19 octubre, 2021

La OIEA reconoce un «problema serio» de vigilancia en la planta nuclear de Irán

El director del OIEA, Rafael Grossi, espera viajar en las próximas semanas a Teherán para resolver cuestiones de alto nivel sobre el programa atómico iraní, incluyendo el monitoreo suspendido.

Rafael Grossi Foto archivo: REUTERS/Leonhard Foeger

El diplomático argentino Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), advirtió este martes de un «problema serio» de vigilancia en una de las instalaciones nucleares de Irán, por lo que espera viajar «en las próximas semanas» a Teherán para retomar las conversaciones «de alto nivel».

Así lo indicó Grossi en una entrevista en Washington, donde el jefe de la OIEA, la agencia nuclear de Naciones Unidas, se encuentra de visita oficial y durante la cual se ha reunido con el secretario de Estado, Antony Blinken.

«En una de esas instalaciones parte del equipo técnico sufrió daños y debe ser reparado. Por el momento, Irán no nos ha autorizado a hacerlo, estamos en un momento intenso de consultas para restablecer esa capacidad de observación que tenemos allí», afirmó el diplomático argentino acerca de las cámaras de la agencia en el complejo nuclear TESA Karaj, cerca de Teherán.

A juicio de Grossi es un «problema serio», pero no sin solución.

Por ello, consideró muy importante volver a viajar «pronto» a Irán para sostener reuniones políticas de alto rango, algo que aún no se ha concretado.

Grossi visitó Teherán en septiembre para una primera toma de contacto con el Gobierno del nuevo presidente iraní, Ebrahim Raisí.

«Convinimos en que regresaría para reuniones ulteriores de alto nivel de carácter político, las cuales espero se concreten en las próximas semanas», apuntó.

CRECIENTE INQUIETUD INTERNACIONAL

El diplomático reconoció que «en este momento hay una gran sensibilidad internacional acerca de lo que está pasando en Irán», especialmente con los pocos avances en las negociaciones para salvar el acuerdo nuclear de 2015.

El pacto fue firmado en 2015 entre Irán y seis grandes potencias (EE. UU., Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania), pero Washington lo abandonó unilateralmente en 2018 y volvió a imponer sanciones contra Teherán.

Ese acuerdo limitaba el programa atómico iraní a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales.

Como respuesta, Irán comenzó a producir más uranio y de más pureza de lo permitido en 2019, y este año alcanzó un nivel del 20 %, todavía lejano no obstante del 90 % necesario para desarrollar una bomba atómica.

«Dado que el proceso en Irán es un proceso largo estamos acostumbrados a estos momentos, como picos de fiebre y luego bajan. De modo que no es nada nuevo para nosotros. No es fácil, pero es nuestra obligación», aseveró.

En las últimas semanas ha crecido la inquietud en la comunidad internacional sobre el avance del programa nuclear iraní.

Washington ha remarcado que el «tiempo se está agotando» de cara a las conversaciones para la vuelta de Teherán al pacto internacional, mientras que Israel ha instado a buscar «un plan B».

Grossi reconoció que hay una «confluencia de factores externos», pero instó a no escuchar lo que calificó como «cantos de sirena».

«El valor la credibilidad de la agencia internacional es su absoluta neutralidad y equidad», indicó.

Por eso insistió en que «al final del día es una cuestión de interés mutuo entre Irán y la OIEA: de ellos, por mostrar que no hay nada incorrecto; y de la nuestra, por informar de una manera totalmente precisa».

Tras la llegada al poder del actual presidente estadounidense, Joe Biden, comenzaron unas negociaciones entre Irán y las seis grandes potencias, entre ellas EE.UU. de forma indirecta, para lograr el regreso de Washington al pacto y el cumplimiento por parte de Irán de todas sus obligaciones que está violando.

Pero esos contactos se paralizaron en junio y Teherán insiste en que necesita tiempo para revisar las seis rondas celebradas hasta ahora en Viena (Austria). EFE

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