A la hora señalada

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Pablo Sklarevich

Las manifestaciones masivas que aparentemente promueve Hamás en la frontera con Gaza para el Día de la Tierra, el 30 de marzo próximo, justo al comienzo de Pésaj (la Pascua judía), podría indicar un cambio de táctica del grupo.
La organización islamista estaría considerando que la táctica de los cohetes contra las comunidades israelíes y los túneles está llegando a su límite. Los primeros están siendo derribados por un costoso pero cada vez más eficiente escudo antimisiles de múltiples capas, que aspira a proteger los cielos de Israel también de las amenazas de los misiles balísticos de Irán y de los misiles de alcance medio de Hezbollah, en el Líbano. En cambio, los túneles comienzan a ser neutralizados por un sofisticado muro subterráneo y detectados por un ingenioso sistema multidisciplinario.
Los analistas estiman que Hamás podría estar considerando instrumentalizar la movilización masiva hacia la frontera como una nueva táctica contra Israel; pero también como válvula de escape a la crisis humanitaria agravada por el fracaso de las negociaciones de reconciliación con la Autoridad Palestina.
La idea de la “Marcha del retorno” es concentrar cientos de miles de civiles –fundamentalmente mujeres y niños- en campamentos a pocos cientos de metros de la frontera para desde allí irrumpir en masa hacia la frontera. La movilización se prolongará hasta la “Nakba” (catástrofe, en árabe), que marca el establecimiento del Estado de Israel, el 15 de mayo.
En perspectiva, el conflicto israelí-palestino se asemeja a perennes batallas de la naturaleza -como entre antibióticos y bacterias-, donde se modifican las tácticas pero permanece la esencia.
La diferencia es quizás, que los palestinos parecen más divididos y aislados que nunca. Los patrocinadores “naturales”, es decir sunitas, de Hamás: Turquía y Qatar están envueltos en sus propias vicisitudes. Ankara ha emprendido una sangrienta intervención militar contra los kurdos en el enclave de Afrin, en el norte de Siria. Mientras que Doha está sufriendo un duro boicot por parte de sus vecinos árabes del Golfo Pérsico.
El jefe de la Inteligencia Militar Israelí, general Hezi Halevy, advirtió a Hamás que caer en los brazos de Irán sólo aumentará sus problemas.
De hecho, Washington amenaza con abandonar el acuerdo nuclear de 2015 con Irán y nuevas sanciones a su programa de misiles.

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