimos a los norteamericanos que nos entiendan, pero nosotros también debemos esforzarnos por entenderlos a ellos. El partido demócrata ha cambiado y va a cambiar aún más en los próximos años y no se puede entender ese cambio sin tener lazos estrechos con la comunidad afroamericana y la comunidad latina. Afortunadamente como oriundo de Argentina pude presentarme como el primer cónsul general hispano de Israel en Nueva York.

GC: Hay en Israel cerca de 180.000 israelíes de origen latinoamericano, pero poco se ha hecho en programas para los latinoamericanos tanto a nivel de servicios como planes especiales para la Aliá latina. ¿Ves como parte de tu trabajo el acercamiento a la comunidad latina en Israel? ¿Tienes algún plan en ese sentido?

DD: En una democracia, cuando tienes representación tienes influencia. Si dejas el área política a otros, tu influencia decae. Lamentablemente la comunidad latinoamericana en Israel, que tiene tantos logros en áreas como medicina, ciencias, negocios y muchas otras, en el área política ha dejado el escenario a oriundos de otros continentes. Hubo muy pocos diputados oriundos de América Latina.

Para mí será un privilegio ser el representante de la comunidad latinoamericana en la Knesset. Entiendo las necesidades, la importancia y el hecho de que muchas otras comunidades de olim tienen más representación y relevancia y son mejor atendidas.

Una de las cosas que me gustaría hacer en la Knesset es participar o dirigir el comité de Aliá e Integración en la Knesset y definitivamente me veo como una dirección para los olim de Latinoamérica que realmente tienen logros increíbles. Nuestra absorción es tal que la gente y el gobierno creen que no necesitamos (ayuda) pero tenemos necesidades y vamos a tener muchas necesidades si llegan como se cree olim de Argentina y Brasil y mi oficina será una dirección para esas cosas.

GC: Un mensaje para los lectores de Aurora

DD: Aurora es un medio que conozco desde mi primer día en Israel. Llegué a un merkaz klitá (centro de absorción) en Bat Yam en enero de 1971, y ya ahí conocimos Aurora y leíamos ávidamente Aurora. Para mí Aurora no solo es presente sino también mucha nostalgia.

Espero que podamos junto con Gideon Saar y Tikva Jadashá, y yo mismo, hacer cosas positivas en la Knesset que se reflejen en las páginas de Aurora y que traigan también para mí, y también como Gideon Saar como hijo de un argentino, orgullo a la comunidad latinoamericana en Israel.

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