9 mayo, 2021

La paz de la tierra. Reflexión.

«Yo les daré paz en la Tierra (de Israel), y ustedes se asentarán sin nadie que los amedrente; haré cesar al animal salvaje de la tierra y la espada no pasará por su tierra». Libro de Levítico. Capítulo 26, versículo 6. Si andan en Mis decretos. El capítulo que cierra el tercer libro del Pentateuco es […]

La paloma con el ramo de olivo es un símbolo de paz. – Foto: Wikipedia – Dominio Público

«Yo les daré paz en la Tierra (de Israel), y ustedes se asentarán sin nadie que los amedrente; haré cesar al animal salvaje de la tierra y la espada no pasará por su tierra».
Libro de Levítico. Capítulo 26, versículo 6.


Si andan en Mis decretos.

El capítulo que cierra el tercer libro del Pentateuco es la Parashá Bejukotai. Y qué duda cabe que todo judío en lo personal y seguramente como colectivo anhela, desea, se esfuerza y reza por la paz.

Pero la paz, que deriva del latín «pax», con ayuda del diccionario, tiene varios significados. Por ejemplo: «a nivel social y personal, en el cual se encuentran en equilibrio y estabilidad las partes de una unidad». Y, en segundo lugar: «la tranquilidad mental de una persona o sociedad», la inversa «es un estado de inquietud, violencia y guerra».

Shalom.

Paz o shalom en hebreo es un saludo y despedida entre los hebreos. También significa algo que está «completo», y para sumar al punto se encuentra asignado a uno de los nombres de D’os.

Obvio aquí también alude a paz entre dos partes, o una situación de tranquilidad personal e interior de un individuo (la paz interior).

La paz y la Torá.

No cabe duda que la sociedad es por la base la suma de individuos que la conforma y actúan entre sí. De tal forma, que no podremos obtener una sociedad más sana y con más paz si no forjamos o formamos individuos que hayan sido educados y hayan incorporado el camino del respeto y la no violencia como premisa de su vida personal.

Nuestra Torá apunta a esto. A brindar más paz interior, que solo puede derivarse de su estudio y del cumplimiento de sus preceptos, cada uno en su nivel y posibilidad.

Árbol de vida.

La Torá se define como «un árbol de vida», y es aquí donde utilizamos este juego de palabras de » paz para que haya vida, y una vida de paz». Es decir, moldear un ser humano que pueda anhelar cosas buenas y positivas, alejado lo más posible de todos los vicios, errores y horrores a los que nos seduce la sociedad actual.

No cabe duda que para llegar a ese «epítome» que se define como ejemplo ideal o paradigmático de una cosa, debemos limitar sus pasiones, y es aquí donde el judaísmo no deja a la persona, ya que sabe que «el yetzer Hará» o su mal instinto, es un infatigable probador y laburante que opera sin cesar las 24 horas del día los 365 días del año a lo largo de toda la vida del individuo.

Paz completa. Reflexión final.

Según la cosmovisión judía, la paz no es un mero acuerdo de partes, un papel firmado que anuncia un cese de hostilidades. Ni tampoco una linda palabra que muchos políticos declaman, en su afán de vender algo que le haga ganar votos frente a un electorado. Para nuestros sabios no se trata de un cliché o frase utilizada en exceso como un recurso o herramienta de propaganda. La paz en el enfoque de la religión de Moisés se trata de un trabajo arduo y positivo, que implica enseñanza y ejemplo desde que el ser humano es un niño recién nacido o pequeño, y a lo largo de toda su existencia.

Los antiguos » rebes» comprendían cabalmente esta premisa y desafío. Y por suerte hoy en día hay muchos rabinos o maestros que entienden de que se trata obtener «la paz verdadera». Para concluir cito a Pitágoras filósofo y matemático griego (569 a.C) con su máxima: «Educad al niño y no tendréis que castigar al hombre», y la otra, más cercana a nosotros los iehudim, lo que sentenció el Rey Shelomó (la paz de Hashem) en el libro de Proverbios 22:6: «instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él».

Entonces, y para concluir, no puedo dejar de anudar la palabra paz con el legado de Sinaí, ya que estamos cercanos a la festividad de Shavuot. Y como está escrito: «todos sus caminos (de la Torá), todos sus caminos son caminos de paz».

Es el anhelo (del que esto escribe) que todos podamos abrevar de esta fuente genuina, y que podamos comprender el eterno mensaje lo antes posible, para bien nuestro individualmente, de nuestras familias, y de nuestro pueblo en su conjunto».

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