Objetivo final de la guerra: Transnistria

Varias fuentes rusas han asegurado que el objetivo final de la guerra sería crear un gran corredor territorial desde el Donbás hasta el territorio de Transnistria.

Ricardo Angoso

Este enclave está controlado por los rusos en el interior de Moldavia.

Entre otros lo admite el general Rustam Minnekáyev, quien tomó parte en varias operaciones militares contra Ucrania. De esta forma, el Donbás, Crimea y Transnistria quedarían unidas a Rusia para siempre.

Con una extensión de algo más de 4.100 kilómetros cuadrados y una población que supera el medio millón de habitantes, este pequeño “país”, enclavado entre Moldavia y Ucrania, se alzó en armas contra los moldavos en 1992, con la ayuda del XIV ejército ruso, y se “independizó” en esa misma fecha tras una breve y cruenta guerra civil. Moscú lo sostiene política y económicamente, pese a que sus autoridades sostienen que anhelan su independencia total de Moldavia.
Transnistria es un país “independiente”, con autoridades, bandera y moneda propias, pero que no cuenta con el reconocimiento de la comunidad internacional, y que solamente con el apoyo de Rusia ha logrado mantenerse en la escena durante 31 largos años sin ser ocupada por Moldavia, que la considera una parte irrenunciable de su territorio. El XIV ejército ruso contribuyó notablemente a la “independencia” de Transnistria y sus fuerzas -unos 2.000 hombres- todavía permanecen acantonadas en ese territorio, incluso controlando sus fronteras y puestos de control.

Ahora la tensión y el miedo, como en la corta guerra de 1990-1992, vuelven a Moldavia ante el avance ruso en la vecina Ucrania. Ante la previsible caída de la importante ciudad portuaria de Mariúpol, casi de facto ya en manos rusas, Transnistria está de actualidad nuevamente en los medios de comunicación y las insinuaciones rusas no han caído en saco roto, en la capital de Moldavia, Chisinau, cada vez más preocupada por las amenazas rusas y por la evolución de la guerra. El ejecutivo moldavo ya ha llamado al embajador de Rusia en Moldavia para expresarle su malestar y protesta por las declaraciones de algunos militares rusos en el sentido de que podrían extender el corredor territorial desde el Donbás hasta Transnistria pasando por Crimea.


TRAS MARIUPOL, ¿ODESA?

Las previsiones son que, tras Mariúpol que todavía ofrece feroz resistencia al ejército ruso, los rusos podrían atacar la ciudad portuaria de Odesa y extender el corredor territorial desde Donbás hasta la misma frontera entre Ucrania y Moldavia.  Si finalmente fuera atacada Odesa y cayera esta estratégica urbe ucraniana, antaño una joya de la corona del Imperio ruso, Rusia privará a Ucrania de su salida a los mares Negro y Azov, incomunicando al país por mar y sustrayéndole de sus fuentes de aprovisionamiento a través de sus puertos. 

De esta forma, si Odesa es ocupada por los rusos, Ucrania perderá su principal nexo y vínculo con la economía global y las fuerzas rusas estarán próximas a Transnistria. De Odesa a Chisinau sería un paseo militar, apenas algo menos de doscientos kilómetros, y la tentación de que Rusia se anexione Transnistria, siguiendo los pasos de lo que ya ha hecho en Crimea y en el Donbás, es un temor extendido y realista de las autoridades legítimas de Moldavia. La calma chica, que precede a toda tempestad siempre, se palpa en las calles de Chisinau.

Aunque Transnistria está geográficamente en Moldavia, alejada territorialmente de Rusia, sus gentes, en la gran mayoría, se sienten rusos y muy orgullosos de su pequeña patria. Esta pequeña entidad política, reconocida solamente por otros «países» tampoco reconocidos por la comunidad internacional, como son los casos de Abjasia, Osetia del Sur y Nagorno Karabakh, se siente espiritualmente más afín a Rusia, desdeñando su pasado integrado durante la época soviética a Moldavia, país culturalmente en la órbita rumana. 

Las agresiones de Rusia a sus vecinos datan del año 1991, cuando implosionó la extinta Unión Soviética, y desde Moscú se alentaron los procesos secesionistas de Abjasia, Osetia del Sur y la misma Transnistria, en una estrategia para controlar a esos territorios y debilitar a los nuevos Estados nacientes situados en la periferia del nuevo “imperio” ruso. Un ataque directo a Moldavia, tal como ahora parece pretender Rusia anexionándose Transnistria, desbordaría los límites territoriales de la guerra en Ucrania y podría tener consecuencias impredecibles para todos. ¿Qué haría Occidente en ese caso, quedarse con los brazos cruzados como en Ucrania? El riesgo de que el conflicto ruso-ucraniano se desborde y degenere en una tercera guerra mundial, tal como ha advertido el canciller ruso Serguéi Lavrov, es cada vez más real y cercano. Esperemos que los peores pronósticos no se cumplan.

Fotos del autor. Tiráspol – Transnistria

Compartir

#, #, #, #

Subscribirse
Notificarme de
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios
Telegram Aurora

Más sobre Opinión