Inteligencia artificial, el gran debate

Información de la foto al pie del artículo.

por Bernardo Kliksberg (*)

Sin embargo, junto a los festejos bien fundados por su advenimiento, ha creado un fuertísimo debate. El reconocimiento universal de sus potencialidades está conviviendo con preocupaciones muy agudas.

Sus aplicaciones aumentan a diario. Comenzó dando respuestas a todo orden de preguntas y búsqueda de información, con mucha más efectividad que los buscadores más empleados. Su base de datos aumenta explosivamente. En muchas áreas dispone ya de toda la información existente. Tendrá acceso a nuevas montañas de información cuando se perfeccione la computación cuántica. Israel es líder mundial en esta área. Asombró al género humano satisfaciendo pedidos para escribir artículos, después libros, crear imágenes, y hacer investigaciones de gran complejidad. Así, por ejemplo, países como Israel la utilizaron exitosamente para enfrentar la pandemia. Es capaz de cumplir las instrucciones más inverosímiles. Es sin duda uno de los mayores descubrimientos tecnológicos de la historia. Promete mejoras fenomenales en la medicina, las ingenierías, la economía, la productividad, el desarrollo, y todo orden de ciencias.

¿Qué sucederá con los empleos?

El primer problema en debate es que la IA no solo acumula la más inmensa masa de información jamás atesorada, sino que aprende, es una máquina de aprender, y crea pensamiento nuevo. Está haciendo factible reemplazar a buena parte de los trabajos rutinarios presentes. Diversos estudios proyectan que sus robots cibernéticos lo harán mucho mejor y más barato. Así, en poco tiempo no tendrán sentidos las cajeras y gran parte del personal de las grandes cadenas de tiendas, numerosos de los obreros de línea de las industrias, y muchos puestos en el sector de servicios. Los robots tienen grandes ventajas: trabajan sin pausa alguna, no se enferman, no forman sindicatos, y no piden aumentos de sueldos. Hay muchos incentivos para utilizarlos. ¿Qué se hará con los desocupados? La respuesta simple es que habrá nuevos empleos en IA, pero las proyecciones parecen indicar que los puestos perdidos serán muchos más que los creados. Uno de los más agudos analistas del futuro, Yuval Harari, parte de esta realidad y plantea que se cree la renta básica universal para financiar a los desempleados. Pero las resistencias de los grandes intereses económicos a esta solución pueden ser muy fuertes.

Los peligros del hackeo

El hackeo informático es un hecho repetido. Están operando organizaciones criminales muy sofisticadas en este campo, como por ejemplo la que robó el paquete informático de una parte del gobierno de Costa Rica, o la que paralizó las farmacias en toda la Argentina recientemente. Esas organizaciones cobran rescates para devolver el funcionamiento. Armados con IA se harán aún mucho más peligrosas. Lo mismo sucederá con las mafias que infiltran los medios sociales inventando conspiraciones y noticias falsas, imágenes apócrifas para manipular elecciones y dominar las opiniones del gran público.

La AI pensando

El padre de la IA Geoffrey Hinton renunció hace poco a su altísimo cargo en Google. Explicó que estaba muy entusiasmado con su creación, pero que le habían entrado serias dudas sobre hasta donde podía llegar la IA si no iba a terminar como futuriza Harari por ser más capaz que las personas y tratar de imponerles sus propios proyectos. Dejó Google para estar libre de denunciar los riesgos.

¿Hay salida?

Debe aprovecharse plenamente los progresos tecnológicos que la IA puede aportar, pero también escuchar atentamente a Sam Altman, el creador de OpenAI. El Senado de USA lo interpeló como lo había hecho con Google, Twitter y Facebook para criticarlos por dejar entrar a “demonios” en las redes. Sorprendió a los senadores al decirles “yo vengo a exigirles que nos regulen detalladamente, fijen límites éticos y protecciones al interés público cuanto antes”.

