1 septiembre, 2020

Ya son ochenta y un años de la blitzkrieg nazi

Más amenazadora que nuestra paz mental que la lealtad incondicional de los miembros de los movimientos totalitarios y el apoyo popular a los regímenes totalitarios es la indiscutible atracción que éstos movimientos ejercen sobre la élite y no sólo sobre los elementos del populacho en la sociedad.  (Hanna Arendt)  El mundo recuerda una vez más […]

Soldados alemanes atravesando la frontera de Polonia para dar inicio a la invasión del país el 1 de septiembre de 1939 – Foto: Wikipedia – Dominio Público

Más amenazadora que nuestra paz mental que la lealtad incondicional de los miembros de los movimientos totalitarios y el apoyo popular a los regímenes totalitarios es la indiscutible atracción que éstos movimientos ejercen sobre la élite y no sólo sobre los elementos del populacho en la sociedad.  (Hanna Arendt)

 El mundo recuerda una vez más esa barbarie única que ha acontecido el 1 de septiembre de 1939, y hoy, 81 años después, aún resuenan las masacres y las atrocidades realizadas por los nazis en su tan mentada Blitzkrieg, guerra relámpago, guerra no anunciada, guerra sucia, guerra canalla.

Y con ese nuevo hacer de masacre, la humanidad entra en un nuevo modelo de guerra, se establece entonces el Paradigma de Mal. Ya no será el estilo de la Gran Guerra, matanza cuerpo a cuerpo entre soldados y sus contrincantes, cavando trincheras, donde la guerra era entre militares, ya sea alemanes, italianos o franceses, y no asesinando civiles y bombardeando ciudades como aconteció durante la Segunda Guerra Mundial.

En cuanto a la Segunda Guerra Mundial es una guerra ominosa, atroz, donde bajo los intereses económicos de apropiarse del petróleo ruso, y bajo la excusa de Lebensraum, espacio vital a ampliar, Adolf Hitler inventa toda una teoría racial como argumento a implementar a su audiencia populachera, donde los únicos que tenían cabida en el mundo era los de la raza superior, o sea, arios, y los inferiores debían ser exterminados, entrando en la serie rusos, eslavos, negros, homosexuales pero de sobre manera “la raza inferior infame de los judíos”, siendo que el judaísmo no es una raza sino una comunidad de tradiciones y creencias aunque no todo judío sea practicante de los rezos y hasta puede no creer en Dios, no obstante no deja de ser judío y ser parte de su grey.

Hitler lee de forma banal y acomodaticia la filosofía de Nietzsche, de la misma manera que se adecua a los mitos germanos llevados a la ópera de manos del gran antisemita Richard Wagner, el compositor favorito del Führer, que se deleitaba con la puesta en escena de la tetralogía wagneriana : El anillo de los Nibelungos.

De esta manera es como Hitler va a referir: “si los judíos no hubieran existido yo los habría inventado”. Y la gran chusma populachera de entonces al igual que la de hoy en día, compra todo lema de aquel que ha erigido en su Führer, su líder o su tirano.

Esa guerra traspasó todos los límites imaginables, ya sea éticos, morales y humanos. Se comercializó con los cuerpos, ese fue el trabajo del nominado Angel de la muerte, nos referimos al Dr. en medicina Josef Mengele. Usó de la carne judía y gitana para todo tipo de experimentos cual cobayos de laboratorio, y fueron financiados por la I.G. Farbenindustrie, hoy la Bayer.

Los cautivos de profesión químicos como Primo Levi fueron usados de mano de obra esclava para la invención del caucho sintético. Usufructuaron inclusive de los cadáveres, arrancando los implantes de oro de sus dientes, hicieron de los huesos de los muertos fertilizantes para sus hortalizas, confeccionaron lámparas con la piel humana, jabón con grasa de las personas cremadas, robaron sus pertenencias, ropas, relojes, dinero, joyas, todo con la excusa de engrosar el erario del Tercer Reich.

Pasaron ya 81 años del comienzo de esa barbarie, ¿el mundo aprendió algo, cambió? Hoy contamos con una tecnología más avanzada, con medios de comunicación que enlazan a unos con otros en el acto, sin tardanzas, pero en cuanto al obrar del sujeto antisemita y seguir culpando al “judío” de todos los males de la humanidad, de comerciar con el Coronavirus, de ser los dueños de la banca mundial entonces, en ese sentido los lemas antisemitas son tales como en épocas de Hitler, y si el tango recita “veinte años son nada”, pareciera que ochenta y uno tampoco.

Y como dice el poeta: “y yo me iré y seguirán los pájaros cantando”, a lo cual agrego, y yo también me iré y el mundo seguirá denostando al pueblo del Libro, al pueblo que amo, que respeto y admiro. Al pueblo del cual soy parte y a pesar de la masacre nazi en cuanto a mi familia paterna  que fuera parte de los seis millones de masacrados en esa barbarie digo, reafirmo y exclamo: NO OBSTANTE, AÚN ESTAMOS AQUÍ !!                                      

Compartir

#, #, #

Más sobre Mundo Judío