Modesto film checo expone lacra de la dictadura

8 diciembre, 2016

Por Henry Weich
Hamora (The teacher, República Checa, 2016). Dirección: Jan Hrebejk. Guión:  Petr Jarchovský. Fotografía: Martin Ziaran. Actores: Zuzana Maurery (Maria Drazdechova), Peter Babiak, Tamara Fischer, Oliver Oswald, Csongor Kassai, Martin Havelka, Ina Gogalova y otros

El cine checo siempre se caracterizó por una cierta medida de modestia que destacaba, aún con esa modestia, su humanismo y el amor al ser humano, acompañado por una fina sátira, como por ejemplo en “la fiesta de los bomberos” o “Amores de una rubia”, películas que se produjeron durante el régimen comunista, el presente film representa con gran acierto lo que sucedía en Checoslovaquia en los tempranos años ochenta. El guión de Petr Jarchovský está basado en un episodio biográfico en la vida de su autor, cuando tendría más o menos once años de edad. El film se mueve entre dos tiempos separados por un año. En el más temprano llega una nueva maestra, María, a la escuela secundaria en Bratislava, hoy en día capital de Eslovaquia, pero entonces aún no se había separado los países.
22cineEs viuda de un oficial, no se la distinguiría especialmente por nada notable en un grupo de gente. Da la impresión de ser amable, pareciera ser afable pero no lo es, ella pone a buen uso para ella esas cualidades agradables. Ya en el principio de la primera clase, pide a cada alumno que tenga a bien pararse, decir su nombre y declarar la ocupación de sus padres. El oficio como por ejemplo plomero, peluquero y hasta un astrofísico encarnado por Babiak, un hombre apuesto cuya esposa ha emigrado al exterior para desarrollar su propia carrera, esos padres han de ser reclutados para beneficio de la maestra y no pueden rehusar sus pedidos porque ella es jefa de la célula comunista en el colegio y porque negarse iría en detrimento de las notas de sus hijos.
La primera crisis estalla cuando la maestra le pide a una de sus alumnas cuyo padre trabaja en el aeropuerto que le envie por medio de uno de los aviadores una torta para su hermana que vive en Moscú. Algo prohibido pero de todos modos, el padre encarnado por Kassai trabaja en el aeropuerto como contador en un departamento que no tiene nada que ver con los aviadores, no los conoce y obviamente no puede cumplir con lo que ella pide ya no por razones de prohibición sino por razones prácticas.
Otra de sus víctimas es un alumno encarnado por Oswald, cuyo padre lo maltrata porque ha dejado de entrenar, hasta que descubre que la maestra obliga a sus alumnos y a alguno de los padres a ir a su apartamento después de las clases para limpiar y hacer los recados que ella exige.
El segundo tiempo que el cineasta entreteje con el primero sucede un año después, los padres han descubierto los ardides de la maestra y a algunos se les acaba la paciencia para soportar las extorsiones de la maestra, de las cuales son víctimas sus hijos y ellos mismos. Convocan a una reunión bajo con la directora de la escuela, Gogalova, que, al parecer también le gustaría librarse de ese personaje a la larga siniestro, la camarada María. Pero todo depende de la cantidad de padres que estarían dispuestos a firmar una queja formal contra aquella.
No todos los padres tienen esa osadía, no todos creen que hay algo censurable en la conducta de la maestra y esto nos lleva al panorama general de lo que ocurre en ese régimen comunista, además parte de las mujeres goza de la aparente amistad que han creado con la amable maestra, representante del estamento, que se presenta como alguien que nunca tiene rencor, pero también sabe castigar al alumno que se le oponga.
Los dos tiempos están bien enlazados pero el que describe la actividad de María es más complejo gracias a la actuación de Maurery que logra muy idóneamente representar las contradicciones que caracterizan la figura de la maestra y el sistema de extorsión que aplica a los alumnos y a los padres, le parece lo más natural hacerlo por su estatus como maestra con la fuerza que le otorga su posición política. La rebelión de los padres, los que se rebelan, es presentada de una manera directa pero la minoría se tiene que medir con los que dudan si sumarse a ella.
El resultado es un poco irónico y parece forzado, es algo que demuestra que hasta que el país no se libere del comunismo no habrá cambios significativos y esto desde una perspectiva actual que tiene la distancia para analizar lo ocurrido durante la dictadura y cómo se puede manejar a la gente, es maleable e intimidada colabora con el régimen. No se trata de un gran film pero es digno de verse por la actuación de la protagonista y la exposición de la corrupción, justamente por la modestia del tema que se erige como símbolo de toda la vivencia bajo la dictadura.

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