3 abril, 2018

Netanyahu cancela el acuerdo con ACNUR para no deportar inmigrantes africanos

El primer ministro, Biniamín Netanyahu, declaró que cancela el acuerdo que alcanzó con ACNUR para evitar la deportación forzosa de 32.000 inmigrantes africanos, el cual preveía permitir quedarse a la mitad y trasladar al resto a países occidentales. El jefe del Gobierno anunció ayer el acuerdo con el organismo de la ONU, que interrumpía el […]

Biniamín Netanyahu Foto: Amos Ben Gershom GPO

El primer ministro, Biniamín Netanyahu, declaró que cancela el acuerdo que alcanzó con ACNUR para evitar la deportación forzosa de 32.000 inmigrantes africanos, el cual preveía permitir quedarse a la mitad y trasladar al resto a países occidentales.

El jefe del Gobierno anunció ayer el acuerdo con el organismo de la ONU, que interrumpía el polémico plan de deportación de los inmigrantes a terceros países en África iniciado este año, pero horas después y tras recibir duras críticas de los sectores más derechistas y de su propio partido, anunció por su suspensión y ahora la cancelación.

«Después de evaluar ventajas y desventajas, decidí cancelar el acuerdo», declaró Netanyahu después de reunirse con vecinos del sur de Tel Aviv en la sede del Ejército de Defensa de Israel de la ciudad.

«De vez en cuando, se toma una decisión que debe considerarse», declaró el primer ministro, que dijo haber hecho muchas consultas en las últimas horas con el ministro del Interior, Aryeh Deri, así como con profesionales y vecinos de la zona sur de Tel Aviv, donde viven la mayoría de inmigrantes y solicitantes de asilo africanos.

Parte de la población de estos barrios ha protestado con dureza en contra de la presencia de miles de inmigrantes desde hace años.

«A pesar de las crecientes dificultades legales e internacionales, continuaremos actuando con determinación para agotar todas las posibilidades disponibles para eliminar a los infiltrados», dijo el líder del Ejecutivo, y aseguró que «al mismo tiempo, seguiremos buscando soluciones adicionales».

En enero, Israel anunció el plan de deportación masiva que se aplicaría a 32.000 de los 38.000 inmigrantes africanos que se calcula que hay, la mayoría eritreos y sudaneses, excluyendo a 6.000 menores y a progenitores con hijos a su cargo, mientras que a partir de febrero se empezó a entregar las órdenes de deportación.

El plan fue objeto de cierto rechazo social, con manifestaciones multitudinarias en contra y miembros de parte el espectro de la sociedad civil israelí solidarizándose con los inmigrantes africanos.

Después de que Netanyahu anunciara el acuerdo con ACNUR que ahora fue definitivamente cancelado, el primer ministro recibió críticas de los partidos de derecha, entre los que estaban sus socios gubernamentales y su propia formación política, el Likud.

«Dar estatus a 16.000 infiltrados en Israel convertirá al país en el paraíso para los infiltrados y constituye una rendición», dijo el ministro de Educación y socio principal de la coalición de gobierno, Naftalí Bennett.

Bennett reclamó que se implemente el plan original y que «los refugiados de lugares peligrosos, que sean absorbidos por Israel, y los infiltrados para trabajar, que sean devueltos». EFE y Aurora

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