El Teatro “Gesher” estrena “La Madre” y “El Esclavo”

El Teatro Gesher ha estrenado últimamente dos obras ambas dirigidas por el genial director Yevgeny Arie, su director artístico y uno de sus más infatigables fundadores. En general debemos destacar que el repertorio de este teatro es uno de los más interesantes en el panorama del teatro local. Todas sus puestas en escena son creaciones […]

Yevgeny Arie y los actores

El Teatro Gesher ha estrenado últimamente dos obras ambas dirigidas por el genial director Yevgeny Arie, su director artístico y uno de sus más infatigables fundadores. En general debemos destacar que el repertorio de este teatro es uno de los más interesantes en el panorama del teatro local. Todas sus puestas en escena son creaciones imperdibles. Así lo son “La Madre” de Florian Zeller y “El esclavo” de Bashevis Singer, que acaban de estrenarse. Traemos una reseña de ambas.

El Esclavo

“La madre” una pieza traducida por Roy Chen y magníficamente protagonizada por Efrat Ben Zur junto a Yossi Marchak, es un retrato despiadado de una mujer en el momento más sensible de su vida, cuando los hijos abandonan el hogar y el marido prefiere trabajar. La soledad se vuelve insoportable. Florian Zeller es un exitoso dramaturgo francés cuyas obras se muestran en todo el mundo, por esta obra recibió el Premio Moliere en 2011. Creó la imagen de Anne con su desconfianza producida por un corazón desgarrado.

Demidov y Miky León

Ella extraña el hermoso período en que los niños eran pequeños, les hacía el desayuno y los llevaba a la escuela. Apenas se comunica con su esposo que inventa conferencias laborales para encontrarse con su amante, lucha por recobrar fragmentos de memoria y pierde su control sobre la realidad inventando realidades paralelas. Si bien el tema de la mujer desolada que trata de escapar de su miseria no es nuevo, en este caso lo que se destaca es el formato de la obra, tan logrado por el director y sus actores, que llega a conmover al espectador.

Natasha Manor

Anne presenta un cuadro de depresión que se manifiesta con brotes psicóticos, paranoia y delirios, todo agravado por el alcohol y los remedios. Sobre ella cae el peso de los años y la juventud perdida, agravados por el abandono de los hijos, le queda mucho tiempo libre. Sara con quien no se entiende y Nicolás, que se ha ido con su novia Elodie. El formato es muy llamativo, ya que las escenas se duplican, cada vez en una versión distinta y no se puede saber con seguridad cual es la real y cual fantasía. Pero tampoco es importante, pues todas las escenas contribuyen a crear el cuadro total y además mantiene muy atento al espectador. Ello con ayuda de una excelente actuación y no menos la escenografía.

“El Esclavo”  es una obra, basada en la novela inmortal de Bashevis Singer, con adaptación y dirección de Yevgeny Arye y traducción de Ben Bar Shavit, cuenta una historia sobre el amor, la sinceridad y la sensualidad, en un mundo de agresión, asesinato y pogromos terribles. Ya se había estrenado en este mismo teatro hace años atrás. Entonces y en la nueva versión no se trata de una simple obra de teatro inspirada en la literatura, es un creación dramática magnifica con validez teatral propia, que tiene todos los ingredientes que pueden atraer al espectador más exigente. Comenzando por la perfecta y detallada dirección, siguiendo con la increíble interpretación de todos los personajes, en especial el del protagonista Jacob, interpretado por Israel (Sacha) Demidov, que también lo hizo en la versión anterior. Siguiendo con todo el espectacular elenco: Lena Freifeld, Miki León, Natasha Manor, Boris Ahanov, Henry David, Svetlana Demidov, Alexander Sandrov,  Hillel Kapon, y muchos más.

No vamos a comparar aquí entre las dos versiones porque ambas son excelentes. Solo recordaremos el argumento. Jacob es un erudito judío que fue vendido como esclavo después de los pogromos contra los judíos de Polonia. En su cautiverio continúa luchando por preservar su condición judía y casi lo logra pero se enamora de Bonda, la hija de su maestro cristiano. El héroe se enfrenta a las fuerzas de la naturaleza y a su propia fuerza, pero profundizando entendemos que su verdadera lucha es contra el hombre y la sociedad humana. Su amor común y su deseo prohibido los llevan a una travesía de la cual no hay retorno.

Yevgeny Arieh, el director, destaca que “Esta es una obra que enfrenta a la audiencia con la pregunta de hasta cuánto puede el hombre controlar su destino y, por sobre todo, la pregunta banal pero sincera y verdadera sobre si el poder del amor puede ayudar a superar todos los obstáculos y sobrevivir”.

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