No hay lógica en la teoría de la conexión del Oriente Medio

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Jason Greenblatt (izq.) con el vicepresidente de EE UU Mike Pence - Foto: Facebook

Pablo Sklarevich

La afamada “teoría de la conexión” ha sido una de las principales víctimas de la Primavera Árabe. El mito de que el conflicto israelí-palestino es el nudo gordiano, que una vez desatado permitiría solucionar todos los problemas del Oriente Medio ya no puede sostenerse. Inclusive algunos medios de comunicación europeos han quedado desactualizados al seguir insistiendo con el epíteto que describe la lucha israelí-palestina como el conflicto del Oriente Medio.

La zona está en llamas, el caos se ha apropiado de la región. Es difícil sostener que Siria, Yemen, Irak y Libia siguen aún existiendo de hecho como países. Los árabes están profundamente divididos. Solamente hay una cosa que los une y los unirá: Israel. Así lo demostró la Cumbre de la Liga Árabe en Jordania, que tampoco perdió la oportunidad para condenar la política de asentamientos de Israel; pero también dejó la puerta abierta, reiterando el respaldo a la Iniciativa Árabe de Paz, de 2002, que propone el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas a cambio del retiro israelí de los territorios conquistados en la Guerra de los Seis Días, en 1967, incluyendo Jerusalén oriental, Cisjordania (Judea y Samaria) y el Golán.  Tal vez, esta vez la peculiaridad en esta última reunión han sido las masivas condenas que los ministros de Exteriores árabes, centraron sin ambigüedades sobre Irán.

Otro detalle sobresaliente fue la participación como “observador” del enviado especial para las negociaciones internacionales de Estados Unidos, Jason Greenblatt. Se vieron a los ministros árabes hacer cola para reunirse en los pasillos con el enviado del presidente norteamericano, Donald Trump.

El eje de la política exterior norteamericana en la región parece apuntar hacia Teherán; pero no precisamente para un apaciguamiento como en la era de Obama.

Por otra parte, la muy temprana puesta en funcionamiento del sistema antimisiles israelí Honda de David, que completa el escudo de múltiples capas para derribar misiles enemigos; indican que el Estado judío se prepara para las tormentas del verano que posiblemente se avecinan.

1 Comentario

  1. Puede ser un cambio de opinión temporal, también se cree que el Estado Islámico es obra de Israel, y junto con las revoluciones han enfrentado a distintos países por salvaguardar sus intereses. Es la visión negativa de los conflictos, probablemente por no querer creer en causas tan absurdas como el yihadismo y las dictaduras de sátrapas.

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