El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dijo este lunes en un vídeo grabado que sus dos asesores, arrestados esta mañana por el caso ‘Qatargate’, “están cautivos sin motivos” y considera que esta es una “investigación puramente política”.
Las declaraciones del líder israelí llegan después de ser interrogado durante cerca de dos horas por investigadores policiales por orden de la fiscal general, Gali Barahav-Miari, a raíz del arresto de esta mañana de sus asesores Eli Feldstein y Yonathan Urich.
“Se trata de una cacería política que pretende frustrar el despido del jefe del Shin Bet (servicio de inteligencia interior de Israel) y derrocar a un primer ministro de derechas”, agregó.
En el vídeo, Netanyahu aseguró que, tras conocer que tenía que ir a testificar, rápidamente concedió su tiempo e indicó que la policía, pese a su petición, no le mostró ninguna prueba relacionada con el caso.
“La policía dijo que necesitaba cuatro horas, pero después de una hora, se quedaron sin preguntas”, afirmó.
Eli Feldstein y Yonathan Urich, fueron detenidos hoy por el escándalo ‘Qatargate’, sobre los pagos de Qatar a cambio de que crearan una campaña favorable en medios israelíes (mientras Feldstein trabajaba para el mandatario) hacia este país de cara al Mundial de Fútbol de 2022.
Ambos son sospechosos de cometer crímenes de “contacto con agente extranjero, aceptación de sobornos, fraude, abuso de confianza y blanqueo de dinero”, informó el diario Haaretz, que destapó el caso.
Una tercera persona, que fue identificada por la prensa local como una periodista, está siendo interrogada por el caso, aunque no ha sido detenida.
Según informó el canal 13 de la televisión israelí, ambos, que permanecerán bajo custodia, comparecerán mañana ante el Tribunal de Magistrados de Rishon Lezion, donde la policía solicitará la prórroga de su detención.
Netanyahu defiende la tesis de que el estallido de esta investigación, que lo ha vuelto a poner en el punto de mira, es una excusa para impedir que pueda llevar a cabo las destituciones de la fiscal Barahav-Miari y la del jefe del Shin Bet, Ronen Bar, ambas todavía pendientes de que las ratifique el Tribunal Supremo israelí.