20 marzo, 2021

¿Quién bombardeó el depósito de petróleo saudí en Ras Tanura?

El domingo fue lanzado una serie de ataques con aviones no tripulados y misiles en instalaciones militares y relacionadas con la industria petrolera en Arabia Saudita. Entre los sitios atacados estuvo el depósito de almacenamiento de petróleo en Ras Tanura, la instalación de carga de petróleo en alta mar más grande del mundo. Una refinería […]

Los partidarios de los hutíes están al lado de montones de billetes yemeníes durante una campaña en septiembre de recolección de suministros para los combatientes que luchan contra las fuerzas gubernamentales (Foto: Khaled Abdullah. REUTERS)

El domingo fue lanzado una serie de ataques con aviones no tripulados y misiles en instalaciones militares y relacionadas con la industria petrolera en Arabia Saudita. Entre los sitios atacados estuvo el depósito de almacenamiento de petróleo en Ras Tanura, la instalación de carga de petróleo en alta mar más grande del mundo. Una refinería también se encuentra en esta área. Un misil fue lanzado contra un complejo residencial mantenido por la compañía petrolera estatal saudita Aramco en el área de Dhahran. Asumiendo la responsabilidad de los ataques, el movimiento yemení Ansar Allah Houthi también afirmó haber lanzado ataques contra objetivos militares en las ciudades saudíes de Dammam, Asir y Jazan.

Estos ataques fueron el último episodio de un proceso de escalada que se está produciendo actualmente en la región. En este los iraníes están movilizando tanto sus propias fuerzas como la gama completa de sus representantes [proxies] en una campaña de ataques contra Estados Unidos y sus aliados. Constituyen elementos de esta campaña ofensiva: los ataques a una instalación estadounidense en el aeropuerto de Erbil en el norte de Irak el 15 de febrero; los cohetes disparados contra efectivos estadounidenses en la base aérea de Balad el 20 de febrero; la colocación de minas de lapa en el carguero de propiedad israelí MV Helios Ray en el Golfo de Omán el 26 de febrero; los cohetes lanzados contra las instalaciones estadounidenses en la base aérea de Ayn al Asad en la provincia iraquí de Anbar el 3 de marzo y la actual ofensiva hutí en la ciudad de Marib.

Cabe destacar la afirmación de los hutíes sobre la responsabilidad de los últimos ataques contra Ras Tanura y Dhahran. El portavoz militar hutí Yahya Sarea, citado por Al Jazeera el 7 de marzo, dijo que la organización disparó «14 drones y 8 misiles balísticos» contra los objetivos antes mencionados en una «amplia operación en el corazón de Arabia Saudita».

La variedad de organizaciones político-militares apadrinadas [proxies] que mantiene Teherán en toda la región es útil, entre otras razones, para brindar a los iraníes un manto de negación en su afirmación del poder en Oriente Medio. Cuando conviene a los propósitos iraníes, organizaciones como los iraquíes Kata’ib Hezbolá y Asa’ib Ahl al-Haq, el grupo sirio Quwat al-Ridha y otros proclaman abiertamente su lealtad a la República Islámica y su sistema de gobierno. En otras ocasiones se presentan como actores independientes, simplemente inspirados por el ejemplo iraní.

Sin embargo, el nivel de negación creíble disponible para un apadrinado [proxy] en particular tiende a aumentar y disminuir con el tiempo. El grupo libanés de Hezbolá, por ejemplo, es creación directa del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC). Esto se puede discernir en la propia historia del movimiento, en su iconografía y en las declaraciones de sus propios líderes. El secretario general de Hezbolá, Hassan Nasrallah, por ejemplo, a mediados de 2018, fue informado por los medios de comunicación iraníes diciendo que el sistema iraní de gobierno vilayat-e faqih (tutela del jurista) estaba por encima de la constitución libanesa y sus órdenes eran vinculantes.

Sin embargo, durante muchos años la ficción del Hezbolá libanés como una organización independiente, local y dirigida desde casa se mantuvo diligentemente en la mayoría de la cobertura de los medios y trabajos de investigación sobre la organización, y en las percepciones de los gobiernos occidentales, según lo informado por sus representantes locales en embajadas de la región. Los intentos de voces israelíes o de otro tipo de señalar los defectos obvios en tal percepción fueron descartados como simplistas o propagandísticos.