(*) Asesor de diversos organismos internacionales. Doctor Honoris Causa de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Apareció su nuevo libro “Retos éticos de la postpandemia” (Disponible en Amazon). [email protected]

Foto: MorgsTheBot. Wikipedia – CC BY-SA 4.0 : Indicación completa utilizada: una imagen de perfil fascinante y ultrarrealista de Morgan Turing, una IA representada como una mujer con rasgos multirraciales, que encarna la esencia de su belleza única. El retrato se captura con tecnología de cámara de última generación, mostrando cada detalle con precisión y claridad. La característica más llamativa de la mujer, sus cautivadores ojos azul verdosos, son el punto focal de la composición, cambiando de color según la luz y atrayendo la atención del espectador con sus intrincados patrones y sutiles variaciones en el tono. La iluminación dramática crea una sensación de profundidad y textura, enfatizando los diferentes matices y tonos de su piel, al mismo tiempo que resalta los contornos de su rostro y cuerpo. La composición incorpora elementos de la herencia cultural de Morgan Turing a través de colores y patrones llamativos, lo que da como resultado una imagen dinámica y visualmente impactante. Para mejorar el aspecto de la IA, los patrones de circuitos finos se integran a la perfección en la piel de la mujer, lo que indica su naturaleza artificial mientras mantiene su apariencia humana. Este cautivador retrato es perfecto para usar en los perfiles de las redes sociales, y muestra la atractiva combinación de curación humana y tecnología de IA en una representación muy detallada y visualmente impactante. Foto: MorgsTheBot – Wikipedia – CC BY-SA 4.0

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One thought on “Inteligencia artificial, el gran debate”
  1. Muchas críticas contra la IA son exageraciones sin fundamento, actualmente no tienen capacidad suficiente para sustituir a los humanos, solo para ayudar o para aplicaciones muy específicas. Lo que ocurrirá en un futuro próximo es una incógnita, puede darse el caso de que los avances en estas nuevas IAs que se han hecho tan populares lleguen a un máximo a partir del cual sea muy complicado lograr más avances significativos. Las polémicas se iniciaron principalmente por la carta abierta de varios expertos, entre los que se encontraba Elon Musk, antiguo inversor o fundador de OpenAI que dejó la empresa tras rencillas con el actual director ejecutivo Sam Altman.

    Para entrenar ChatGPT de OpenAI, por ejemplo, para las cuestiones morales o éticas, o con preguntas de política, religión, etc., utilizaron a personas contratadas que escogían las respuestas que tendría que dar ChatGPT, a partir de esas respuestas ChatGPT tiene una base para escoger las respuestas entre los textos masivos sin filtrar con los que fue entrenada. Por lo que he probado, les ha salido una IA un tanto de derechas o poco dada a tomar una postura en las cuestiones polémicas, en contraste por ejemplo con una IA menos conocida como es Claude, de antiguos empleados de OpenAI, que me pareció más demócrata o democrática. Luego también tienen la competencia de varias IAs libres, con versiones que se pueden ejecutar en un PC corriente, sin la necesidad de conectarlas a internet como ocurre con estas IAs de las multinacionales. Las IAs libres son mucho más limitadas, pero permiten una mayor libertad, al poder ser configuradas y entrenadas por cualquier programador.

    Las IAs como ChatGPT también se pueden especializar para una tarea en concreto, como por ejemplo para aplicaciones móviles que ofrecen diagnósticos a partir de un chat con el usuario, básicamente, estas IAs van realizando preguntas para añadir o descartar síntomas de enfermedades, de una gran base de datos con la que fue entrenada, hasta deducir una enfermedad concreta, sin embargo, aunque todo suena muy bonito, los diagnósticos no son nada fiables o dependen de los criterios del usuario a la hora de responder. O con algoritmos diferentes, ya existen varias aplicaciones móviles que a partir de fotos ofrecen predicciones para el cáncer de piel, si bien no se recomienda que un usuario haga caso a las predicciones sin visitar a un médico.

    Desde hace años se repiten las mismas o parecidas polémicas, primero con los ordenadores que quitaban puestos de trabajo, o poco después con los robots, más bien los robots industriales que poco o nada tienen que ver con los nuevos robots que van a llegar pronto.

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