Czerniaków dio su vida por salvar a 450.000 judíos del gueto de Varsovia con la esperanza de volver a Israel

1 diciembre, 2023 ,
Adam Czerniaków, presidente del Judenrat, en su oficina con un oficial alemán. Varsovia, Polonia

Gonzalo Gayo/ Valencia (España)

El Diario del Gueto de Varsovia, de Adam Czerniaków ve la luz tras 20 años de investigaciones en esta primera edición en español y 80 años después de la muerte de Adam Czerniakow. Ha sido traducido por el profesor de la Universidad de Valencia, Francesc Hernández i Dobon, gracias a la colaboración de Yad Vashem y editado por Nestor González de la editorial ‘Las Cuarenta‘ en Buenos Aires, Argentina. Valencia presentará el 10 de diciembre la primera edición en castellano en Limmud Valencia. El libro es un testimonio único que relata el día a día del Gueto de Varsovia. Cuesta entender tanto tiempo transcurrido para celebrar hoy la primera edición para el público hispano. Se conservan ocho de los nueve cuadernos de anotaciones diarias entre 1939, poco antes de la invasión alemana de Polonia, hasta 1942, cuando se suicidó coincidiendo ante el inicio de las deportaciones a los campos de exterminio. Gracias a la esposa de Czerniakow, la doctora Felicja Czerniaków, los diarios fueron salvados. Las notas de Czerniaków fueron rescatadas en 1964 por el Instituto Yad Vashem de Jerusalén.
Adam Czerniaków dio su vida por la Comunidad, con la esperanza de una deportación a la tierra de Israel, incluso los rumores en el gueto apuntaban también a Madagascar y otros enclaves, según anotaciones del diario. En los primeros instantes de la invasión alemana de Polonia, tuvo la oportunidad de huir a Palestina. Sin embargo, optó por tratar de salvar a la comunidad gestionando el mayor gueto de Europa durante la Segunda Guerra mundial, con más de 360.000 judíos censados, que llegó a alcanzar las 450.000 personas confinadas con la llegada de otros judíos deportados de ciudades polacas. Durante toda la existencia del gueto murieron más de 80.000 personas. En julio de 1942 comenzaron las deportaciones al campo de exterminio de Treblinka y Adam puso fin a su vida.

¿Cómo decide publicar los diarios en castellano de Adam Czerniaków en el Gueto de Varsovia? ¿Y por qué su publicación en castellano?
-Me impresionó mucho anteriores lecturas sobre Auschwitz y especialmente de Primo Levi, superviviente del Holocausto, entre otros. En esas lecturas encontré el libro de Adam Czerniaków en inglés. Mi perplejidad era que no estaba traducido al castellano y me planteé traducirlo desde el primer minuto que lo leí y han pasado casi 20 años.

¿Cómo es posible que un testimonio tan importante no haya sido traducido antes?

Adam Czerniaków (centro, con un sombrero de ala ancha) y a su izquierda una mujer a la que salvó. Varsovia, Polonia.

-Esto es importante entenderlo. Un muy amigo judío argentino lo define con claridad. Adam Czerniaków no solo fue víctima de los nazis, también tras su muerte fue víctima de la propaganda comunista y estalinista, de los años cuarenta y cincuenta. Le dedicaron el peor de los insultos. Los estalinistas acusaban de colaboracionistas a quienes participaron en los consejos judíos de los guetos. Fue estigmatizado hasta que aparecen los diarios en 1964 y por fin presentamos en castellano en Limmud Valencia, el próximo diciembre, 80 años después de su muerte.

¿Cómo aparecen los diarios?
-Su mujer, superviviente del Holocausto, logró esconderlos en un contenedor con la desgracia de que de los 9 cuadernos falta uno. Las investigaciones apuntan a que ese cuaderno que falta fue requisado por los nazis cuando fue detenido y torturado.