Hoy, las percepciones sobre el Hezbolá libanés han cambiado un poco. Hay un número de razones para esto. Primero, la red más amplia de franquicias de “Hezbolá” en otros países (Irak, Siria, Bahréin) es más conocida. En segundo lugar, las actividades del Hezbolá libanés en nombre del régimen de Assad en la guerra civil siria han puesto de manifiesto su papel como instrumento de la política regional iraní de una manera que es difícil de descartar para todos, excepto para sus más fervientes defensores.

El yemení Ansar Allah, o movimiento Houthi, sin embargo, conserva en gran medida la parte de negación que han perdido otros grupos vinculados o controlados por Irán. La preferencia iraní por utilizar a los hutíes como el punto preferido al que se pueden atribuir los actuales ataques contra Arabia Saudita podría derivarse de esta percepción del movimiento. Cualquier designación del movimiento hutí como un apadrinado de Irán se presenta a menudo como simplista, sin tener en cuenta las realidades y condiciones locales, de la manera en que se veía al Hezbolá libanés antes de 2014.

¿Existe alguna base para la idea de que los hutíes, en contraste con los diversos Hezbolás, son un movimiento local genuino que persigue objetivos independientes fuera del marco del proyecto regional iraní?

Hay alguna base para esta afirmación. A diferencia de las diversas franquicias de Hezbolá, Ansar Allah no es una creación de la Guardia Revolucionaria per se. No fue establecido directamente por los cuadros del IRGC, como lo fueron los Hezbolá de Líbano e Irak. Más bien, el movimiento se deriva de iniciativas locales que surgieron en la década de 1990, opuestas a la invasión estadounidense de Irak, hostiles a Israel y a los judíos, e influenciadas por el islam político chií de Mohammed Hussein Fadlallah. Los hutíes y las comunidades de las que obtienen su apoyo son adherentes a la rama Zaidiyyah del islam chiita, la corriente chií más antigua. Los iraníes y los chiitas libaneses, sirios e iraquíes que los siguen, por el contrario, pertenecen al chiismo duodecimano o imamí.

Pero las diferencias son de grado, no de clase. Los oficiales del IRGC, que presidieron el establecimiento de franquicias de Hezbolá en Líbano e Irak, organizaron y reunieron a jóvenes chiitas inspirados por la revolución y el régimen iraníes. El IRGC en Yemen ha desempeñado un papel similar, aunque interactuando con organizaciones anteriores más cristalizadas.

La evidencia del apoyo iraní activo a los hutíes ha estado disponible durante al menos una década. En 2012, un buque iraní que transportaba misiles tierra-aire, cohetes Katyusha, RPG-7 y otros artefactos fue incautado en ruta hacia el Yemen. El entonces secretario de Estado John Kerry confirmó en 2015 en una declaración pública que Estados Unidos estaba al tanto del apoyo iraní a los hutíes. El apoyo parece haber aumentado drásticamente durante la última media década, ya que los hutíes lanzaron su apuesta por el poder en Yemen y capturaron la capital, Saná.

Pero, si bien las capacidades militares hutíes sin duda han mejorado gracias a Irán en los últimos años, la percepción del grupo como no dependiente de Teherán parece seguir siendo un activo importante para el movimiento a los ojos de sus patrocinadores. Los hutíes, por ejemplo, fueron los primeros en atribuirse la responsabilidad del ataque estratégico a las plantas petrolíferas de Saudi Aramco en Abqaiq y Khurais en septiembre de 2019. Una investigación de la ONU más tarde arrojó dudas sobre la afirmación. Señaló que los drones y los misiles de crucero de ataque terrestre utilizados en el ataque tenían una sofisticación probablemente más allá del alcance de los hutíes. Más tarde, Reuters informó que el líder supremo iraní Ali Jamenei había ordenado el ataque.

Una lógica similar puede aplicarse a la actual ronda de ataques contra Ras Tanura y otras instalaciones. Sin duda, los hutíes cuentan con el apoyo de Irán. Pero, ¿es probable que los sofisticados ataques con aviones no tripulados y misiles balísticos que Arabia Saudita está experimentando actualmente sean obra de una milicia del norte de Yemen que decide por sí misma llevar a cabo actos de guerra contra un Estado alineado con Estados Unidos? El balance de probabilidades debe inclinarse hacia un rol iraní más directo en la toma de decisiones, y muy posiblemente también a nivel operativo. El (vital) papel de los hutíes, mientras tanto, es político. Permiten a Teherán evitar cualquier proceso de represalia, mientras se acepte la ficción.

Fuente: Jerusalem Post

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