Arañas y gusanos contra el Alzheimer

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Foto: Flickr

Experimento de la Dra. Ulyana Shimanovich
Cualquier persona que piensa que los gusanos y las arañas son simplemente molestias puede pensar otra vez. Y no sólo porque preferimos mantener a los insectos a raya. Ahora, pueden ayudar a reparar las células devastadas por las enfermedades de Parkinson y Alzheimer.
La Dra. Ulyana Shimanovich, científica del Departamento de Materiales e Interfaces del Instituto Weizmann está usando gusanos de seda y arañas para fijar las células del cerebro devastadas por la enfermedad.
La Dra. Shimanovich está fascinada por las fibras ultrafinas formadas por las proteínas, que van desde las fibrillas duras y elásticas hiladas por los gusanos de seda hasta las placas pegajosas compuestas por proteínas amiloides que afectan los cerebros de aquellos con enfermedad de Alzheimer y Parkinson avanzada.
Tradicionalmente, los amiloides se han pensado como puramente “malos” porque forman placas tóxicas o haces en el cerebro. Sin embargo, su investigación sobre las propiedades biofísicas y bioquímicas de los amiloides ha demostrado que pueden tener propiedades positivas. La investigadora quiere averiguar los mecanismos para crear fibrillas de proteínas útiles y descomponer las nocivas, y correlacionar la estructura y funcionalidad de varias fibrillas de proteínas a escala nanométrica como los amiloides y controlar su formación.
Hacerlo, según ella, será un paso importante hacia el diseño de nuevos agentes terapéuticos a escala nanométrica como micro reactores para encapsular medicamentos de liberación prolongada o nanofibrillas con propiedades antibacterianas para resistir la infección.

Utilizar la naturaleza para curar la naturaleza
Su enfoque consiste en aprender las propiedades naturales, “positivas” de las proteínas en la naturaleza para corregir las deficiencias de la naturaleza. Su tesoro son las proteínas extraídas directamente de las glándulas de seda de gusanos de seda y arañas vivas. Utiliza estas fibras para controlar los procesos de autoensamblaje de las proteínas amiloides patológicas (enfermas) convirtiéndolas en biomateriales funcionales. De esta manera, la seda se utiliza para curar la célula en lugar de utilizar compuestos químicos que pueden causar efectos deletéreos en las células circundantes – con lo que se aborda uno de los desafíos clave en la terapia de drogas.
“La seda es un recurso natural que, esencialmente, da nueva vida a una célula dañada”, dice. Su investigación tiene implicaciones para el diagnóstico, el diseño de nuevos compuestos para enfoques terapéuticos específicos y la ciencia de los materiales de manera más amplia.

Perfil de la investigadora
Nacida en Tashkent, Uzbekistán, Shimanovich se trasladó a Israel a la edad de 20 años. Completó una licenciatura en química farmacéutica en la Universidad Bar-Ilan, y su maestría y doctorado en Química también en la misma universidad.
Realizó una investigación postdoctoral en la Universidad de Cambridge y se unió al Instituto Weizmann a principios de este año. Entre sus muchos premios y honores se encuentra una beca Post-Doctoral de la Fundación Educativa Ilan-Ramon de Estados Unidos-Israel y una Beca Fulbright, la cual declinó para aceptar su beca de Cambridge.

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