¿Qué contenido tienen los cuadernos?
-Es un diario, con muchas anotaciones. Cuando se transcribe es cuando caen todas las mentiras que habían vertido los estalinistas y comunistas rusos sobre su figura. Del desprecio sufrido pasa a ser quien dio su vida por salvar a los judíos del gueto de Varsovia, con enormes sufrimientos como vemos en la edición inglesa y edita Hilberg, un gran estudioso de la Shoá. La figura de Adam Czerniaków se revolará totalmente a partir de sus diarios.

Primera página del Cuaderno primero

-¿Quién era  Adam Czerniaków?
Adam Czerniaków es economista e ingeniero de prestigio que estudió en Polonia y Alemania.  No es extremadamente religioso. Forma parte del consejo judío de Varsovia. Pocos días antes de la invasión de Alemania pasa a ser su presidente. En el primer cuaderno describe la entrada del ejército alemán en Polonia en una guerra relámpago. A partir de ahí, organiza la comunidad judía y negocia diariamente con los ocupantes. Cada día, junto al consejo que preside, tiene que resolver mil problemas, desde sanidad, alimentos, educación, cementerio… mil problemas de todo tipo. La idea de Adam Czerniaków queda muy claro en el diario y es que el gueto puede ser sostenible para salvar la vida de los miembros de la comunidad. El primer problema es que les requisan todos los depósitos bancarios. No pueden operar con billetes, ni monedas y tiene que pedir préstamos. También, los nazis suprimen todas las escuelas y tiene que negociar la reapertura de cada una de ellas, así como la seguridad, hospitales de la comunidad y sus pagos, y mil problemas cada día, cada minuto. Les obligan a organizar batallones de trabajo en una Varsovia arrasada por la aviación alemana. Es un hombre metido en una vorágine de trabajo inimaginable, que le impide incluso poder celebrar Shabat para poder atender tantos problemas. Tiene que trabajar sin descanso, afectando a su salud.

¿Cuándo encuentra tiempo para escribir el diario?
-Todos los días escribe. Normalmente antes de dormir, o incluso en las esperas de reuniones. Nos damos cuenta que para cada solución de Adam Czerniaków los alemanes le ponían un problema. Es una carrera de obstáculos. Vas leyendo el diario y te das cuenta que cada día es peor y que va a acabar mal, como así fue, pero Adam se levanta cada mañana con la fuerza de la esperanza.

Gueto de Varsovia

¿Cuándo el barrio judío se convierte en gueto?
Tras la invasión alemana de Polonia llega la reclusión en el gueto de Varsovia y el amurallamiento que tienen que construir los propios judíos e incluso pagar los materiales. Hay censados más de 360.000 judíos y se llegará a la cifra de 450.000 con las deportaciones de otras poblaciones polacas con destino a Varsovia. Cada día los alemanes limitan más el espacio, generando asfixia y epidemias. Cuenta como el acceso al cementerio judío no era posible. Tenían que acceder a través de una casa y un puente. Es tremendo el sufrimiento vivido.
Adam Czerniaków nunca pierde la esperanza de salvar a la comunidad y esa fue su fuerza hasta el último día. Confiaba en la solidaridad internacional, en que era posible negociar un trato humano a civiles. Busca soluciones y cuando las encuentra, los alemanes le ponen más problemas.

Francesc J. Hernández i Dobon, profesor en la Universidad de Valencia, traductor y prólogo de la primera edición en español de “Adam Czerniaków, Diario del Gueto de Varsovia”

¿Cómo era su día a día? ¿Qué situaciones afrontaba?
-Es un día a día agobiante. Tiene que negociar con todos, con la SS, con las autoridades polacas impuestas por los nazis y mientras dialoga con el consejo y los rabinos. Trata de negociar con las instituciones de asistencia internacional, que al poco tiempo son prohibidas por los alemanes. Empieza a hacer el diario con la pretensión de recordar todo lo que está haciendo, sabiendo que será una aportación para la historia. En cada página del diario vamos viendo todo lo que hace y las decisiones que toma cada día en medio de una situación humanamente terrible. Estaba enfermo y sufre el drama de su hijo que escapó de Polonia y no sabe nada. Vive en una angustia permanente y su fuerza para levantarse cada día en esta lucha fue la esperanza. La muerte y los suicidios estaban a la orden de cada día. Es tremendo cada párrafo, cada página.

