Ecuador reinstaura al cónsul cesado que salvó judíos durante el Holocausto

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El canciller ecuatoriano José Valencia rinde homenaje a Antonio Muñoz Borrero Foto: Cancillería de Ecuador vía Facebook

El Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador reinstauró como cónsul honorario en Estocolmo, de manera simbólica, al diplomático Manuel Antonio Muñoz Borrero, por haber salvado a cientos de judíos durante el Holocausto.

En el acto, celebrado en la sede del Ministerio, el ministro de Exteriores, José Valencia, dejó sin efecto el acta ministerial por el cual, el 13 de enero de 1942, se procedió a destituir a Muñoz Borrero por haber facilitado 80 pasaportes a judíos que se encontraban en Estambul.

El nuevo acta ministerial también exalta su labor “como defensor de los derechos humanos” para salvar a los judíos “aun a costa de su bienestar personal y familiar”, y pide disculpas a familiares y amigos del diplomático.

Su sobrino-nieto, Esteban Coello, que recibió copia del acta, afirmó que la Cancillería ecuatoriana de la época “lo ignoró y lo dejó en el olvido” a pesar de su labor “de altísima humanidad en la que se jugó la vida para salvar a unos desconocidos”.

“En las últimas décadas, su historia se reconstruyó gracias a muchos esfuerzos de la familia y de otros historiadores en Israel, en Argentina, en Europa, en EEUU y en Ecuador y logramos reconstruir toda la historia de Manuel Antonio, su heroísmo, y este es el paso final para salvar su memoria”, recordó el pariente más cercano que hoy tiene en Ecuador.

Dado que no tuvo hijos con su esposa ecuatoriana, de la que vivió apartado durante décadas, su descendencia más directa fue la que tuvo con una mujer sueca, con la que tuvo un hijo ya fallecido.

Hoy, durante el acto, se proyectó un vídeo de su nieta sueca, Manuela Bjelke, en el que agradecía al ministro por el gesto y destacó que, con iniciativas como esta, “se esté inspirando a las nuevas generaciones a luchar contra el antisemitismo”.

Antes del evento, en una entrevista, el ministro de Relaciones Exteriores resaltó que el comportamiento de Muñoz Borrero en Estocolmo fue “una señal de actitud valiente, humanista, de solidaridad, de hermandad con quienes eran perseguidos por el hecho de ser lo que eran, lo que son, judíos”.

Y precisó que debido a que la ley no permite “designar a nadie a título póstumo”, se quiso hacer un acto de “simbolismo” mediante la derogación del acta que invalidó como cónsul en el país escandinavo al diplomático ecuatoriano.

También admitió que esta fue una “reivindicación histórica” de su familia para poder respaldar el recuerdo que ellos tienen de su pariente como “un hombre justo, que actuó de acuerdo a su conciencia, e Israel lo recuerda como tal”.

Se refirió a la condecoración que ese país hizo al diplomático ecuatoriano en 2011 al concederle el título de ‘Justo de las Naciones’ por salvar a judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Este es el más alto rango que entrega ese país a personas no judías que, de forma altruista y a pesar del riesgo que corrían, contribuyeron a salvar vidas de manos de los nazis.

“Muñoz Borrero nos recuerda que frente a la confusión ética que traen el terror, la violencia y la intolerancia, pueden sobrevivir la bondad y la filantropía y que las vidas salvadas desmienten el vaticinio victimista que nada podemos hacer para combatir la deshumanización del mundo”, arengó el canciller en su alocución.

En el acto estuvieron presentes la presidenta de la Asamblea Nacional, Elizabeth Cabezas, la presidenta de la Corte Nacional de Justicia de Ecuador, María Paulina Aguirre, y el Procurador General del Estado, Íñigo Salvador, entre otras autoridades. EFE

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