4 octubre, 2021

El hombre desnudo, y un nuevo génesis

«Oyeron la voz del Eterno D’os que se paseaba por el jardín, hacia el atardecer; y el hombre y la mujer se escondieron de la presencia del Eterno D’os entre los árboles del jardín.”

Lucas Cranach el Viejo – Mainfränkisches Museum – Foto: Wikipedia – Dominio Público

Dr. Natalio Daitch

“El Eterno D’os llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? Y él dijo: Tu voz oí en el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo, así que me escondí». Libro del Génesis 3, versículos 8,9 y 10.  

Nacimiento y muerte.  

Es curioso, que el hombre, un ser que se desarrolla, compite, pelea, discute, ambiciona, sufre, y se apasiona por todo lo material, se va de este mundo terrenal, tal como ha venido. Desnudo. Nada se lleva de todo lo que fue el fruto de su esfuerzo y deseo y en pos de lo cual ha entregado una gran parte del trabajo y de gasto de energía en vida le ha consumido.

No cabe duda que los Sabios hebreos ya lo entendieron hace siglos, y lo han manifestado en reiteradas ocasiones, que solo estamos en tránsito. Y este mundo que tanto nos fascina y nos imanta es solo un corredor, para poder ingresar a ese otro mundo que es el mundo de la verdad. Un mundo de las almas, donde recogemos los frutos de nuestras acciones terrenales, sea en recompensa espiritual o por el contrario en castigo que podría tener un fin correctivo, o la necesidad para otros creyentes de tener que volver a reencarnar y poder hacer lo que denominamos «Tikún» o arreglo. Es decir, intentar corregir errores de una vida pasada.

Rosh Hashaná, Kipur y Sucot.  

Las reglas del juego ya se encuentran fijadas. Hasta cierto punto y con nuestra mente podemos llegar a comprender de que se trata, pero nuestros hábitos o costumbres, y las pruebas a las cuales estamos constantemente sometidos, y muchas de ellas complejas e inesperadas o diversas afectando nuestra estabilidad física o emocional, siempre concluyen en que el hombre pueda equivocarse y tener que volver sobre sus pasos y rectificar o recalcular.

Las altas fiestas y Sucot, sean en formato inyectable o en formato dulce o chocolate, tendrían el objetivo de hacer un Stop o un parate para que la criatura humana pueda recapacitar y poder recomenzar y para muchos ingresar en ese hoy nutrido grupo de teshuberos (retornantes).    

Adam y todos nosotros. Final.  

Estar desnudo implica que no tiene ropas que lo vistan, y que él expone sus partes íntimas. Nuestros rabinos ya nos enseñaron que la desnudez es la falta de mitzvot o preceptos que incumplimos. Solo un accionar en sintonía con la Torá, que es la receta del Todopoderoso en pensamiento, palabra y acción puede vestirnos con ropas eternas. Y solo estas buenas acciones nos acompañaran y nos preceden en el día de nuestra finitud. Solo ellas son nuestra defensa en el día del juicio sea aquí abajo o en el juicio Celestial.

Y entonces, termino nuevamente con otra cita del Génesis 3-21: «Y el Eterno D’os hizo para el hombre y para su mujer túnicas de piel, y los vistió».

Esto último, los vistió con ropas especiales, o el mensaje que Hashem viste al hombre con mitzvot para su propio bien y protección podría tener ambos significados.

Para finalizar, tenemos cada año una nueva oportunidad, para cambiar. Tenemos el potencial, y también nuestro particular GPS (Sistema de posicionamiento Global).

Este último el que Moisés bajo del Monte de Sinaí para todos los judíos sin excepción en particular y también para la humanidad toda en general.

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