23 julio, 2021

Una startup de Israel crea un Google Maps del sistema inmunológico

En 2003 científicos de todo el mundo terminaron de mapear todo el genoma humano en lo que sigue siendo el proyecto biológico colaborativo más grande de la historia de la humanidad. Además de ese hito, hoy hay otro sistema corporal crítico que necesita mapeo, sobre todo en la era del COVID-19: se trata del sistema […]

Una startup de Israel crea un Google Maps del sistema inmunológico. Foto: Bruno / Alemania vía Pixabay

En 2003 científicos de todo el mundo terminaron de mapear todo el genoma humano en lo que sigue siendo el proyecto biológico colaborativo más grande de la historia de la humanidad.

Además de ese hito, hoy hay otro sistema corporal crítico que necesita mapeo, sobre todo en la era del COVID-19: se trata del sistema inmunológico humano ya que la idea es comprender cómo el cuerpo aprovecha al máximo sus billones de células inmunitarias conectadas para combatir las enfermedades.

Esto, dicen los especialistas, puede ser crucial para garantizar la salud futura del planeta.

El mapeo completo del sistema inmunológico podría ayudar a explicar por qué las personas reaccionan de manera diferente a los virus, el cáncer, las enfermedades autoinmunes y degenerativas.

“Nosotros estamos haciendo algo parecido a Google Maps. Tenemos un mapa muy detallado que nos ayuda a entender dónde está todo y lo utilizamos para averiguar hacia dónde llevar al sistema inmunológico para producir nuevos remedios y ediciones genéticas”, le explicó Luis Voloch, director de tecnología y cofundador de Immunai, a ISRAEL21c en Español.

Algunos de estos nuevos medicamentos se desarrollarán de forma asociada mientras que otros ya se están elaborando en Israel.

De izquierda a derecha, Noam Solomon y Luis Voloch, cofundadores de Immunai. Foto cortesía de Immunai

Cuando funciona de forma correcta, el sistema inmunológico combate las infecciones. En cambio, si trabaja de forma hiperactiva puede generar una enfermedad autoinmune.
Si no funciona bien, es una puerta abierta para el cáncer.

Hay una cuestión que perturba a los científicos desde hace mucho tiempo: ¿por qué la inmunoterapia, que aprovecha el sistema inmunológico para combatir las enfermedades, funciona bien para algunas personas y para otras no?

Voloch indicó que identificar la terapia conveniente para cada paciente continúa siendo un desafío debido a la tremenda complejidad del sistema inmunológico. “Lo que aún no sabemos supera con creces a lo que hacemos”, definió el directivo.

Es por ello que Immunai tiene mucho trabajo por hacer.

Qué son las células CAR-T

Para algunos de sus primeros tratamientos, Immunai trabaja con células CAR-T, que demostraron ser eficientes como tratamiento de ciertos cánceres de la sangre.

Este tipo de células T -con los anticuerpos- se hallan entre los principales componentes del sistema inmunológico.
En ese sentido, tomar células T de un paciente con cáncer y manipularlas con un receptor sintético puede destruir las células cancerosas.
La parte “CAR” -receptor de antígeno monoclonal- de las células modificadas las guía hacia los tumores.

“El primer paso del proceso es descomponer las células en diferentes tipos. El sistema inmunitario tiene decenas de actores diferentes que realizan distintas funciones. Algunos están en guardia a la espera de invasores mientras que otros son los verdaderos exterminadores que defienden el cuerpo de lo que no debería entrar”, explicó Voloch.

Y añadió: “Por ello, primero averiguamos qué caracteres vemos cuando ‘mapeamos’  una célula. Luego sí podremos entender cómo cada parte actúa en conjunto. Así, buscamos patrones de pacientes que responden bien a ciertos remedios contra otros que no”.

Sin embargo, transformar los componentes químicos del sistema inmunológico en un código no es una tarea fácil. “Hay miles de millones de moléculas que convertimos en bits en la computadora”, expresó Voloch.

El procedimiento es el siguiente: las células son encapsuladas en pequeñas gotas de aceite (cada gota tiene una especie de código de barras). De esa manera se generan las largas secuencias de números y letras que representan el ADN, el ARN y las proteínas reales del cuerpo.

Gracias a este trabajo, la base de datos de Immunai crece de forma rápida con la meta de crear, según Voloch, “no solo uno o dos medicamentos en cinco años, sino docenas en una década”.

Uno de los posibles nuevos remedios está basado en las células CAR-NKT (“asesinos naturales T) para tratar el neuroblastoma, un cáncer de tejidos nerviosos.
Los resultados del primer ensayo en humanos con células CAR-NKT fueron publicados en Nature Medicine.

