Las células asesinas T podrían destruir tumores cancerosos

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Imagen de superresolución de un grupo de células T asesinas (verde y rojo) que rodean una célula cancerosa (azul, centro). Cuando una célula T asesina hace contacto con una célula objetivo, la célula asesina se adhiere y se propaga sobre el objetivo peligroso. Luego, la célula asesina usa sustancias químicas especiales alojadas en vesículas (rojo) para liberar el golpe mortal. Este evento ha sido apodado así “el beso de la muerte”. Después de matar a la célula objetivo, las células T asesinas se mueven para encontrar a la próxima víctima.

En un estudio publicado en la revista “Cell Reports”, los investigadores del Instituto de Ciencias Weizmann demostraron que las células asesinas T del sistema inmune (linfocitos que tienen un rol central en la inmunidad celular) destruyen tumores cancerosos mucho más eficazmente luego de carecer de oxígeno.
Aprovechando el sistema inmunológico para luchar contra la neoplasia maligna, un método conocido como inmunoterapia contra el cáncer comenzó a salvar vidas en los últimos años. Las células T asesinas se extraen de la sangre del paciente, se cultivan en un plato de laboratorio y se adaptan para identificar y destruir las células cancerosas, luego son devueltas al torrente sanguíneo del paciente, para que realicen el trabajo.
Este método, funcionó bien hasta ahora contra determinadas leucemias y linfomas, pero no contra tumores sólidos, posiblemente debido que en estos tumores, la concentración del oxígeno es extremadamente baja: del 0.5 al 5% del gas disuelto en el fluido extracelular, más bajo que en la mayoría de los órganos sanos y ciertamente mucho más bajo comparado con una incubadora de laboratorio regular, en la cual el oxígeno representa el 20% del gas disuelto en el fluido de cultivo utilizado para el crecimiento celular.
Parecería ser que a las células tumorales no les importa la escasez de oxígeno y logran hacer efectivo el uso de la glucosa, su principal combustible celular, hasta cuando hay concentraciones sumamente bajas de oxígeno. Pero este proceder no es igual para las células asesinas T, que tienen dificultades para penetrar los tumores y realizar su función de matarlo. Estudios previos muestran que haciendo crecer células T en condiciones de bajo oxígeno las ayuda a matar otras células en un plato de laboratorio, pero su capacidad real para combatir el cáncer nunca ha sido probada.
“Las células asesinas T son los soldados de infantería de la inmunoterapia contra el cáncer y son las que apuntan y destruyen las células cancerosas, pero no siempre logran eliminar la neoplasia maligna.
Hemos demostrado que al hacer crecer estas células T en un entorno pobre en oxígeno, se pueden convertir en asesinos más efectivos”, manifestó el prof. Guy Shakhar del Instituo Weizmann.
Si estos hallazgos se confirman con células T humanas, pueden proporcionar un medio inmediato para mejorar la inmunoterapia contra los tumores sólidos. Shakhar formula que “En la inmunoterapia celular, las células T necesitan ser removidas y desarrolladas fuera del cuerpo. Hacerlas crecer bajo faltante de oxígeno puede mejorar significativamente la efectividad de la terapia.
Fuente: NoCamels. ■

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