¿Ha encontrado similitud en algún otro documento sobre el Holocausto?
-Cuando lees el diario te sumergen en el día a día del gueto con más de 360.000 judíos, organizando la supervivencia frente al estrangulamiento a que eran sometidos, viendo la lucha que sabes que no acabará bien. Cuando lees a Primo Levi te estremeces, pero damos gracias a que sobrevivió. En el diario de Adam Czerniaków sabes que no será así. Es un libro demoledor, de memoria histórica que deja testimonio de cada decisión, de lo que dijo y fue negociado con sus verdugos.

¿Era consciente de que su diario sería leído en algún momento de la historia?

-Si que consta, que parte del diario fue leído en un homenaje a otro miembro del consejo judío de Varsovia. Tengo la sensación que era consciente de que dejaba un testimonio que debemos recordar. Para mí la imagen de Adam Czerniaków es como la de Moisés guiando a su pueblo para sobrevivir de la esclavitud, aunque sabe que no llegará a la tierra prometida. Es un ingeniero y economista judío que da su vida por la comunidad.

¿Cuáles fueron sus líneas rojas?
-Su línea roja son las deportaciones. Negocia con los alemanes para que no haya deportaciones a los campos de concentración. Se da cuenta que los alemanes han cambiado, coincidiendo en la historia con la ‘solución final’ a partir de enero de 1942. Aun así, la esperanza era que fueran deportados fuera de Europa. El gueto estaba lleno de rumores que leemos en el diario.

¿Cuándo se da cuenta de la solución final de los nazis?

-Cuando los alemanes ordenan la primera deportación de gente no productiva, niños y ancianos. Intenta montar falsos talleres textiles para emplear gente. Recorren el gueto recogiendo máquinas de coser con la consigna de una máquina de coser salva una vida. La misma mañana que marcha el contingente de ancianos y niños hacia oriente se suicida un 9 de Av de 1942.

¿Qué otros relatos recuerda de su diario?
-Destacaría entre muchos relatos la campaña de invierno de 1941-42 donde hacen una requisa de prendas de abrigo que necesitan los alemanes en el frente Ruso a cambio de la vida de presos judíos.

-Confiesa en su diario que era un lector empedernido.
-Así es. Nos cuenta sus lecturas y como le ayudaba a sobrellevar el día a día. Cita al Quijote y lo hace en su diario en castellano.

¿Se inspira en la grandeza de Moisés y también en el Quijote en su lucha contra los gigantes molinos del nazismo?
– Lucha contra esos molinos de viento por un ideal y una esperanza. El lector se sorprenderá de que en situaciones terribles. Hay también un humor judío, bromas, y chistes que circulan por el gueto y que ayudan a sobrellevar tanto sufrimiento. Hay otro momento cuando van el aparato de propaganda alemana graba una película en la que les obligan a hacer rituales ficticios de circuncisión, comiendo en restaurantes y nos cuenta el despropósito de todo aquello.

¿Cuáles fueron sus últimas palabras?
-En su último día está resolviendo requisas de paquetes que hacían los alemanes de envíos postales y ya deja de escribir. En la carta que deja escrita a su mujer dice que él no puede entregar a su pueblo y que tiene que morir por su pueblo. Esa es su última declaración. Su mujer pudo huir y sobrevivió al Holocausto llevándose los diarios. Su hijo murió en Crimea tras enrolarse a las tropas rusas.

