26 septiembre, 2019

Marihuana.. tan verde como los dólares

Muy probablemente, si hubiera escrito este articulo hace 10 años atrás, hubiese terminado en la estación policial más cercana, en un cuarto de interrogatorio frente a uno o más agentes de policía y del departamento de lucha contra las drogas. Y yo, intentando explicar que es solo curiosidad intelectual, que solo trataba de dar otra […]

Muy probablemente, si hubiera escrito este articulo hace 10 años atrás, hubiese terminado en la estación policial más cercana, en un cuarto de interrogatorio frente a uno o más agentes de policía y del departamento de lucha contra las drogas. Y yo, intentando explicar que es solo curiosidad intelectual, que solo trataba de dar otra perspectiva al tema, y otras mil excusas para no terminar en una celda o en un juicio frente a un juez que probablemente me hubiese declarado culpable.

Para nuestra suerte, el mundo ha cambiado en este aspecto y hoy día uno de los temas más vigentes en el discurso público de Israel, Europa y los EE. UU. tiene que ver con la legalización del cultivo de marihuana (Cannabis sp.) para su uso medicinal.

Básicamente, la marihuana se basa en dos pilares. El primer pilar de la marihuana es el aspecto puramente agronómico que incluye temas como riego, fertilización, selección de cultivares, entre otros. Y el segundo pilar es el que presenta aspectos relacionados con sus propiedades químicas y el uso de los productos de la marihuana con fines medicinales y recreativos. Debe señalarse que en la declaración de la Convención de Drogas Narcóticas en el año 1961 (Convención de Drogas Narcóticas) la marihuana fue declarada droga peligrosa.

La marihuana es una planta anual herbácea que crece y se cultiva desde hace miles de años. Existen testimonios de 5000 años atrás en Egipto, 2700 en India y 2000 en China relacionados con el uso de marihuana. Más recientemente, entre los años 1850 y 1937 el uso de marihuana en farmacología estaba permitido en EE. UU. y era parte de un importante número de fármacos. Sin embargo, ya en el año 1914 se dicta una ley que limita su uso y en 1937 se declara definitivamente como material de uso no legal, en otras palabras, se prohíbe y de allí en adelante se combate su uso en forma drástica.

En Israel los productos de marihuana no están anotados como medicina y fue definida como droga peligrosa en el año 1973,  lo cual representó un verdadero impedimento para el desarrollo del cultivo como materia prima para la industria farmacológica.

¿Por qué marihuana­­?

En el año 1964 el profesor Rafael Meshulam del Instituto Weizmann, ubicado en Rehovot, Israel, logró por primera vez identificar y aislar una de las sustancias activas de mayor importancia en la planta de marihuana, el THC (tetra-hidro cannabinol). Esta sustancia, como muchas otras existentes en la marihuana, poseen principios psicoactivos que en forma general son llamados cannabinoides. THC se encuentra en todas las partes de la planta de marihuana y el efecto que produzca dependerá de la cantidad y potencia del THC que la variedad de marihuana contenga. Además de THC, que actúa sobre el sistema nervioso central, existen otras sustancias activas de importancia farmacológica como es CDB que, a diferencia del primero, actúa sobre el sistema nervioso periférico.

Investigaciones han demostrado que parte de las sustancias químicas existentes en la marihuana tienen aplicaciones medicinales. Se han realizado ensayos clínicos que demostraron importantes efectos paliativos sobre enfermedades crónicas, algunos tipos de cáncer, Parkinson, SIDA y otras.

En los últimos años han aumentado los testimonios de enfermos que, luego de agotar todos los tratamientos convencionales sin resultados, fueron tratados con productos provenientes de la planta de marihuana con resultados positivos. Esta realidad ha conducido en muchos países a la presentación de propuestas de cambio en referencia a la legalización del uso de marihuana con fines terapéuticos, en otras palabras, se intenta regular y facilitar el acceso a tratamientos terapéuticos basados en el consumo de marihuana (o sus subproductos) con claras indicaciones médicas permitiendo, además, la supervisión a lo largo de toda la cadena de producción y consumo.

