Implicaciones de las maniobras de las FDI y la visita de Gantz a Washington

El jefe del Comando Central del Ejército de EE. UU. (CENTCOM), General Michael Kurilla, que está realizando un recorrido por la zona, visitó recientemente Israel.

El ministro de Defensa, Benny Gantz, se reúne con el secretario de Defensa de EE. UU., Lloyd J. Austin III en el Pentágono, Washington, el 19 de mayo de 2022 Foto: Departamento de Defensa de EE. UU. / James K. Lee vía Flickr CC BY 2.0

Por Eldad Shavit y Sima Shine

Durante la visita, Kurilla participó en una evaluación de la situación en el cuartel general del Estado Mayor General («El pozo»), en el marco de «Carrozas de fuego», un ejercicio que simula la guerra durante un mes entero.

En las sesiones informativas de los oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), se enfatizó que, por primera vez en años, el ejercicio incluirá también entrenamientos para atacar objetivos en Irán utilizando aviones de combate israelíes.

También se informó que la Fuerza Aérea de EE. UU. participará en el ejercicio mediante el reabastecimiento en vuelo de aviones de combate israelíes en camino hacia el ataque.

Al mismo tiempo, el ministro de Defensa, [Benny] Gantz, que está de visita en EE. UU., se reunió con el asesor de Seguridad Nacional y el secretario de Defensa.

Poco antes de su partida hacia Washington, Gantz destacó los vastos avances hechos en el programa nuclear iraní al tiempo que dejó claro que “los precios para confrontar hoy el desafío iraní en sus aspectos globales y regionales son más altos que hace un año y serán más bajos que dentro de un año.”

La amplia respuesta pública dada en Israel al ejercicio anual de las FDI, junto con la visita del secretario de Defensa de EE. UU., tenía como objetivo enviar un mensaje de urgencia a Washington para abordar el avance [nuclear] iraní, junto con un mensaje disuasorio para Irán.

Las publicaciones recientes que enfatizan la participación estadounidense en el ejercicio también podrían servir a la administración en un intento de presionar al régimen iraní para que haga concesiones para permitir el regreso al acuerdo.

La administración de EE. UU., por supuesto, ve el cronograma de manera diferente y, en palabras extraoficiales de un alto funcionario estadounidense, no tiene sentido retrasar las conversaciones nucleares durante los próximos dos o tres meses.

Los europeos, por su parte, tratan de impulsar fórmulas de compromiso que permitan el cierre de un entendimiento y la vuelta al acuerdo.

Por la experiencia pasada, Israel debe tener en cuenta que los temores a la intención israelí de atacar a Irán solo han fortalecido la determinación de llegar rápidamente a un acuerdo con Irán.

El simbolismo de la visita del comandante del CENTCOM al “pozo” e incluso la implicación estadounidense en el ejercicio no indican un cambio en la política estadounidense, que sigue viendo la llegada de un acuerdo como la mejor solución.

El avance de Irán en el campo del enriquecimiento [de uranio] preocupa a la Administración; pero en ausencia de una prueba concluyente sobre la existencia de un programa nuclear militar y dada la acumulación de desafíos que enfrenta la Administración en el ámbito internacional, no está considerando actualmente las formas militares de abordar el problema.

Fuente: INSS The Institute for National Security Studies

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