10 noviembre, 2021

«Las Tres Hermanas»: una oda a la supervivencia en Auschwitz

La obra está basada en el relato de dos nonagenarias víctimas de aquel horror cuyo dolor siguen padeciendo hoy en día, según cuenta la autora.

Uno de los vagones de los trenes que transportaban a los judíos para su extermino en Auschwitz Foto ilustración: Alanbatt vía Pixabay

«Las tres hermanas», la nueva novela de Heather Morris, autora del éxito internacional «El tatuador de Auschwitz», es una oda al deseo por sobrevivir al trauma del Holocausto.

Esta obra que se publica este miércoles en español cuenta la historia de las hermanas Meller, llamadas Cibi, Magda y Livia, quienes tuvieron que abandonar su hogar en Vranov (Eslovaquia), cuando tenían, respectivamente 19, 17 y 15 años, para terminar después en el campo de concentración de Auschwitz- Birkenau.

Morris conoció la historia de las hermanas cuando ellas, residentes en Israel, la contactaron tras darse cuenta de que habían conocido a Lale, el protagonista de su primer libro «El tatuador de Auschwitz» y quien las tatuó en el campo de concentración.

«La primera vez que fui a Israel a conocerlas me dijeron que querían hablar conmigo sobre Lale y Gita (la esposa del tatuador) y me di cuenta que cada sobreviviente del Holocausto tiene una historia increíble», precisó Morris al contar cómo nació la idea de escribir «Las tres hermanas».

EL ADIÓS A LA MADRE EJECUTADA

En esta historia de amor y superviviencia se plasma con sobriedad uno de los momentos más desgarradores de la vida de las hermanas Meller: el reencuentro por breves instantes con su madre y su abuelo en medio de una «multitud sin nombre» poco antes de que fueran ejecutados por los nazis.

«Esa fue la parte más difícil de escribir y es la más difícil de hablar porque el dolor de ellas me impactó», confesó Morris desde Brisbane en una entrevista virtual, mientras intentaba contener las lágrimas.

La escritora neozelandesa residente en Australia explicó que cuando Magda y Livia le contaron este episodio sintió cómo aún persistía en el corazón de estas hermanas el dolor «tan desgarrador y doloroso» de la pérdida de la madre.

Pero este episodio no fue el único porque estas hermanas, no solo marcadas por los tatuajes sino por la solitaria orfandad y el horror de vivir bajo el maltrato sistemático de los nazis en Auschwitz-Birkenau, se enfrentaron a constantes dilemas éticos en situaciones extremas.

«Nadie tiene el derecho de juzgar a la gente por lo que tuvieron que hacer para sobrevivir a tragedias y traumas inimaginables», defiende Morris al poner como ejemplo un momento en que las hermanas recibieron mantas para protegerse del frío invernal, que habían sido robadas a otras compañeras, quienes después aparecieron sin vida.

«Tal vez las dos chicas ya hubieran muerto cuando se les quitó las mantas, pero Cibi jamás lo sabrá. Ella no robó las mantas, pero las aceptó», reza la última novela de Morris.

UNA PROMESA VITAL

Sin embargo el horror de haber vivido en carne propia uno de los capítulos más cruentos de la historia moderna no resta humanidad a las tres hermanas, quienes sobrevivieron gracias a la promesa que le hicieron de cuidarse las unas a las otras, cuando aún eran niñas inocentes en su casa de Vranov, a su padre antes de morir.

«Esa promesa literalmente las impulsa a estar juntas hasta ahora», comenta Morris, quien admite que muchos hechos como los detalles de la casa se escapan porque el relato se basa principalmente en la memoria de Magda y Livi.

El rompecabezas de esta novela histórica se completa con ayuda de la familia y documentos hallados sobre Cibi en el Museo Memorial del Holocausto de EEUU de Steven Spielberg, mientras el resto se mantiene en secreto, ya sea porque los detalles han pasado al olvido o el trauma se quedarán clavados en el corazón de Magda y Livia.

«Ese es su dolor, su culpa. No tengo derecho de ser parte de ellos….es su privilegio y su prerrogativa (contar sus secretos)», subrayó respetuosamente la también autora de «El viaje de Cilka», la historia de una joven que fue convertida en la concubina de uno de los comandantes de Auschwitz- Birkenau.

Y es que la constante, en todos los supervivientes del Holocausto y de cualquier atrocidad, es que mucho tiempo después, siguen atormentados. Como le dijo Livia a Morris: «Me voy a la cama en Israel y me duermo en Birkenau». EFE

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