Aspectos agronómicos de la marihuana

Supongamos, y solo supongamos, que quisiéramos cultivar marihuana en casa, lo que se dice una pequeña huerta de marihuana. ¿Qué necesitaríamos? En primera instancia deberemos saber que cualquier cultivo se basa en cuatro importantes pilares, a saber: suelo o material inerte que pueda sostener la planta, luz, agua y aire (ventilación). Esto se traduce en una simple maceta con buena tierra, cercana a una ventana o bajo una lámpara con las ondas de luces apropiadas, ventilación aceptable y la dedicación de regar en forma periódica…. ¡Este es todo el secreto! La sencillez con que he descripto vuestra próxima «huertita” no les es ajena a los agricultores y podemos imaginar que el cultivo comercial de marihuana para uso medicinal requerirá mayor profesionalismo y desde ya mayores inversiones que aseguren buenos resultados en cuanto a calidad y cantidad producida.

En los últimos años el cultivo de marihuana medicinal se transformó en sinónimo de empresa farmacológica. En Israel dejó de ser tabú y somos testigos de una amplia actividad de empresas que pretenden cultivar marihuana y transformar sus productos para la distribución y venta con fines medicinales.

Esta razón atrajo un importante número de agricultores e inversores a aprovechar el reflorecimiento de este cultivo intentando por intermedio del uso de tecnologías de cultivo modernas como, por ejemplo, la selección de correctas variedades, la reducción de la incidencia de enfermedades y el mejoramiento de los planes de riego y fertilización que aseguren rendimientos sustentables. Sistemas hidropónicos, sustratos a base de fibra sin uso de suelo, entre otros, son usados para maximizar los rendimientos y la calidad de los cultivos.

En referencia a las variedades podemos señalar dos, Cannabis sativa y Cannabis Indica y los híbridos que se pueden producir entre ambas. La variedad sativa, la cual ya aparece en libros de botánica en el año 1753, posee mayor contenido de THC. La variedad indica, proveniente de la India, posee mayor cantidad de CBD y es de influencia menos “acelerante” que sativa, de mayor contenido de THC.

Existen también la llamada Cannabis o marihuana industrial, conocida como hemp. El hemp es usado fundamentalmente como alimento aditivo (se considera “súper food” debido a su alto contenido de Omega 3), como cosmético y en la industria textil (sus fibras). Este “primo hermano” de la marihuana posee muy bajos contenidos de sustancias activas, es sencillo de cultivar y su cultivo es permitido en la mayor parte de los países de la Comunidad Económica Europea y también en Canadá.

Volviendo a la marihuana, como toda planta anual tendrá un principio y un final. El resultado buscado cuando cultivamos marihuana son las flores, en donde se encuentran los tricomas. Es la cosecha del tricoma lo que representa la materia prima para la industria farmacéutica.

¿Qué es el tricoma? Los tricomas (especie de glándulas) son los responsables de los efectos psicoactivos que la planta produce, pues allí es donde se concentran los cannabinoides (THC, CBD). Una vez cosechadas deberán separarse las flores del resto de la planta. Las flores se secarán en ambiente controlado por intermedio de ventilación forzada. Una vez secado, el material se envasa para su posterior proceso de elaboración.

Es absolutamente necesario el control del proceso de cultivo a lo largo de todas sus etapas. Este control nos asegurará producciones en cantidad y calidad necesarias para hacer sustentable el negocio. Es interesante comprender que la necesidad de concentrar la floración y la posterior cosecha de los tricomas obliga a los agricultores a controlar la cantidad e intensidad de la luz en los invernaderos. Además, deberá controlarse la calidad del agua. La necesidad del control absoluto de las condiciones que se brindan al cultivo deberán evitar la contaminación con aguas que contengan metales tóxicos como plomo, mercurio, cadmio, arsénico y cromo, muy dañinos para la salud humana y para la mayoría de formas de vida. Estos metales tóxicos en el ambiente contaminan el suelo y se acumulan en las plantas y los tejidos orgánicos. El trabajo en invernaderos permitirá al agricultor el control de la temperatura y la humedad, que también son críticos para la obtención de buenos resultados.

