Nagorno Karabaj, la última gran derrota de los armenios

22 septiembre, 2023 , ,

Miles de armenios huyen despavoridos del enclave, mientras Armenia, abandonada por todos, mira para otro lado sin haber querido dar la última batalla por Nagorno Karabaj.

Por Ricardo Angoso

Tras la segunda guerra de Nagorno Karabaj, conocida por los armenios como la “República de Artsaj”, acontecida entre el 27 de septiembre y el 20 de noviembre de 2020, quedó claro que el destino de los armenios de este pequeño enclave estaba sellado quizá para siempre. En dicho conflicto, tras un ataque por sorpresa de Azerbaiyán a las fuerzas armenias y al pequeño ejército de Nagorno Karabaj, los azeríes arrebataron a los armenios casi todos los territorios conquistados en la primera guerra entre ambos bandos. Los armenios perdieron 8.000 kilómetros cuadrados y Nagorno Karabaj quedaba como una pequeña “isla” conectada a Armenia a través del estrecho de Lachín, bajo la supervisión de las fuerzas de pacificación rusas.

Sus 130.000 habitantes dependían de la carretera que les conectaba con el exterior, con Armenia, para recibir alimentos, medicinas y todo tipo de suministros. Sin embargo, desde finales del año pasado las fuerzas militares de Azerbaiyán han bloqueado el estrecho de Lachín y han sometido al bloqueo terrestre a los habitantes de Nagorno Karabaj. El gobierno armenio acusó a Rusia de haber jugado un papel pasivo en la protección de los asediados habitantes del enclave y de haber tolerado el incumplimiento por parte de Bakú de los acuerdos firmados en su día para poner fin a la guerra, en los que se fijaba y permitía el transporte por carretera entre Nagorno Karabaj y Armenia.

En esta situación de tensión y desesperanza para los miles de armenios atrapados en su propia tierra, los azeríes pasaron a la acción. Desde el 19 de septiembre, la República de Azerbaiyán lanzó una ofensiva a gran escala a lo largo de la línea de contacto con la República de Artsaj, junto con ataques masivos de artillería y aéreos. El análisis de las acciones de las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán tuvo como objetivo dividir Artsaj y ocupar el resto de territorio no ocupado en la segunda guerra. Durante dos días de intensos combates, las unidades de las Fuerzas Armadas de Artsaj se defendieron del enemigo, que era varias veces superior en personal y equipamiento militar, causando las mayores pérdidas. Desafortunadamente, el lado de Artsaj también tuvo pérdidas y heridos, y en algunas zonas el enemigo logró penetrar las posiciones de defensa, tomar el control de varias alturas y cruces de carreteras estratégicos.

El ejército azerbaiyano logró su objetivo en apenas 24 horas, en lo que denominó una “operación antiterrorista”, en las que tomó casi un centenar de posiciones enemigas y nudos de comunicaciones. En total, en el ataque hubo 32 fallecidos y más de 200 heridos. Teniendo en cuenta todo esto, las autoridades de la “República de Artsaj” aceptaron finalmente la propuesta del mando de la misión de paz rusa sobre el cese del fuego y negociar su reintegración en Azerbaiyán. La guerra estaba definitivamente perdida. Los armenios de Nagorno, cabizbajos, aceptaban negociar y se escenificaba la rendición del enclave.

Nagorno Karabaj fue un enclave soviético que consiguió su independencia, a sangre y fuego, en la guerra librada contra Azerbaiyán entre 1988 y 1994. Desde ese año, Azerbaiyán ha reclamado la reintegración de este territorio y ha reclamado el mismo como propio. Por su parte, la comunidad internacional nunca reconoció como Estado independiente a la “República de Artsaj” e incluso Rusia y Armenia se habían mostrado dispuestas a reconocer la soberanía de este territorio a Azerbaiyán. Ante estos hechos, y ante la evidencia de que los azeríes iban a lanzar una gran ofensiva militar, las autoridades de Nagorno Karabaj han ordenado un alto el fuego y abrir un diálogo con las autoridades de Bakú. El Gobierno de Yereván, que siempre ha apoyado a esta región habitada por la etnia armenia, ha rechazado abrir hostilidades contra el país vecino, según palabras de su primer ministro, Nikol Pashinián, que había reconocido este territorio como parte de Azerbaiyán.

ARMENIA Y RUSIA ABANDONAN LA CAUSA DE NAGORNO KARABAJ

Armenia está muy aislada en la escena internacional e implicarse en una nueva guerra por Nagorno Karabaj conduciría al país a una auténtica tragedia. Abandonada por Rusia y rodeada de países enemigos, como Turquía y Azerbaiyán, Armenia se ha visto abocada a aceptar la “realpolitik” y sacar sus tropas del enclave en disputa. No había otra alternativa. El acuerdo de alto el fuego firmado por Armenia es realmente humillante y obliga a que las tropas armenias que quedaban en el enclave sean retiradas y la “disolución y desarme completo” de las fuerzas armenias locales, que entregarán todo su armamento al Ejército azerí. Se trata de una derrota y una rendición en toda regla frente a los azeríes.

Armenia ha criticado abiertamente el papel de Moscú en la defensa de sus intereses y de la alianza militar que les une, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), habiéndose producido un distanciamiento entre estos dos países. A pesar de que se siguen considerando aliados, Armenia ha acusado a Rusia de conocer previamente los planes de Azerbaiyán y no haberles avisado con la suficiente antelación.

En definitiva, dada la debilidad de los armenios, es más que seguro que tras la rendición casi segura de Nagorno Karabaj vendrá la reintegración del territorio en Azerbaiyán. “Nagorno Karabaj no tenía y no tiene recursos para defenderse ante Azerbaiyán. Los armenios del Karabaj debían combatir hasta el final o rendirse, y es evidente que optaron por la segunda opción para evitar su completa eliminación. Se puede decir que Azerbaiyán ha solucionado el problema del Karabaj”, resumía muy acertadamente a la agencia EFE Amirán Salukvadze, general de brigada georgiano.

Las negociaciones entre las partes, que ya han arrancado, serán la escenificación de la definitiva derrota de Armenia, en la que parece ser la última batalla de Nagorno Karabaj, mientras las imágenes hablaban por sí solas: miles de personas se concentraban tras la derrota armenia en las instalaciones del aeropuerto de Stepanakert con la esperanza de abandonar urgentemente la región, con destino a cualquier parte. Triste final para el pueblo armenio de esta región, gran victoria geoestratégica de Turquía y su gran aliado en la zona, Azerbaiyán.

Fotos: Del autor. Yerevan, capital de Armenia.

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