15 diciembre, 2017

La esposa de Netanayahu rechaza una demanda por maltrato y al tribunal que la juzga

La esposa del primer ministro Biniamín Netanyahu, Sara, se defendió de una demanda presentada por una ex empleada doméstica por presunto maltrato y aseguró que el tribunal que revisa el caso no tiene autoridad para dictaminar sobre las acusaciones porque no se trataba de una empleada directa. En una carta de defensa presentada por su […]

Sara y Biniamín Netanyahu en su reciente viaje a Bruselas Foto: Avi Ohayon GPO Flickr

La esposa del primer ministro Biniamín Netanyahu, Sara, se defendió de una demanda presentada por una ex empleada doméstica por presunto maltrato y aseguró que el tribunal que revisa el caso no tiene autoridad para dictaminar sobre las acusaciones porque no se trataba de una empleada directa.

En una carta de defensa presentada por su abogado, Yosi Cohen, Sara Netanyahu describió las acusaciones de trato abusivo de «un intento feo y extraño de extorsión que revela la desvergüenza de (Shira) Raban», la demandante, una judía ultraortodoxa de 24 años.

Además, aseguró que no empleaba directamente a la trabajadora, por lo que el Tribunal, que entiende en asuntos laborales, no debería tener jurisdicción en el caso y criticó que no forma parte de «un marco legal normal, sino de una absurda estratagema mediática».

La mujer trabajó este año y tan solo durante un mes en la casa y alega que fue objeto de abusos verbales y llegó a temer por su seguridad.

La demanda, presentada a finales de octubre, describió a Sara como alguien que sufría «frecuentes ataques de ira», profería insultos como «eres un montón de nada» o impedía al servicio usar algunos de los baños de la casa y solo les dejaba entrar en los de los guardias de seguridad.

Tampoco se le permitía comer o beber, tomarse descansos o apoyarse sobre el mobiliario cuando estaba limpiando, una labor para la que debía seguir unas directrices «extremas», como lavarse las manos 100 veces al día con agua caliente o secarse con toallas diferentes a las que usaba la familia.

Sara Netanyahu afirma que la joven solo trabajó «70 horas en total» y coincidió con ella «por breves períodos de tiempo».

El caso se suma a denuncias similares de comportamiento incorrecto por parte de Sara Netanyahu, acusada en el pasado de trato humillante, despótico y dañino.

El primer ministro también ha criticado con frecuencia la cobertura que recibe por la prensa, una queja repetida en los últimos meses desde que su nombre aparece como el de sospechoso en dos casos de corrupción por los que ha vuelto a ser interrogado  esta mañana por séptima vez por la Policía.

Su oficina siempre ha sostenido que las acusaciones son infundadas e insiste en que «no habrá nada porque no hubo nada». EFE y Aurora

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