A pesar del nuevo enfoque en Irán, el establishment de defensa de Israel está obsesionado con construir nuevas capacidades contra Hezbollah

El aumento gradual del arsenal de misiles guiados con precisión de Hezbollah significa que las bases y pistas de aterrizaje de la IAF serán un objetivo de máxima prioridad en cualquier guerra futura.

Foto cortesía de la Unidad del Portavocía de las FDI.

Por Yaakov Lapin

Aunque el año 2022 ha sido calificado como el «año de Irán» en la Fuerza Aérea de Israel debido a los avances alarmantes de su programa nuclear, el establishment de defensa israelí todavía está obsesionado con la construcción gradual de nuevas capacidades aéreas y terrestres para mejorar la preparación de Israel para su máximo desafío militar convencional, el que proviene de Hezbollah en el Líbano.

El Hezbollah chií respaldado por Irán ha emplazado la mayor parte de su infraestructura en las aldeas del sur del Líbano, donde mantiene un bastión. Ha desplegado un arsenal de unos 150.000 proyectiles en áreas civiles, ha construido fortificaciones y puestos en las aldeas, así como en el sur de Beirut y en este en el valle de la Beka’a, y ha excavado una red de búnkeres subterráneos, creando importantes desafíos de inteligencia para las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).

Despliegue de misiles y cohetes de Hezbollah

Esta realidad obliga a Israel a ser preciso y rápido durante el próximo conflicto.

El proceso de acumulación de fuerzas de las FDI está fuertemente influenciado por su nuevo concepto operativo, denominado «Victoria». Este concepto es en sí mismo la base del plan plurianual “Momentum” (Ímpetu) de cinco años de las FDI, que comenzó a implementarse en 2020, y permanecerá vigente hasta 2024.

Las capacidades que se describen a continuación tardarán años en desarrollarse y no aparecerán de la noche a la mañana. Pero representan algunos de los objetivos centrales de las ramas de las FDI en los próximos años, y hacia donde se dirige una gran parte del presupuesto de defensa.

Al elaborar estos objetivos, en 2019 se le pidió a un equipo del Estado Mayor de las FDI, llamado «IDF 2030», que pensara diez años hacia el futuro e imaginara cómo será la región. Dividió sus resultados en tres ‘colores’. La parte roja del análisis pensó en hacia dónde se dirigen los enemigos de Israel, la parte azul analizó dónde deben estar las FDI y parte blanca analizó el cambiante entorno estratégico y táctico.

El equipo rojo tuvo que pensar en quiénes serán los enemigos que enfrentarán a Israel en 2030, con qué armas estarán armados, cómo se conectarán entre sí y si el eje iraní seguirá siendo el principal adversario, y si no, quien lo reemplazará. El equipo azul examina la acumulación de fuerza militar, los escenarios presupuestarios israelíes, la situación económica nacional del futuro y los vientos sociales que darán forma al país. El equipo blanco tomó nota de la miniaturización de la tecnología, el crecimiento de la potencia de fuego de los ataques de precisión y su proliferación, y la rápida expansión de la guerra urbana en el mundo y en Oriente Medio.

Como parte de esta planificación, las FDI formaron 30 equipos que diseccionaron las FDI de una manera fundamental, destacando las brechas y diagnosticando las capacidades actuales.

Más tarde, el exjefe de la Dirección de Operaciones (y actual jefe de Inteligencia Militar), el general Aharon Haliva dirigió la formulación de un nuevo concepto de activación de la fuerza: «Victoria».

De acuerdo con este concepto, cada día que se acorta la guerra tiene una gran importancia, ya que el frente interno israelí estará bajo el fuego masivo de proyectiles enemigos. Acortar la duración de un conflicto, por lo tanto, se convirtió en un objetivo clave. El segundo objetivo de “Momentum” es construir una maquinaria militar que complete una guerra con un costo mínimo de vidas para Israel, y el tercer objetivo es hacerlo con un costo económico mínimo.

El trabajo preliminar para “Momentum” condujo luego a la elaboración de capacidades de acumulación de fuerza más detalladas para las Fuerzas Terrestres, la Armada y la Fuerza Aérea.