¿Qué dificultades ha encontrado en esta primera edición en castellano?
Adam Czerniaków escribía muchas anotaciones y abreviaturas que hay que explicar. Está escrito en polaco, aunque hay muchos textos en alemán. Cada vez que cita lo que dicen los alemanes o a la prensa alemana lo escribe en alemán. Utiliza el hebreo cuando se refiere a rituales y celebraciones judías. También escribe en francés y castellano. Es un texto políglota y en la primera edición en castellano nos hemos basado en la versión inglesa para su traducción. Una de las dificultades es buscar el equilibrio entre las citas y abreviaturas para que el lector tenga toda la información necesaria para saber que está pasando. En esta edición hemos añadido el calendario judío ya que es importante porque explica celebraciones judías y muchas cosas de lo que relata. El libro incorpora investigaciones y notas que no están ni en la edición polaca o alemana. Es importante identificar a todos los personajes que intervienen e incorporar investigaciones realizadas.

¿Qué mensaje nos da Adam Czerniaków hoy en día tras 80 años de su muerte?

-Menciona en sus días finales una película que hemos podido identificar en una versión cinematográfica del Titanic. La idea de que, aunque estemos en un barco que se está hundiendo, hay que seguir trabajando porque la esperanza es lo último que se pierde, como titula hoy el himno de Israel. Entiende que la esencia del judaísmo es una historia de mucho sufrimiento pero que hay que seguir luchando con esperanza. Entiende que su misión es un compromiso absoluto con su comunidad en el gueto de Varsovia, esa es su religiosidad. Los diarios de Adam Czerniaków es una gran fuente de información muy valiosa. Tenemos también testimonios de judíos que sobrevivieron al Holocausto. Hay archivos que contribuyen a enriquecer la información de lo que ocurrió en el gueto de Varsovia.

-Se presentará en Limmud Valencia el próximo 10 de diciembre
-Allí estaremos presentando un documento histórico editado por primera vez en castellano. El libro se ha publicado en la editorial Las Cuarenta en Buenos Aires, Argentina. Es una edición muy cuidada. Su editor Néstor González antepuso esta edición a todos los proyectos que tenía en marcha y se puede adquirir en https://www.lascuarentaeditorial.com.ar/productos/diario-del-gueto-de-varsovia-de-adam-czerniakow-en-papel/  . Hay una importante comunidad judía hispano hablante en Iberoamericana. Faltaba la versión castellana y vamos a editar también la versión catalana que está en proceso de revisión.

Anotaciones de Adam Czerniakowen en su diario.

En sus manos tuvo la oportunidad de huir a Israel, en el entonces protectorado británico de Palestina, pero decidió dar su vida por la comunidad judía que presidia en Varsovia. Las primeras páginas del diario nos relatan los bombardeos alemanes en Varsovia y como el orfanato de la calle Jagiellońska fue destruido. Adam deja escrito en esos primeros días, una cita del Quijote, escrito de puño y letra, en castellano.
El jueves 14 de septiembre de 1939 / 1 Tishrei del 5700 en el calendario judío, relata como en el cementerio judío hay más de 130 cadáveres quemados por las bombas incendiarias. En Rosh Hashaná lanza el primer grito de auxilio a la comunidad internacional “hacer un llamamiento de ayuda caritativa a los judíos de todo el mundo. El Comité de Ciudadanos lo ha aprobado” con la esperanza de una deportación masiva a Israel en manos del protectorado británico de Palestina. En la celebración de Pésaj trata de conseguir panes ácimos para la comunidad.
El diario es una fuente inagotable de datos, testimonios y confesiones personales, como cuando escribe “Una vez, hace mucho tiempo, hice el plan teórico de dividir mi vida en tres partes: I. estudio y juego; II. logros; III. reconciliación con Dios y en paz conmigo mismo. El destino lo ha querido de otra forma”.
Las puertas de su despacho esta siempre abierta a todo el mundo. Confiesa que “mi cabeza está que revienta por todas las quejas” ante las infinitas carencias de la comunidad y también los deportados al gueto de Varsovia. “Ahora tengo que hacer frente a los deportados de cuatro localidades, a los hospitales, a los orfanatos, a Annopol, y se me echaron encima un montón de personas enloquecidas. Mi cabeza solo hace que dar vueltas”.

