18 octubre, 2021

Escritora boicoteadora

DE COMPOSTELA A IERUSHALAIM – Cuesta entender decisiones como la tomada por Sally Rooney, una irlandesa, negándose a que su última novela ¿Dónde estás mundo bello? sea traducida al idioma hebreo.

Graffiti apoyando el boicot a Israel – Foto: Wikipedia – CC BY 3.0

Pablo Veiga *

Nos atrevemos a preguntar en qué mundo vivirán algunas personas y más concretamente una mujer con preparación universitaria, escritora precoz y con notable éxito en su faceta creadora, que forman parte de estas campañas.  Extraño resulta que la mencionada ponga impedimentos a que su novela pueda ser leída en un determinado idioma, en este caso el hebreo, minoritario, por el mero hecho de que se hable en un país que ella detesta. Y curioso al mismo tiempo, ya que no tuvo reparos en que sus dos anteriores títulos sí fueron publicados en hebreo.

Un escritor aspira a que lo lean y cuantos más lectores, sean estos de dónde sean, mucho mejor.  O acaso la protagonista de esta lamentable historia no publica en el idioma del imperio que ejerció un dominio tiránico y humillante durante siglos sobre el pueblo irlandés, al que ella pertenece… Es que sus libros no son disfrutados en multitud de localizaciones y en diferentes lenguas… Pero tanta urticaria le produce que su ¿Dónde estás mundo bello? se venda en una librería de Haifa o Ashdod con un título en hebreo. Son cuestiones que solamente la propia autora nos podría aclarar.

De nuevo, conductas como la señalada generan un sentimiento de pena y decepción, ya que son inútiles en cuanto al objetivo que pretenden el BDS y sus adeptos, que no es otro que la destrucción de Israel como país y como estado. La simpatía y afección hacia el pueblo palestino queda en un segundo término. Es más, Sally Rooney y demás familia que siguen estos preceptos no contribuyen a la solución del conflicto, ni ayudan a mejorar las condiciones de esos a los que con tanta pasión manifiestan su adhesión. Estas representaciones son una descarada pantomima, una comedia en la cual se repite hasta la saciedad un mismo argumento, distorsionado y carente de toda objetividad. Y el final, exactamente igual, vuelta al punto de partida.

Aun así, la escritora boicoteadora no evitará que los ciudadanos israelíes puedan leer, si así lo desean, su última obra en inglés, ya que la mayoría, judíos y árabes, tienen competencias suficientes en el idioma de Shakespeare, o en otras lenguas, sea el ruso, español o francés, que también son habladas por parte de la población.

Es lo que tiene Israel.   

  • Socio de AGAI-Asociación Galega de Amizade con Israel
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