Pensar fuera de la caja

Immunai tiene un equipo multidisciplinario de 70 personas, entre ellas inmunólogos, genetistas, especialistas en aprendizaje automático y expertos en inteligencia artificial.

La mitad del equipo se encuentra en Tel Aviv y el resto se reparte entre Nueva York y San Francisco.

“A la gente en Israel no le gusta trabajar sin poder pensar fuera de la caja. Por ello, el país es un caldo de cultivo para entornos multidisciplinarios”, remarcó Voloch.

La compañía ya recaudó 80 millones de dólares de TLV Partners, Viola Ventures, Dexcel Pharma, iAngels y otros fondos.

A comienzos de este año, Immunai adquirió a la empresa emergente Dropprint Genomics de San Francisco, que lleva el aprendizaje automático a los datos basados ​​en CRISPR.
Esa operación impulsó el trabajo de Immunai en el desarrollo de medicamentos.

“Ya hicimos cientos de ediciones CRISPR. Hoy contamos con una tecnología que puede trazar un mapa de las ediciones realizables y optimizar las que se deben hacer. Con esto esperamos reducir la toxicidad y aumentar la vida del paciente”, afirmó el especialista.

El enfoque de Immunai cambia el paradigma típico de desarrollo de medicamentos, una actividad tendiente a considerar un mal o un gen específico de forma aislada.

“Nosotros caímos en la cuenta de que hay que estudiar juntas todas las enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico para poder hallar patrones de cómo se combaten el cáncer y las enfermedades autoinmunes”, dijo Voloch.

El director de tecnología de Immunai describió que una misma célula puede jugar un rol distinto en males diferentes o que puede haber disímiles tipos de vías que desempeñan funciones análogas. “Ese es el punto especial Immunai ya que nosotros podemos hallar esas conexiones y acelerar el aprendizaje. En ese sentido, el mapeo del sistema inmunológico es solo la primera mitad de la historia. La segunda será utilizar el mapa para reprogramar el sistema inmunológico”, detalló.

Frenar y acelerar

Desde el día cero de su fundación, Immunai analiza la función de las células CAR-T.

Así, manifestó Voloch, la compañía tiene un objetivo que cree que podría tener un impacto en muchos medicamentos

La empresa hace foco en el cáncer y en patologías autoinmunes como la enfermedad inflamatoria intestinal (ELL).

Sin embargo, ambas dolencias funcionan de formas casi diametralmente opuestas. Para Voloch, el cáncer se produce cuando el sistema inmunológico pisa el pedal del freno mientras que en la autoinmunidad, el cuerpo aprieta el acelerador.

Voloch definió estar muy entusiasmado con la forma en que la base de datos de Immunai podría ayudar a hallar tratamientos adecuados para las enfermedades autoinmunes.

De 30 años, el emprendedor creció en Brasil y luego obtuvo su maestría en ingeniería eléctrica e informática del Instituto de Tecnología de Massachusetts.
Tras emigrar a Israel, Voloch trabajó para la startup de genealogía MyHeritage antes de conocer a Noam Solomon, director ejecutivo de Immunai. En 2018, ambos cofundaron la compañía.

La conexión con la pandemia

Durante la crisis del coronavirus, Immunai colaboró ​​con la Universidad de Tel Aviv para desarrollar un “cóctel anti COVID-19”.
La casa de estudios aprovechó los conocimientos de Immunai sobre cómo reaccionarían diferentes células inmunes en diferentes pacientes con el nuevo mal.

“Immunai es una fusión de inmunoterapia contra el cáncer e inteligencia artificial, que ha sido el niño al fondo del aula durante décadas. La gente no creía que hubiera una forma de clasificar las imágenes como puede hacerlo hoy”, declaró Voloch.

Lo mismo ocurrió con la inmunoterapia, que no fue tomada seriamente hasta que James Allison y Tasuko Honjo recibieron el Premio Nobel de 2018 por su revolucionario trabajo.

Si bien Voloch aún no ganó un Nobel, Immunai fue nombrada por la revista de negocios Calcalist de Israel como una de las compañías más prometedoras de 2021. Y también fue reconocida en los premios World Changing Ideas Awards de Fast Company.

“Creemos que estamos construyendo la empresa biofarmacéutica del futuro. Es que los datos y el software impulsan el gran cambio. Porque un experimento siempre debe tratarse como datos a largo plazo en algo diferente a cómo las empresas farmacéuticas tradicionales los utilizan. Este tipo de mentalidad tecnológica es nuestra principal diferenciación cultural”, finalizó Voloch.

Para más información sobre cómo Immunai mapea el sistema inmunológico, clic aquí.

Fuente: ISRAEL21c

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