20 mayo, 2021

Las guerras de Hamás

Los terroristas lanzaron 7 cohetes hacía la capital con el objeto de impedir los festejos del Día de Jerusalén. Esta nueva guerra que sigue a otras que no tuvieron conclusión definitiva, se produce por la frustración cuando Mahmoud Abbás canceló las proyectadas elecciones en las cuales habría triunfado Hamás, que se centra en mostrar su […]

La batería antimisiles Cúpula de Hierro intercepta cohetes lanzados sobre la ciudad de Ashkelon Foto archivo: REUTERS/Amir Cohen

Los terroristas lanzaron 7 cohetes hacía la capital con el objeto de impedir los festejos del Día de Jerusalén.

Esta nueva guerra que sigue a otras que no tuvieron conclusión definitiva, se produce por la frustración cuando Mahmoud Abbás canceló las proyectadas elecciones en las cuales habría triunfado Hamás, que se centra en mostrar su liderazgo y reconquistar el protagonismo palestino en el mundo árabe, luego de los Acuerdos de Abraham.

Algunas aclaraciones: No es un conflicto con los palestinos, cuya representación legal y nacional está en la Autoridad Palestina, sino una guerra provocada por Hamás, grupo terrorista islamista que dirige un régimen tiránico en Gaza.

El esfuerzo israelí se enfoca en destruir las estructuras bélicas de Hamás. No obstante, la propaganda de los islamistas acusa a Israel por la muerte de civiles palestinos, cuando se sabe que, de la totalidad de cohetes lanzados por Hamás, un 20% explota dentro de Gaza causando víctimas que se suman a las escasas por los bombardeos puntuales de Israel. Es obvio que, a los terroristas no les importa dañar a su propio pueblo mientras intentan exterminar a israelíes.

Cuando la contienda cumplió una semana, Hamás había disparado unos 3.300 cohetes contra civiles israelíes. La inversión de Hamás en armamento es enorme; sin embargo, no usaron ese dinero para el bienestar de los gazatíes ni compraron vacunas contra el Covid-19.

Algunos señalan la diferencia en el número de víctimas. El Estado de Israel protege a sus ciudadanos a través de la creación y despliegue del antimisil Cúpula de Hierro, la obligatoriedad de refugios en los edificios residenciales y la disciplina de los ciudadanos.

A Israel se le reclama un uso “desproporcionado” de la fuerza. Ante tan absurdo reproche, podríamos preguntar si sería equitativo que Israel lanzara una cantidad semejante de misiles en vez de apuntar sólo a los objetivos militares.

Destacamos que, pese a estos asuntos, en el presente se percibe una mayor comprensión del significado de la amenaza de los terroristas islámicos para el pueblo judío y para la humanidad.

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