Algo acerca del mercado

En forma casi regular el mundo de las inversiones genera una «estrella sorpresa” que arrastra inversionistas que buscan dónde colocar su dinero para hacer rápidas ganancias. Esta vez es el turno de la marihuana. En forma práctica, la ola de legalizaciones, producto de las investigaciones y exámenes clínicos que se vienen realizando en los últimos años, permite estimar que el cultivo de marihuana medicinal y los productos farmacológicos que potencialmente pueden ser producidos generará altas inversiones así como expectativas de alta rentabilidad.

Existen diferentes estudios de mercado que pronostican un importante crecimiento del consumo de marihuana para uso recreativo y medicinal. Se estima que la demanda mundial de marihuana será de un valor de más de 340 mil millones de US$. El mercado de América del Norte, por ejemplo, crecerá en los próximos años a un ritmo de 18% anual, mientras que las estimaciones para el mercado europeo hablan de crecimientos con ritmos mayores del 45%. Sin duda, un excelente negocio que todavía se muestra como muy volátil. Analistas informan que la volatilidad del mercado de marihuana alcanzó el 60%.

El proceso de legalización es lento, más de 50 países legalizaron el uso de marihuana y, a pesar de ello, sigue siendo considerada en la mayoría de los países del mundo como una droga peligrosa y de uso prohibido.

Se estima que más de 260 millones de personas consumen marihuana legal o ilegalmente. En el año 2018, el gobierno de Canadá decidió permitir en forma oficial el consumo de marihuana para uso terapéutico y recreativo, así también en Uruguay y en los EE. UU. La ola de autorizaciones comenzó en el estado de Colorado y de allí hasta principios del presente año a nueve estados más, que se sumaron a los ya existentes en los que está autorizado el libre consumo de marihuana. Esto último, independientemente de la autorización con fines terapéuticos que de alguna u otra manera fue autorizada en la mayoría de los 50 estados de EE. UU.

La Industrialización de la marihuana es, sin duda, un proceso que crecerá con los procesos de legalización para su usos medicinal y recreativo. Grandes multinacionales como Altria (propietarios de Philip Morris) o Constellation Brands (dueños de la marca de cerveza Corona) ya están en el negocio con fuertes inversiones, a pesar de la decisión todavía vigente de la Convención de las Naciones Unidas sobre el control de drogas, que sigue considerando la marihuana como uno de los narcóticos que demandan mayor control.

¿Y ahora, qué hacemos?

En Israel, en el mes de septiembre del 2017, el ministro de Agricultura autorizó el uso de tierras con fines agrícolas para el cultivo de marihuana medicinal. Esta decisión fue tomada junto con otras decisiones más recientes, como la autorización de exportar productos derivados de marihuana con fines medicinales a países que en forma legal autorizaron el uso. La decisión fija también que los estándares de producción, calidad, almacenamiento de los productos y distribución de los mismos estarán bajo el control del ministerio de Salud. Además, da poderes de ejecución a la policía en aspectos relacionados con la legalidad o ilegalidad en cada una de las etapas de la producción, incluso al fijar las normas de seguridad que deben existir en los invernaderos que producen la materia prima.

El proceso de “medicalización» está finalizando. Se prevee que durante el presente año se finalice con la legislación y normalización a lo largo de toda la cadena productiva, en otras palabras, desde la semilla hasta la medicina.

Israel es considerada una potencia en el campo de la investigación y desarrollo de marihuana desde el punto de vista de médico-clínico. Junto con las estimaciones de mercado se presume que, debido a limitaciones en la producción de marihuana en el continente europeo, el potencial de Israel para exportar productos de marihuana medicinal podrá alcanzar 1,15 mil millones de US$. Esta realidad, sin duda alguna, representa para el agricultor y la industria farmacológica israelí una alternativa con alto potencial de desarrollo.

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