17 septiembre, 2021

Parashat Haazinu

Este Shabat, estamos a solo unos días después de Yom Kipur, la festividad que se conoce como Día de la Expiación y nos encontramos nuevamente con Haazinu, el discurso final al pueblo.

Exterior de la sinagoga de Rashi, Worms, Alemania – Foto: Wikipedia – CC BY-SA 2.0 de

Rabino Yerahmiel Barylka

El último gesto de Moshé

Después de oírle, el pueblo avanzará hacia una nueva vida en su propia tierra, y Moshé no irá con ellos. Mientras se prepara para despedirse, su mensaje no es esperanzador.

Haazinu presenta una sombría profecía en forma de poema. En él, Moshé prevé que los israelitas le darán la espalda a Dios. Desdeñarán el cuidado y los mandamientos de Dios, y luego sufrirán terribles castigos: desastres y plagas, hambre y violencia.

El poema comienza con una invocación: “Escucha, oh cielos, déjame hablar; Que la tierra escuche las palabras que pronuncio «.

Muchos quedaron perplejos con este versículo y no se contentaron con descartarlo como una mera floritura retórica. ¿Por qué involucrar a los cielos y la tierra en una profecía sobre los fracasos de Israel? ¿Qué tienen que ver el cielo y la tierra con el mensaje de condenación de Moshé?

Nuestros comentaristas ofrecen explicaciones diferentes de por qué Moshe convoca a los cielos y la tierra. Rav Saadia Gaon explica que Moshé en realidad no habla a los cielos y la tierra, sino que llama a los residentes de los cielos, los ángeles, y a los residentes de la tierra, los seres humanos, dirigiéndose a los habitantes de ambos reinos.

El Sifrei, citado por Rashí, explica que esta introducción tenía la intención de establecer la eterna relevancia de las advertencias de este poema. Como los cielos y la tierra existen para siempre, Moshe los nombró como «testigos» de haber advertido al pueblo de las consecuencias de su traición a Dios, ya que pueden proporcionar «testimonio» por toda la eternidad.

Rashí procede a citar un enfoque diferente del Midrash Tanjuma, explicando que Moshé asigna al cielo y a la tierra el papel de responsabilizar a los hijos de Israel por sus malas acciones, reteniendo la lluvia (de los cielos) y los productos (de la tierra) en caso de que la gente sea indigna de la prosperidad material.

Jizkuni trae otra explicación ofrecida por el Sifrei, asociando la proclamación de Moshé con el evento de Matán Torá. La Torá fue entregada a Israel desde los cielos mientras estaban en el suelo prometiendo su compromiso con ella, y así el cielo y la tierra testifican de nuestra obligación eternamente vinculante de vivir de acuerdo con las leyes y valores de la Torá.

Or Hajayim propone leer los términos «cielos» y «tierra» en este versículo como alegorías para los líderes y el pueblo llano, respectivamente. Señala que la palabra «Haazinu», dicha en referencia a los cielos, está construida en forma imperativa, instruyendo, por así decirlo, a los cielos para que escuchen. Por el contrario, la palabra «tishmá», que Moshé usa al hablarle a la tierra, se construye en tiempo futuro, describiendo lo que sucederá, en lugar de dar una orden. Sugiere de manera creativa que Moshé instruyó a los «cielos» – los líderes de la nación – a prestar atención a sus enseñanzas, lo que naturalmente resultará en que la «tierra» – el resto de la gente – acate sus enseñanzas.

Los líderes darán un ejemplo para que otros lo sigan y, por lo tanto, Moshé solo necesitaba instruir a los líderes para que presten atención a su guía. En lugar de instruir directamente al pueblo todo para que preste atención a sus palabras, Moshe se dirige a los líderes, confiado en que una vez que actúen de la manera correcta, el resto de la gente hará lo mismo.

El poema de Haazinu transmite duras advertencias. Or Hajayim nos enseña que tales advertencias no son necesariamente apropiadas para ser dirigidas a todos. Mucha gente es incapaz de escuchar este tipo de mensaje; no pueden ser alcanzados o afectados por una amonestación directa y severa. El medio más eficaz de inspiración y guía, muy a menudo, es enseñar con el ejemplo, presentando un modelo de conducta que otros querrán seguir. Quizás aquellos en los «cielos», que ya han desarrollado un mayor nivel de conciencia y sensibilidad espirituales, puedan ser dirigidos e instruidos de manera directa y explícita. Pero para otros, aquellos que todavía están en la “tierra”, un enfoque menos directo es mucho más efectivo. Es más probable que se sientan inspirados por un ejemplo inspirador de los valores de la Torá y de la vida de la Torá, que se sentirán conmovidos y motivados a buscar abrazar.

A diferencia de los humanos, que vacilan y fallan, y finalmente mueren, Moshé presume que el cielo y la tierra perdurarán. En contraste con los israelitas poco confiables que no pueden mantenerse fieles a sus compromisos, el cielo y la tierra son constantes, confiables e inmutables.

Haazinu es un mensaje sombrío para esta época esperanzadora del año. En él, Moshé reconoce que todos sus esfuerzos con el pueblo probablemente fueron en vano. Después de todos sus sermones y discursos, después de décadas de mandamientos y halagos, Moshé enfrenta la muerte, pensando que toda la Torá que enseñó será olvidada.

Haazinu es una historia que se extiende por todo el cosmos, abarcando el cielo y la tierra y nos provoca con sus interrogantes.

Moshé se despide, sabiendo que para los humanos resulta difícil tomar en serio las lecciones de vida.

Somos testigos, que persistimos en darle la espalda a la sabiduría misma que sostendrá nuestras vidas en tiempos de peste y pandemia.

Acabamos de ver hasta qué punto, seres humanos que presumen seguir las normas, viajan a rezar frente a tumbas de sabios y traen consigo de regreso la enfermedad contagiosa llegando a falsificar documentos que teóricamente certificarían su salud y su vacunación, pero lo único que certifican es el mal, la enfermedad y la muerte.

Seguimos sufriendo de los desastres alimentados por humanos que ahora asaltan la tierra, los cielos, los humanos y otros seres vivos.

Son todas manifestaciones del mismo problema que Moshé enfrenta al final de su vida: los humanos no somos muy buenos para aprender nuestras lecciones.

Todo momento es bueno para oír Haazinu, este fin de semana es ideal.

Saliendo de Kipur que nos hizo crecer que ya cumplimos con todo, no está mal encontrarnos con un aviso que nos obligue en palabras del gran líder a corregir nuestros errores. Especialmente los que cometimos en tan pocos días desde el inicio del año.

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