El jueves 30 de noviembre de 1939 / 18 Kislev de 5700 escribe tras una reunión con la SS “hoy cumplo 59 años. Una reunión del Consejo. Hacia el final de la reunión, el periódico Nowy Kurier Warszawski trajo un anuncio de los brazaletes judíos, la señalización de los comercios judíos, así como la ejecución de las 53 personas de la calle Nalewki, 9. Los brazaletes son obligatorios desde mañana por la mañana”.
Lector empedernido, solo encuentra el tiempo “por la noche leo muchísimo y envidio a todos los héroes de mis novelas porque vivieron en épocas diferentes”.
En el día a día del gueto de Varsovia cuenta situaciones de inmenso dolor, como la de una mujer que prestaba auxilio a su marido durante un ataque aéreo, “una bomba le sacó las tripas a él. Con sus propias manos, ella las empujó hacia dentro. Luego le condujo al hospital, donde murió. Fue enterrado en una fosa común. Ella lo desenterró y lo enterró de nuevo en una tumba separada”.
Episodios como los constantes linchamientos e insultos sufridos por los judíos “A las 2 del mediodía, una banda de bribones, que en los últimos días ha estado apaleando a judíos. Han desfilado frente a la Comunidad, rompiendo los cristales en las casas y en otros lugares de la calle. Un emisario de la Comunidad, el Ing. Friede, fue golpeado hasta sangrar por un segundo grupo en la calle Elektoralna. Mañana presentaré la hoja ensangrentada en las SS”.

Mientras se amurallaba el gueto y se estrechaba el lazo de la muerte, Adam se batía en todos los frentes, para dar “un albergue para 3.000 personas deportadas desde el Reich” al mismo tiempo que debía atender otras urgencias. “Se ha cerrado desde la calle Rynkowa hasta la calle Ciepła. 18.000 personas están sin pan, porque a nadie le está permitido entrar o salir”.

El domingo 7 de abril de 1940 / 28 Adar de 5700 se celebra en las Oficinas de la Comunidad sobre Pésaj. “Una reunión sobre los panes ácimos. En respuesta al alcalde Kulski, el Consejo adopta la resolución de que la religión prohíbe el consumo de pan y se pide al alcalde la petición a las autoridades alemanas de una asignación de harina para los panes ácimos”.

Empeoraba su salud como deja escrito el miércoles 10 de abril de 1940 y otras tantas “Una noche difícil, dolores del hígado, salía sangre de mi nariz, etc.”, señala.

Su judaísmo está presente hasta en detalles como durante una visita del administrador Sikorski al hospital de Czyste, escribe “hoy sábado, su acompañante, el Dr. Stein, quería encender un cigarrillo y yo le dije que fumar estaba prohibido en shabat”.
El jueves 23 de julio de 1942, 9 de Av, se presenta en la Comunidad Worthoff, del personal de deportación confirmando los primeros, siete días a la semana. “Por toda la ciudad, una gran urgencia por abrir nuevos talleres. Una máquina de coser puede salvar una vida. Son las 3 en punto. Hasta ahora, 4.000 están preparados para irse. Las órdenes son que deben ser 9.000 para las 4 en punto”.
Adam Czerniaków acabó con su vida cuando leyó la primera lista de entregada por Worthoff con destino al campo de exterminio de Treblinka. Todos eran niños y ancianos que no podían trabajar. Su amigo Jozef le auguró años atrás de esta pesadilla que “Dios ha dispuesto que sufras toda la vida”, hasta que no pudo más.
Al recibir las primeras órdenes de deportación al campo de concentración de Treblinka, el presidente del Judenrat, Adam Czerniaków, se negó a tomar parte en la preparación de las listas de candidatos a la expulsión. Aquel 23 de julio de 1942, un 9 de Av, puso fin a su vida con cianuro potásico, en su despacho de la Comunidad judía. Dejó escrito una nota para los miembros del Consejo y una breve carta para su esposa, donde se puede leer: “Exigen que mate a los hijos de mi pueblo con mis propias manos. No tengo más remedio que morir”.

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