Comunidades israelíes vecinas a Gaza: a quince segundos del refugio

26 marzo, 2019 , , , ,
Entrada a un refugio en Sderot Foto: Jewbask Wikimedia Dominio Público

Las comunidades en la periferia de Gaza han vuelto a pasar una nueva noche sin dormir, con cohetes y bombardeos de represalia, y viven hoy un nuevo día sin colegios, con limitaciones de seguridad e instrucciones de permanecer a quince segundos de un refugio.

«Hasta las doce de la noche estuvo extremadamente tenso. La tensión comenzó el día de antes cuando el cohete cayó sobre una casa y la destruyó. Pero tengo que hablar de una tensión continua, porque las cosas aquí pueden cambiar en cualquier momento. Anoche tuvimos muchas explosiones muy fuertes y, por supuesto, las alarmas. Corrimos a los refugios cada diez minutos», explica Esther Marcus.

Originaria de Londres, que conserva su acento británico pese a vivir en Israel desde hace 30 años, Marcus habla desde su hogar, en el kibutz Alumim, una comunidad rural bucólica, situada a tres kilómetros de la frontera de Gaza, cerca de Nahal Oz, y rodeada de campos verdes cuajados de amapolas en temporada, árboles y un claro cielo azul.

Asegura «haber perdido la cuenta» de las veces que tuvo que levantarse anoche y correr a un refugio antiaéreo: una alteración del sueño que ya se ha convertido casi en rutina.

«No sé si fueron siete, ocho o nueve veces. Duró hasta la medianoche», recuerda, resignada.

A partir de las cinco de la madrugada se le acabó de nuevo el descanso.

«Trabajo en un centro de resiliencia, así que tengo un teléfono de emergencias y la gente que sufre ansiedad o tiene preguntas llama. Las llamadas empezaron sobre las cinco de la mañana, gente con ataques de pánico o que no sabe lo que está pasando. Así fue mi noche», resume.

Niños corriendo a los refugios en Kerem Shalom Foto: David Katz Israel Project Wikimedia CC BY-SA 2.0

El portavoz policial Micky Rosenfeld, explica que a lo largo de la mañana han continuado las medidas de seguridad en y alrededor de los distritos del sur de Israel y en grandes ciudades, incluidas Ashkelon, Beer Sheva y Sderot y cifra en unos 80 los proyectiles lanzados ayer desde Gaza por las organizaciones terroristas palestinas.

«Las operaciones de seguridad continúan mientras esperamos una evaluación de la situación», afirma y agrega que «si la situación se calma y no hay más operaciones en Gaza o cohetes lanzados a Israel, el nivel de alerta bajará a normal, pero hasta ahora se mantiene el alto nivel en el sur y el centro».

Se ha reforzado la presencia de agentes en la zona, destacando a unos tres mil agentes adicionales, con artificieros (expertos en neutralizar explosivos) y otras unidades.

En Sderot, la población tiene instrucciones de no alejarse más de 15 segundos de un refugio de seguridad. En Ashkelon, el plazo se amplía hasta los 30 segundos, y en otras ciudades, la población tiene hasta 45 segundos para ponerse a cubierto, explica Rosenfeld.

Raphael Herbst, portavoz del “Magen David Adom” o Estrella de David Roja (equivalente a la Cruz Roja) cuenta que en esta zona, los equipos de emergencia tienen que estar preparados «para un terremoto y para una guerra». «El país está en alerta alta. Aquí estamos cerca de Gaza, y multiplicamos por cien y doscientos los recursos» de emergencia.

La escalada de tensión siguió al lanzamiento de un cohete desde la franja en la madrugada del lunes, que impactó en una vivienda en el centro de Israel e hirió a siete personas, entre ellos tres menores.

El Ejército respondió ayer tarde y noche con bombardeos sobre instalaciones de Hamás y la Jihad Islámica en el enclave costero, mientras esas organizaciones terroristas continuaron lanzando cohetes hasta las tres de la madrugada, tras lo que se instaló la calma.

El grupo terrorista islámico Hamás había anunciado un acuerdo de tregua que debería haber entrado en vigor a las 22.00 horas pero siguió lanzando cohetes hasta pasadas las tres de la mañana.

Shlomo Moshkovitz sufrió un impacto de cohete en su casa en Sderot que agujereó el techo de la habitación de su hijo.

«Cuando escuchamos la sirena, corrimos al refugio y segundos después escuchamos una explosión muy fuerte y sentimos que toda la casa se sacudió», describe con una tranquilidad que demuestra lo acostumbrados que están estos incidentes en la zona.

Hoy, colegios, universidades e instituciones están cerrados en el distrito sur, donde más de un millón de personas vive amenazado por el lanzamiento de cohetes desde Gaza.

«La vida hoy no es normal aquí, aunque la verdad es que ya he perdido la noción de lo que es normal», dice Marcus.

«No abren los colegios, así que nos tenemos que ocupar de que los niños estén cuidados. Lo demás funciona normalmente pero todo el mundo tiene que permanecer a quince segundos de los refugios, porque las cosas pueden cambiar en un instante», añade.

«Ahora se oyen los pájaros cantar y parece idílico. Pero, en un segundo, las cosas pueden cambiar» y dar paso a las sirenas y la locura. «Así es aquí. Así es como hemos tenido que vivir desde hace ya veinte años», lamenta. EFE y Aurora

 

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