26 agosto, 2021

Parashat Ki Tavó

«…Te regocijarás por todos los bienes que .A. tu Dios te haya dado a ti y a tu casa, y también se regocijará el levita y el forastero que viven en medio de ti.» (Devarim 26, 11).

Foto: Wikipedia – CC BY-SA 2.5

Rabino Yerahmiel Barylka

El Precepto de Alegrarnos

Nuestras acciones, tienen significado y consecuencias. Dejan huellas de las que no somos conscientes y otras, que cuando decidimos borrarlas nos dejan aureolas, que al descubrirlas nos pueden provocar dan más de un dolor de cabeza.

Este shabat Ki Tavó, tan cercano a Rosh Hashaná, el año nuevo del judaísmo, nos presenta un espejo para que podamos vernos. No siempre resultará agradable esa revelación, pero, permite corregir antes de cruzar el umbral de nuestra residencia, lo que vemos desarreglado.

La larga lista de execraciones que leeremos en la Parashá tienen ese objetivo: reconocer las consecuencias de nuestras acciones, antes que se aparezcan repentina y violentamente. Notemos que en el pasaje de las reprimendas leemos como causa: «Porque tú no has servido a .A. tu Dios con la alegría y la dicha de corazón»…

Ello es válido y recomendable siempre, pero lo es más cuando el mundo entero sigue sufriendo de la pandemia y muchos, agotados por tantas limitaciones, marchitos de ver el sufrir de los enfermos y exangües del dolor de los deudos de tantas personas fallecidas, bajan el nivel de las precauciones para evitar el contagio e impedir que el virus se propague.

Pero, en la misma parashá a pocas columnas de distancia en el pergamino del cual se lee su texto, junto al cumplimiento de Bicurim, un precepto que alegraba a todo el pueblo espontáneamente, aparece implícita una gran regla de servicio: ¡cuidado con la depresión tanto como sea posible! ¡debemos servir con alegría! Solo si el llanto proviene de la alegría, entonces es un gran bien. Poder cumplir con la norma con alegría es el antídoto contra todo mal.

El Baal Shem Tov enseñó que el abatimiento y la desesperación, son un gran obstáculo para el verdadero servicio. E incluso cuando realmente tropezamos en la transgresión, no debemos permitir que la ansiedad nos gane por no haber podido servir como hubiéramos podido o deseado. Después de la tristeza por la transgresión debemos encontrar la manera de reconciliarnos con el Creador.

Debemos reflexionar sobre el versículo del capítulo 28: «Todas estas maldiciones caerán sobre ti, te perseguirán y te alcanzarán hasta destruirte, por no haber escuchado la voz de .A. tu Dios, guardando los mandamientos y los preceptos que él te ha prescrito. Serán como una señal y un prodigio sobre ti y sobre tu descendencia para siempre.  Por no haber servido a .A. tu Dios en la alegría y la dicha de corazón, cuando abundabas en todo». Nos enfrenta a una dura realidad de la que no siempre somos conscientes. Es muy difícil ser alegre y estar alborozado. Mucho más arduo en tiempos de pandemia, mucho más espinoso cuando tenemos que cumplir normas que sentimos lejanas de nosotros. Como cuando duelen y se acalambran los músculos después de habernos olvidado de ejercitar nuestro cuerpo.

Este shabat, como todos los días y más que siempre, debemos reunir todos los recursos para ser felices. La naturaleza humana tiende a la depresión y a la tristeza. Todo el mundo tiene problemas. Debemos trabajar muy duro para obligarnos a estar alegres constantemente y a hacer todo lo posible para él mismo alegre, incluso con cosas tontas aparentemente como llevar los barbijos en los lugares públicos, evitar ingresar a las zonas que pueden ser amenazantes. Si cumplimos estando alegres solo recibiremos bendiciones, que tanto necesitamos siempre y más en el mes de Elul.  

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