4 febrero, 2021

Parashat Itró

Buscando la dirección correcta. Muchas veces necesitamos de una brújula o del Waze para verificar si vamos en la dirección correcta. Y no solamente para ver nuestro camino sino para observar con ecuanimidad y justicia el rumbo del otro. Una interpretación que nos trae el rav David Silverberg, sobre un versículo de nuestra parashá nos […]

Monte Sinaí – Foto: Wikipedia – CC BY-SA 3.0

Buscando la dirección correcta.

Muchas veces necesitamos de una brújula o del Waze para verificar si vamos en la dirección correcta. Y no solamente para ver nuestro camino sino para observar con ecuanimidad y justicia el rumbo del otro.

Una interpretación que nos trae el rav David Silverberg, sobre un versículo de nuestra parashá nos ayudará a encontrarnos mejor ubicados en el mapa de los valores. Leemos en Shemot 19:1-2, «Al tercer mes después de la salida de Egipto, ese mismo día, llegaron los hijos de Israel al desierto de Sinaí,  partieron de Refidim, y al llegar al desierto de Sinaí acamparon en el desierto. Allí Israel acampó «negued hahar» frente al monte (Sinaí)».

Rashí, citando el midrash halajá Mejilta, dice: «Siempre que encuentres la palabra negued, significa mirando hacia el oriente».

Menajem Mendel Morgensztern, el rebe de Kotzk, comentó que Rashí desea enseñarnos que cada vez que una persona experimenta «oposición» («negued» literalmente delante de, enfrenándote a, nadando contra la corriente y luchando), puede estar seguro de que está mirando «hacia el este», la dirección que en el judaísmo está asociada con la santidad y la virtud, el punto cardinal al que giramos para las plegarias centrales, hacia Jerusalén.

Si una persona se encuentra luchando por hacer lo correcto, enfrentando regularmente desafíos y obstáculos difíciles en sus esfuerzos por vivir con rectitud, puede estar seguro de que está viviendo de la manera correcta, que está haciendo precisamente lo que se supone que debe hacer: tratando de ser lo mejor que puede.

El contexto de este comentario, está inserto en las dificultades, marchas y contramarchas, rebeliones y pérdidas que sufrieron nuestros antepasados para llegar a Sinaí y para seguir luego a su destino, la Tierra de Israel, nos señala el hecho de que el viaje de Benei Israel al Sinaí no fue fácil ni simple.

Nuestros antepasados todavía estaban impregnados de la cultura pagana de Egipto durante su período de esclavitud, por lo que para llegar al punto en el que eran dignos de contemplar la revelación de Dios y recibir la Torá implicó un proceso largo y difícil.

Este período marcó un período crítico de crecimiento, un proceso que no transcurrió sin problemas.

Los esclavos recién liberados fracasaron en varias ocasiones, pero finalmente llegó al punto en el que se detuvieron, tomaron conciencia y proclamaron al unísono su devoción a la ley de Dios.

Así como el proceso de crecimiento de los hijos de Israel desde Egipto hasta el Sinaí estuvo plagado de luchas y dificultades, de manera similar, nuestro viaje de toda la vida al «Sinaí», nuestra búsqueda continua de crecimiento y logros, de excelencia e ideales morales, necesariamente enfrentará obstáculos y desafíos. Si pensáramos que la observancia religiosa es fácil, poco exigente, sin compromisos, sin pendientes, sin oposiciones y perfectamente fluida, entonces no estamos «mirando» en la dirección correcta y no llegaremos al «Sinaí». Seguramente, quisimos tomar un atajo pero, nos equivocamos de norte, auto engañándonos o dejando que otros nos engatusen con sus dulces palabras.

El viaje de toda la vida hacia la excelencia debería parecerse al viaje al Sinaí, que requiere trabajo duro, energía y esfuerzo.

Si esperamos que la vida religiosa sea simple y directa, entonces nos engañaremos pensando que estamos llevando transitando por el camino del bien cuando no es así, o simplemente nos daremos por vencidos cuando enfrentemos desafíos reales. Lo mismo nos sucederá en la búsqueda de cualquier objetivo elevado en la vida.

La lucha y la dificultad son parte del proceso de crecimiento y, por lo tanto, cuando enfrentamos combates y aprietos y trances, debemos sentirnos animados, en lugar de desesperar, ya que este es el mayor indicador de que vamos en la dirección correcta.

Compartir

#, #

Más sobre Parashá