Una nueva y prometedora molécula desarrollada en la Universidad Hebrea podría prevenir enfermedades relacionadas con la edad y aumentar la esperanza de vida y el bienestar

Con una renovación constante de la vitalidad celular en los tejidos enfermos, se espera que este nuevo fármaco conduzca al tratamiento o la prevención de enfermedades, como el Alzheimer y el Parkinson.

Universidad Hebrea de Jerusalén – Foto: Wikipedia – CC BY-SA 3.0

Mientras que los avances en el mundo de la medicina y la tecnología explican el aumento global de la esperanza de vida, las mejoras en la calidad de vida de la población anciana quedan muy atrás. La longevidad sin deterioro de la salud es uno de los principales retos a los que se enfrenta el mundo de la medicina.

Un nuevo estudio dirigido por los profesores Einav Gross y Shmuel Ben-Sasson, de la Facultad de Medicina de la Universidad Hebrea de Jerusalén (HU), ha identificado un grupo de moléculas que permiten a las células reparar los componentes dañados. Esto hace posible que esos tejidos conserven una función adecuada. La eficacia de las moléculas se demostró en un organismo modelo. El equipo de investigación examinó el efecto de varias terapias sobre la longevidad y la calidad de vida. Y demostró con éxito que pueden proteger del daño a las células del organismo y del ser humano. Sus hallazgos se publicaron en Autophagy.

En la actualidad, uno de los factores del envejecimiento de los tejidos es la reducción de la eficacia del mecanismo de control de calidad de la célula. Y esto conduce a la acumulación de mitocondrias defectuosas. Como explicó Gross, «las mitocondrias, las ‘centrales eléctricas’ de la célula, son responsables de la producción de energía. Pueden compararse con diminutas baterías eléctricas que ayudan a las células a funcionar correctamente. Aunque estas «baterías» se desgastan constantemente, nuestras células tienen un sofisticado mecanismo que elimina las mitocondrias defectuosas y las sustituye por otras nuevas». Sin embargo, este mecanismo disminuye con la edad, lo que provoca una disfunción celular y un deterioro de la actividad de los tejidos.

Este proceso degenerativo se encuentra en el corazón de muchas enfermedades relacionadas con la edad. Estas pueden ser Alzheimer, Parkinson, la insuficiencia cardíaca y la sarcopenia, que van en aumento. El estudio de Gross y Ben-Sasson puede tener aplicaciones prácticas de gran alcance. Esto se dio por su nueva tecnología, desarrollada en la UH, ayudó a crear compuestos innovadores para tratar enfermedades que actualmente son incurables. El estudio también demostró que estas moléculas pueden utilizarse de forma preventiva. «En el futuro, esperamos poder retrasar de forma significativa el desarrollo de muchas enfermedades relacionadas con la edad y mejorar la calidad de vida de las personas», dijo Ben-Sasson. Además, estos compuestos son fáciles de usar y pueden tomarse por vía oral.

Para avanzar en su importante investigación y convertirla en un tratamiento médico para diversos pacientes, el equipo de investigación, junto con Yissum, la empresa de transferencia tecnológica de la Universidad Hebrea, creó Vitalunga. Es una empresa emergente que actualmente está desarrollando este fármaco. «Los hallazgos de Ben-Sasson y Gross tienen un valor significativo para la población mundial que envejece», señaló Itzik Goldwaser, director general de Yissum. «A medida que Vitalunga avanza hacia los estudios preclínicos, está más cerca que nunca de minimizar la insoportable carga que las enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como el Alzheimer y el Parkinson, suponen para las personas, sus familias y los sistemas sanitarios».

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