“La Duodécima noche” en el Estudio Yoram Loewinstein

Una versión moderna la obra de Shakespeare que sitúa la historia en los años treinta del siglo XX, se acompaña con las canciones de jazz del compositor Irving Berlin y orquesta en vivo.

Chiquita Levov

El Estudio de Drama de Yoram Loewinstein vuelve a impresionar al público con la excelente puesta en escena de la obra “La Duodécima noche” de Shakespeare, una comedia de errores romántica, elegante e ingeniosa, centrada en un triángulo amoroso.

En la pequeña y sencilla sala teatral de esta escuela con un gran escenario pegado a las butacas, el público se prepara con gran emoción a que comience la obra, sabiendo que nuevamente será esta una muy lograda producción. Y no se equivocó pues también esta vez resultó una magnifica experiencia teatral en la que se lucieron los 12 actores.  La obra fue dirigida y adaptada por el veterano Rafi Niv, director que ha creado obras de gran éxito en los teatros de repertorio. La traducción y las canciones son de Dori Parnes, la dirección musical de Shai Ben Yaakov y la coreografía Dor Eldar. Se presenta hasta el 25 de enero.

Esta pieza de Shakespeare es muy amena, diferente a las tragedias habituales de su autoría. Rafi Niv la convirtió en una producción musical de varias partes, colorida y rica, acompañada por una orquesta, aunque la trama se conserva tal como la escribió su autor. La versión moderna sitúa la historia en los años treinta del siglo XX, y se acompaña de las maravillosas canciones de jazz del compositor Irving Berlín, y muchos otros éxitos de la época dorada del musical estadounidense que hablan del amor, a veces con humor, ironía y a veces con dolor y emoción desbordantes. Porque en la “Duodécima Noche”, como en otras obras maestras, la tragedia y la comedia, el dolor y el humor se entrelazan.

La obra también se destaca porque desafía los roles de género tradicionales de la época al poner a una mujer, Viola, disfrazada de hombre, quien busca a su hermano tras un naufragio. Para ello se convierte en el ayudante del Orsino, que está enamorado de la bella Olivia. Los múltiples protagonistas de la obra son todos personajes que buscan el amor y la comunicación. Al ocultar identidades y reprimir emociones se crea una gran confusión que también es la base humorística de la pieza, por un lado y por otro ello ofrece oportunidad a cada actor de mostrar sus habilidades.

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