18 septiembre, 2021

Hutíes ejecutan públicamente a nueve personas acusadas de asesinar a líder chií

Los acusados fueron masacrados por los insurgentes pro-iraníes ante una multitud de personas que gritaban «Alá es el más grande», «Muerte a América, muerte a Israel» y «Victoria para el islam».

Hutíes protestan contra los ataques áereos de la coalición dirigida por Arabia Saudita en Sana Foto: Henry Ridgwell (VOA) vía Wikimedia Dominio Público

Los rebeldes hutíes ejecutaron públicamente con disparos a nueve personas acusadas de estar involucradas en el asesinato del líder político del movimiento chií, Saleh al Samad, que murió en un ataque aéreo en 2018, en la capital, Saná.

Los nueve hombres fueron ejecutados en la plaza Tahrir, ante una multitud de personas que se agolparon en el lugar y gritaron «Alá es el más grande», «Muerte a América, muerte a Israel» y «Victoria para el islam», los lemas del movimiento insurgente, que controla la capital yemení desde 2014.

Los condenados llegaron a la plaza en dos vehículos blindados escoltados por una decena de coches patrulla, mientras que decenas de espectadores se subieron a los postes de luz para tener una vista más privilegiada.

Al salir de los vehículos, un juez hutí leyó los veredictos, mientras que los acusados gritaron «¡Estamos oprimidos, ustedes son unos mentirosos».

Uno de ellos se desmayó cuando los soldados lo llevaron al lugar de la ejecución, donde un verdugo disparó a los nueve hombres, uno por uno, por la espalda mientras yacían boca abajo, ante los gritos y vítores de cientos de espectadores y policías.

La de hoy fue la primera ejecución pública de los hutíes relacionada con el asesinato de líderes en ataques aéreos realizados por la coalición árabe liderada por Arabia Saudí, que interviene desde 2015 en el Yemen contra el movimiento insurgente y a favor del Gobierno internacionalmente reconocido del país.

Los nueve ejecutados fueron acusados en agosto de 2020 de participar en el asesinato de Al Samad, el presidente del Consejo Político Supremo de los hutíes, el cargo político más alto de los rebeldes, que murió en abril de 2018 junto con siete guardaespaldas en la ciudad portuaria de Al Hodeida, a orillas del mar Rojo.

Entre los ejecutados se encontraba el jefe del consejo municipal de Al Hodeida, Ali bin Ali al Quzi.

Al Samad es el oficial hutí asesinado con el rango más alto y, tras el ataque, el tribunal hutí también dictó sentencias de muerte in absentia, entre otros, contra el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman y el presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, que está exiliado en Riad.

Yemen es uno de los ocho países de Oriente Medio en los que, según el último informe sobre la pena de muerte en el mundo de Amnistía Internacional, se aplica la pena de muerte.

El pasado mes de junio los hutíes llevaron a cabo la primera ejecución pública en la zona del Yemen controlada por los insurgentes desde 2018. EFE

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