Quién fue Matthias Sindelar, el futbolista judío y austríaco que desafió a Hitler

29 octubre, 2021 ,
El ex jugador profesional fue el mejor de su época. Formó parte del "Wunderteam" (El equipo maravilla) en los años 30. Foto: Creative Commons

Conocido como el mejor jugador austríaco de fútbol de la historia, Matthias Sindelar no tiene nada que envidarle a los cracks de la actualidad en cuanto a talento con los pies. Sin lugar a duda, “el Mozart del fútbol”, como lo llamaban, cautivó a sus seguidores con sus regates y goles en la cancha.

Oriundo de Kozlov, Sindelar se radicó con su familia en Viena, más precisamente en el barrio de Favoriten. En las calles de ese lugar fue donde comenzó su aventura mágica con la pelota. Ya a los 15 años, debutó en el primer equipo de Austria Viena.

Foto: Creative Commons

Consolidado en el conjunto europeo, con el que ganó varias copas nacionales, tuvo su estreno absoluto con la selección nacional. El mismo se dio a sus 23 años en 1926. Allí, con esa camiseta, formó parte del famoso equipo denominado Wunderteam, «equipo maravilla».

Para 1934, alcanzó las semifinales del Mundial de Italia, pero perdió 1 a 0 contra los locales, campeones de este torneo. Delantero central, Sindelar alcanzó los 600 goles a lo largo de su carrera. “Jugaba al fútbol como ninguno. Ponía gracia y fantasía”, aseguró el poeta austríaco Friedrich Torberg.

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Sin embargo, cuatro años después, previo a la Copa del Mundo en Francia, comenzó la pesadilla. Disuelta la liga, la anexión de Austria con la Alemania nazi expulsó a clubes y jugadores judíos. Aquel gran conjunto se tuvo que unir a la selección alemana por decisión de Adolf Hitler.

Fue así como el 3 de abril de 1938, el dictador organizó un encuentro en el estadio Prater de Viena, donde el combinado germano debía ganar contra Austria. Ese día, el también llamado “Hombre de Papel”, por su gran destreza, desafió a Hitler con un festejo particular en el segundo tiempo (su equipo ganó 2 a 0 con un tanto propio) frente a su palco.

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Aquel encuentro resultó el último en la exitosa trayectoria futbolística del austríaco. Tras jugar en la clandestinidad los siguientes meses, decidió seguir en contacto con el expresidente judío de Austria Viena, su amigo, algo que le molestó al Tercer Reich.

Por esta razón, la GESTAPO comenzó a perseguirlo y, sin aguantar más, se suicidó a los 35 años. Murió en manos de su novia fallecida Camilla Castagnola, el 23 de enero de 1939, y la autopsia detalló “muerte por inhalación de monóxido de carbono”.

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