Ataque terrorista en Beer Sheva: el día después

Doris Yahbas, el rabino Moshe Kravitzky, Laura Yitzhak y Menahem Yehezkel fueron asesinados el martes por la noche en un acto atroz y vano de terrorismo en Beersheva, perpetrado por un ciudadano árabe de Israel.

Foto: Magen David Adom

Por el general de brigada (retirado) Meir Elran

Las aflicciones del corazón y los sentimientos de rabia afloran por este evento difícil.

¿Qué se puede hacer frente a este desafío, en los periodos inmediatos y posteriores?

Israel se encuentra en estos momentos en un período muy sensible y potencialmente volátil, ya que tanto él como sus enemigos se han visto muy afectados por lo que sucedió en mayo del año pasado, durante la Operación Guardián de las Murallas y los violentos disturbios que tuvieron lugar entre árabes y judíos.

En este contexto, la policía y las fuerzas de seguridad israelíes deben realizar un esfuerzo excepcionalmente concertado para que el mes de Ramadán transcurra en paz y los acontecimientos del año pasado no se repitan o intensifiquen y causen daños graves.

Dicho esto, también es importante actuar de una manera que calme los sentimientos y prevenga reacciones violentas a los actos de terrorismo por parte de elementos extremistas, ya sean judíos o árabes.

La reacción del público árabe en Israel y su liderazgo ante el brutal asesinato es diferente del pasado y muy alentadora.

Refleja no solo una condena decidida del ataque, sino también el deseo de garantizar, en la medida de lo posible, la integración y la cooperación continuas entre la mayoría judía y la minoría árabe, en todo el país y especialmente en el Negev.

A más largo plazo, es importante centrarse en dos procesos profundos: primero, fortalecer notablemente los mecanismos policiales, de aplicación de la ley y de gobernanza.

Los desafíos del terrorismo, la violencia, el crimen y los disturbios graves requieren no solo un aumento significativo de la fuerza policial, sino también un fortalecimiento de sus capacidades para enfrentar con éxito estos desafíos.

Es un proceso largo, pero obligatorio.

Ya se han dado algunos primeros pasos importantes en esta dirección, pero aún queda mucho por hacer.

El segundo es implementar, de manera estricta, coordinada y efectiva, el plan de desarrollo económico quinquenal (de cinco años) diseñado para la sociedad árabe, que está muy por detrás de la sociedad judía en todos los parámetros.

Ahí radica el problema principal, que alimenta la violencia extrema de diversa índole.

Cualquiera que busque respuestas detalladas sobre lo que sucedió el martes en Beersheva podría encontrarlas en esta discrepancia.

Fuente: INSS The Institute for National Security Studies

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