Se están construyendo batallones de campo con el objetivo de inyectarles inteligencia relevante en tiempo real y potencia de fuego de precisión para igualar esa inteligencia. Una red de combate digital debe servir a las compañías, batallones, brigadas y divisiones en el campo, y permitir que el cuartel general administre el campo de batalla de manera eficiente.

La red también se está desarrollando para conectar las fuerzas terrestres, aéreas y marítimas en una sola máquina de guerra, que puede enviar y recibir una gran cantidad de blancos a sus diversos componentes, y ciclos completos del sensor al tirador en segundos.

Según este programa, cada comandante de compañía de las FDI tendrá sus propios drones (VAN), una red digital para comunicarse con tanques y helicópteros, y la capacidad de activar el espectro electromagnético y las unidades cibernéticas.

Los vehículos blindados terrestres de nueva generación disfrutarán de sistemas de defensa activa (Trophy), que les permitirán interceptar amenazas como misiles antitanques a tiempo y exponer la ubicación de las células de Hezbollah en tiempo real, devolviendo el fuego en segundos. Las capacidades cada vez más automatizadas a bordo de los vehículos quitarán la carga de trabajo de los efectivos en el interior, lo que les permitirá concentrarse en gestionar el combate desde el interior de escotillas cerradas.

Una fábrica de inteligencia para oleadas de ataques aéreos

Mientras tanto, la fuerza aérea se puso a trabajar en la construcción de nuevas definiciones de superioridad aérea. Parte de esa superioridad implica construir un banco de blancos muy grande con anticipación, ‘fuera de línea’ (offline), antes del comienzo del conflicto, y luego combinar esa inteligencia con la capacidad de hacer llover miles de municiones precisas aire-tierra durante las 24 horas.

El uso de sistemas de inteligencia artificial está acelerando la conversión de datos sin procesar en inteligencia procesable, ya que los datos provienen de muchos tipos de sensores. Estos incluyen radares, cámaras avanzadas, inteligencia electrónica y de señales y monitoreo satelital. Están surgiendo nuevos sistemas en línea (online) para fusionar toda esta inteligencia en una sola imagen.

La reciente creación de una Dirección de Objetivos de las FDI, que entra en acción durante el combate y produce objetivos en tiempo real, significa que el ritmo de fuego puede seguir siendo alto sin quedarse sin blancos demasiado pronto, como ha ocurrido en conflictos anteriores.

Esto significaría que, en teoría, la Fuerza Aérea de Israel (IAF, por sus siglas en inglés) podría lanzar un ataque inicial de cinco a diez veces más grande que, digamos, la Segunda Guerra del Líbano de 2006, y luego mantener el ímpetu alto hasta bien entrado el conflicto.

La capacidad de conectar digitalmente todos los activos de potencia de fuego a los activos de inteligencia es un pilar clave de la visión de “Momentum”.

La IAF está trabajando continuamente para mejorar la detección de blancos poco observables, al mismo tiempo que trabaja en su capacidad para hacer frente a la creciente amenaza de los drones suicidas, los ciberataques contra sus sistemas de defensa aérea y la probable presencia de sistemas de misiles tierra-aire iraníes avanzados en la arena del norte, ya sea en el Líbano, Siria o el oeste de Irak.

El aumento gradual del arsenal de misiles guiados con precisión de Hezbollah significa que las bases y pistas de aterrizaje de la IAF serán un objetivo de máxima prioridad en cualquier guerra futura.

La IAF deberá poder defender sus activos en Israel, recuperarse rápidamente cuando sus defensas aéreas fallen y mantener el ritmo de los ataques contra desafiantes objetivos urbanos y subterráneos en el Líbano en una guerra futura.

El creciente número de aviones de combate furtivos F-35, que pueden actuar como vanguardia en cualquier guerra, perforando espacios aéreos llenos de SAM enemigos y enviando información de inteligencia a los F-16 y F-15 de cuarta generación, será un objetivo clave de acumulación de fuerza para la IAF.

Es importante señalar que Israel no tiene ningún deseo o intención de iniciar una guerra. Sin embargo, los márgenes de seguridad que en el pasado ayudaron a Israel y sus adversarios islamistas radicales a evitar conflictos a gran escala se están estrechando cada vez más con el tiempo.

Fuente: Alma Research and Education Center

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