2 febrero, 2021

En Emiratos, normalización y curiosidad hacia los nuevos amigos israelíes

Dos hombres se cruzan en una calle de Dubái: uno de ellos lleva la «kandura», túnica tradicional emiratí, y el otro, una kipá en la cabeza. Es una estampa nueva en la cosmopolita ciudad de mayoría musulmana que da la bienvenida a israelíes y judíos tras el acuerdo del pasado agosto para normalizar las relaciones […]

Dubái Foto: Michael Kopp vía Pixabay

Dos hombres se cruzan en una calle de Dubái: uno de ellos lleva la «kandura», túnica tradicional emiratí, y el otro, una kipá en la cabeza. Es una estampa nueva en la cosmopolita ciudad de mayoría musulmana que da la bienvenida a israelíes y judíos tras el acuerdo del pasado agosto para normalizar las relaciones entre Emiratos Árabes Unidos e Israel.

El turismo entre los dos países ha sido uno de los primeros signos de esa normalización, aunque la pandemia de la COVID-19 está afectando a los viajes y ha pospuesto la entrada en vigor de la exención de visado para los ciudadanos de ambos países que debía aplicarse a partir del próximo día 12.

Pero en Emiratos Árabes Unidos (EAU) ya han recibido muchos turistas israelíes en los pasados meses, algunos restaurantes selectos han empezado a servir comida kosher y los más entusiastas, a aprender hebreo.

UNA CULTURA POR DESCUBRIR

«Israel es como una caja negra, no sabíamos nada sobre Israel excepto a través de los medios. Ahora vemos a los israelíes y podemos hablar con ellos», dice Yousef Alhameli, un funcionario emiratí del sector petrolero de 48 años, que empezó a estudiar hebreo poco después de la firma de los llamados Acuerdos de Abraham.

Explica que su profesor es de Egipto, el primer país árabe que selló un tratado de paz con Israel en 1979, pero cuyos ciudadanos aún tienen recelos hacia los israelíes y judíos, y todo lo que tiene que ver con su cultura y religión está rodeado de secretismo y desconfianza.

Alhameli cree que en EAU será diferente y muchos aprenderán hebreo por necesidad o por negocio, y que cuando se levanten las restricciones por el coronavirus los emiratíes viajarán a Israel, algo que a día de hoy es casi imposible para los egipcios, excepto los peregrinos cristianos.

El estudiante de hebreo afirma que sus amigos también sienten curiosidad por Israel y lo animan a aprender el idioma, y considera que esa tendencia se verá aún más en los jóvenes.

«Cuanto más aprendes, más te gusta porque sientes que están aprendiendo un idioma que forma parte de ti pero al que nunca habías estado expuesto. ¡Me encanta cómo suena el hebreo!», dice con entusiasmo Alhameli.

POCOS SIGNOS EVIDENTES

Sin embargo, aparte de los anuncios para aprender hebreo y de algunas iniciativas en línea para el intercambio cultural y comercial, todavía en Dubái la normalización no se percibe de forma clara en los establecimientos y en la vida diaria de la ciudad, que ha recibido a decenas de miles de turistas israelíes, según la prensa de este país.

La semana pasada, el Ministerio de Exteriores israelí anunció la apertura de una «Embajada temporal» en Abu Dabi, encabezada por el diplomático Eitan Naeh y a la que está previsto que le siga en breve la inauguración de un consulado general en Dubái.

Por su parte, el Gobierno emiratí anunció que establecerá su futura Embajada en Israel en la ciudad de Tel Aviv, sin especificar la fecha de su apertura, supuestamente debido a los impedimentos de la pandemia.

UN RABINO PARA EMIRATOS

Para el rabino Elie Abadie MD, la normalización se puede ver y escuchar: «El pasado mes había al menos 70.000 israelíes en EAU; caminas por la calle y escuchas hebreo (…) Las señales de la normalización están ante de los ojos de todos», afirma.

Abadie habla árabe porque es originario del Líbano, sus padres emigraron a México, donde también aprendió español, y finalmente se afincó en Estados Unidos, desde donde ha llegado a EAU para liderar el Consejo Judío de este país.

«Tengo la sensación de que hemos vuelto para recrear la bonita historia que teníamos hace 2.000 años en esta región», sostiene el religioso que tiene la misión de establecer «instituciones nuevas» en el país del golfo Pérsico.

Se calcula que hay entre 800 y 1.000 judíos en EAU, de los cuales unos 300 son activos en la comunidad y participan en las celebraciones religiosas. Ahora, con la normalización política y la creciente aceptación de esta religión, otros podrían animarse.

«Muchos de los judíos trabajan aquí o tienen negocios, pero no tenían la oportunidad de decir ‘soy judío’ (…) Después de los Acuerdos de Abraham algunos de ellos están saliendo del armario», asegura el rabino.

Además, prevé que la comunidad judía aumentará: «EAU se está convirtiendo en una alternativa para vivir donde hay libertad de credo y tolerancia» para aquellos que se sienten «amenazados».

«EAU es un país moderno, con negocios, cultura, tolerancia y es el próximo destino para los judíos de Europa», vaticina. EFE

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