Las olimpíadas judías cierran con medallas, fiesta y nuevas parejas

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Foto Macabiá 2017 vía Facebook

Las vigésimas Macabeadas, el acontecimiento multideportivo judío e internacional que reúne en Israel cada cuatro años a atletas judíos de todo el mundo, se clausuran esta noche tras contar con la mayor participación de deportistas latinoamericanos y españoles de su historia.

Las Macabeadas o Macabiá se han celebrado en las últimas dos semanas en diferentes ciudades del país, en multitudinarios estadios y modernos centros deportivos y han reunido a más de 10.000 atletas de 85 países participando en 45 disciplinas.

“En estos juegos han participado más de 2.000 atletas hispanohablantes, ¡se rompió el récord!”, contó Víctor Goldner, miembro del organismo de reglamentos de los juegos.

Y en los pasillos del estadio de Hadar Yosef, al norte de Tel Aviv, que reunió a los atletas de gimnasia deportiva en la final de esta disciplina, efectivamente se oye hablar español en los diferentes rincones, con acento argentino, con acento mexicano, con acento colombiano…

Las primeras Macabeadas de la historia se celebraron en 1932, en la entonces novísima y a medio construir ciudad de Tel Aviv, en el único estadio que existía y que se edificó a través de donaciones para ese propósito, con la presencia de 400 atletas de 18 países.

A finales del siglo XIX los judíos europeos tenían prohibido participar en competiciones atléticas oficiales y tampoco podían ser miembros de asociaciones deportivas, y un judío ruso, Yosef Yekutieli, emigrado a Israel en 1909, se empeñó en la empresa de ayudar a los deportistas judíos a participar en las olimpíadas.

Así acabaron surgiendo los Juegos Macabeos, por la obstinación de Yekutieli en normalizar la relación deporte y judaísmo y gracias al apoyo de los organismos judíos sionistas, a pesar de la oposición del entonces Mandato Británico en Palestina.

El objetivo en aquella época, en la que el Israel aún no existía, era crear nación, pero ahora, 85 años después, surge la pregunta de si sigue siendo relevante la existencia de unos juegos olímpicos judíos.

Foto Macabiá 2017 vía Facebook
Foto Macabiá 2017 vía Facebook

“Hoy en día es la forma en que nos conocemos los judíos de todo el mundo, es la idea de que un judío de un club chico de un país como Uruguay, por ejemplo, pueda nadar con un campeón olímpico como Jason Lezak”, explica Goldner.

“Es una hermandad impresionante, han salido parejas, relaciones, es un acontecimiento muy importante, y yo creo que debe seguir creciendo como hasta ahorita, que es el tercer movimiento deportivo más grande del mundo”, concluye orgulloso.

En las Macabeadas, llamadas así en honor a Yehudá El Macabeo, líder de la Revuelta Macabea contra los Seléucidas en el año 63 AC, también participan árabes, ya que las normas de los juegos admiten a judíos de todo el mundo e israelíes, por lo que también hay atletas árabes israelíes.

Lucía Nini, una joven gimnasta deportiva de la selección argentina se emociona al contar lo importante que es para ella estar aquí hoy: “Representando a mi país en ese deporte, que es lo que hago desde los cinco años”.

Foto: Macabiá 2017 vía Facebook
Foto: Macabiá 2017 vía Facebook

Nini asegura que las Macabeadas son un encuentro con otros jóvenes que va más allá de lo deportivo: “El objetivo de socializar es parte de la Macabeada”.

Y preguntada por cuáles son los equipos más fuertes de esta convocatoria contesta sin dudar: “Israel y los Estados Unidos”.

Y bromea, entre risas, que por suerte no hay chinos judíos porque “si no, estaría lleno, sería una plaga y lo ganarían todo…”.

El entrenador de Lucía, Gabriel Alejandro Saba, cuenta que lleva preparando a su equipo ocho años para este encuentro.

“Estar acá es cumplir un sueño, un sueño que soñamos cuando las chicas tenían seis años y ahora algunas tienen ya 15, 16… muy emocionante”, afirma.

Dos gimnastas deportivos mexicanos de 17 años, Jonathan Bronsoiler y Elías Romano, explican que llevan doce y ocho años entrenándose, respectivamente, “toda una vida para cuatro horas de competición”, señala Elías.

Dicen que la suya es una disciplina muy competitiva y de alto riesgo y que el escape que representa estar con miles de otros atletas de todas partes del mundo en situaciones sociales en Israel es muy bienvenido.

“A fin de cuentas, todos estamos conectados por cosas que son muy simples, como un deporte, pero que nos permiten formar parte de una comunidad que no tiene fronteras”, indica Elías Romano.

Salvo, admite, por la frontera de que todos son judíos.

“Sí, somos todos judíos, un pequeño detalle que se me olvidaba”, dice Romano entre risas, “pero precisamente porque somos todos judíos el tema no se toca, hablamos de la vida diaria”.

El evento se cierra esta noche a bombo y platillo en Latrún, cerca de Jerusalén, en una ceremonia que presentará la archifamosa modelo Bar Rafaeli. EFE

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